jueves, 22 de octubre de 2020

Herramientas educativas para organizar, crear y gestionar la labor docente

 Con estas herramientas digitales los docentes podrán crear presentaciones en línea, mapas conceptuales, documentos colaborativos, organizar las tareas, proponer actividades que fomenten la participación del alumnado e incluso evaluarlos de una forma original y divertida.



Gestionar el tiempo dentro y fuera del aula es esencial para que los docentes puedan llevar a cabo todas las tareas pendientes o preparar sus lecciones con suficiente antelación. Proponemos un total de 20 aplicaciones y herramientas online para crear presentaciones rápidamente, ayudar a preparar las clases y organizar el material en un espacio virtual, entre otros.

 

Edmodo para conectar con las familias

Cuando os explicamos paso a paso cómo utilizar esta red social nos dimos cuenta que su potencial es increíble. No es simplemente «un Facebook» para usar en educación, es mucho más que ello, y entre las ventajas de Edmodo está la posibilidad de usarlo para conectar rápidamente con las familias. Una vez esté todo organizado y configurado, podrás mandar mensajes dirigidos a los padres tanto a modo general (a toda la clase) como en particular (a un padre específico), subir fotografías, compartir proyectos, recursos… o mucho más. Como Edmodo hay unas cuantas más que puedes probar para este fin.

 

Cerebriti Edu para calificar a los estudiantes

La sección Edu de Cerebriti permite calificar a tu clase de forma sencilla, muy sencilla y además también es divertida: mediante juegos. Ya sean creados por los propios alumnos, por docentes en todo el mundo o por ti mismo. También podrás comprobar la evolución de cada uno de tus alumnos según materias o asignaturas, y todo de un modo tremendamente sencillo de poner en marcha.

 

ClassDojo para gamificar el aula

Mucho hemos hablado sobre gamificación, y de entre todas las herramientas disponibles sobre este tema hay una que destaca por su sencillez y facilidad de uso, especialmente dirigida a los más pequeños: ClassDojo permite que un docente pueda gestionar a todos sus alumnos, asignándoles puntuaciones —positivas y también negativas— para valorar su comportamiento. Toda esta información luego pueden verla las familias, con las que también se puede establecer un canal de comunicación.

 

EDPuzzle para ‘flipear’ la clase

Dentro las herramientas para la Flipped ClassroomEDPuzzle es la propuesta para crear contenido didáctico partiendo de vídeo. Ya sea grabado por ti o elegido de alguna de las plataformas más utilizadas en el sector educativo, como Khan Academy o Youtube, entre otras, esta herramienta nos permitirá a nosotros y a nuestros alumnos hacer contenido multimedia mucho más atractivo. Incluye la posibilidad de crear comentarios (en voz o escritos) sobre lo explicado en el vídeo y también plantear preguntas perfectas para ir calificando a los alumnos.

 

GoConqr para crear y compartir recursos

En GoConqr nos encontraremos con una completísima plataforma en la que servirnos de recursos de todo tipo, y es ideal para que nuestros alumnos se registren y así aprovechar el material que hay colgado, perteneciente a todo tipo de asignaturas y materias. Podrán organizar y gestionar las asignaturas de mejor forma e incluso colaborar entre ellos o colgar su propio material, tanto escrito como en otros formatos como líneas temporales, mapas o esquemas, afianzando así el conocimiento de las materias objeto de estudio.

 

Genially para crear tus propias infografías

Desarrollada por un equipo de españoles, Genially es una excelente plataforma que te permitirá crear contenidos diferentes en los que la interactividad y la información ganan gran peso. Perfectos para usar en clase, enganchar a los chavales y explicar lecciones completas a golpe de imagen, es una de esas herramientas para crear infografías muy logradas y bien trabajadas que podemos usar en clase para ahorrar tiempo y esfuerzo, logrando grandes resultados.

 

Office 365 para crear documentos colaborativos

Ya son varias décadas en las que Microsoft ha mantenido el esfuerzo por desarrollar una suite de ofimática completa y para todo tipo de usuarios. Una de sus últimas versiones, Office 365, se vuelca completamente en la nube para que Word, Excel, PowerPoint y los más recientes OneNote y OneDrive permitan la creación de trabajos colaborativos tan interesantes para usar en el entorno educativo, así como para potenciar la productividad incluso a través de dispositivos como los tablets.

 

TriviNet para evaluar a los estudiantes

Cualquiera puede crear sus propios ‘trivials’ personalizados en la plataforma Trivinet, gratuita y que incluso añade lo necesario para convertirse en muy interesante en educación. Los alumnos pueden crear sus propios trivial o jugar a los creados por otros, y el docente en cualquier caso puede calificar y evaluar a los estudiantes a través de preguntas y respuestas de cada lección. Todo con la capacidad de personalizarse para cualquier tema, materia y nivel y con la posibilidad de crear contenidos muy buenos con relativamente poco esfuerzo.

 

Prezi para crear presentaciones en línea

Las tradicionales presentaciones de transparencias ya hace tiempo quedaron atrás gracias a herramientas como Prezi. Una plataforma completamente online que nos permite jugar con el contenido dinámico, con muchas transiciones, para generar presentaciones muy vistosas, agradables e intuitivas. Hay algunas que son increíbles, y cualquiera puede registrarse y comenzar a crear, aunque antes es recomendable echar un vistazo a sus luces y sus sombras.

 

Code.org para aprender a programar

Nacida como una ONG para promover el uso de la programación en educación, con el tiempo se ha convertido en una plataforma muy completa para que cualquier niño, a partir de los 3 o 4 años, pueda conocer los fundamentos básicos de la programación. Code.org es una plataforma completamente gratuita y su material, guiado y muy fácil de seguir y completar, nos permitirá aprender desde cero hasta (casi) infinito.

 

Kahoot para crear cuestionarios lúdicos

Kahoot permite crear concursos de preguntas y respuestas que sirven para poner a prueba los conocimientos de los alumnos o que repasen los contenidos que ya se han trabajado en el aula. Existen cuatro tipos de tests: concurso, puzle, debate o encuesta. Los juegos se pueden proyectar en una pantalla haciendo a toda la clase partícipe y los estudiantes responden desde sus ordenadores o dispositivos móviles.

 

Teams de Microsoft para reunir todo el contenido en un mismo lugar

Integrada en Office 365, es la solución  de Microsoft para fomentar el trabajo colaborativo. Así, permite crear un ‘equipo’ en cada aula en el que se comparten los trabajos de clase, se asignan tareas o se conversa con otros participantes. Además, su última actualización permite su integración con Turnitin, una herramienta que examina los trabajos y detecta si se ha producido un plagio de forma automática.

 

Padlet para organizar el temario y generar debates

Permite la creación de distintos espacios en los que organizar el temario de una asignatura o compartir información adicional con los estudiantes. Son denominados ‘muros’ y, en ellos, los docentes pueden incluir toda la información que quieren presentar en clase con la ayuda de imágenes, enlaces y documentos. El hecho de que sea un espacio interactivo permite que en cada muro se genere participación en torno al tema expuesto.

 

Popplet para crear mapas conceptuales y esquemas

Los esquemas y mapas conceptuales en el aula suponen una gran ayuda para facilitar la comprensión de conceptos complejos en estudiantes de cualquier edad. Popplet ayuda a crearlos de forma muy sencilla: los espacios se estructuran en proyecto, que es el archivo en blanco en el que se organiza la información, y popplet, las ideas que se introducen en los proyectos. Éstas pueden ser imágenes, vídeos, dibujos… Lo más interesante es que ofrece la opción de que varias personas colaboren para crear un mismo mapa conceptual.

 

Classroom para disponer de un espacio virtual

Este espacio virtual ofrece diferentes recursos para organizar el temario, comunicarse con los alumnos o realizar las entregas de los trabajos pendientes. Entre las opciones básicas de las que dispone se encuentra la creación de una clase en la que incluir a los alumnos y añadir la asignatura, la asignación de tareas y los comentarios al respecto que, tanto docentes como estudiantes, pueden escribir y compartir. Se sincroniza con el resto de herramientas de Google, como Calendar o Drive.

 

Vyond: para preparar vídeos 

Proporciona distintas herramientas para crear vídeos animados con el tema que elija el usuario. Sus múltiples funciones permiten seleccionar el tiempo de duración, los diálogos, las escenas y los personajes que se quieran incluir en el montaje. También ofrece la posibilidad de editar el fondo y modificar las transiciones. Al finalizar, el vídeo puede ser descargado o compartido a través de plataformas como YouTube o la nube.  

 

Dropbox para almacenar archivos 

Un espacio de alojamiento que dispone de diferentes herramientas para guardar archivos como documentos, imágenes o presentaciones. El almacenamiento no es su única función: permite sincronizar carpetas con compañeros de la docencia, estudiantes o familiares de estos; hablar con otros usuarios a través del sistema de comentarios y acceder desde distintos dispositivos.

 

The together group para apoyar a los compañeros docentes

Recoge múltiples materiales ideales para el profesorado y recursos que posibilitan la organización del trabajo dentro y fuera del aula. Este sitio web está realizado por profesores y dirigido a profesionales del ámbito educativo y cuenta con plantillas para planificar tareas, lecciones, ideas de proyectos, talleres de trabajo, blogs y libros. El objetivo principal es ayudar a los compañeros docentes en la gestión del curso académico. 

 

Socrative para la participación en clase

Una herramienta de evaluación que permite al  alumnado interactuar en sus asignaturas. A través de un juego de preguntas en línea, el profesorado podrá conocer las respuestas de sus estudiantes en tiempo real y conectar con ellos, de forma que el aprendizaje se base en la participación e interacción continua. Abarca actividades como test de opción múltiple, verdadero y falso o preguntas abiertas, entre otros ejemplos. Está disponible para todas las plataformas. 

 

Esemtia para ayudar en la docencia 

Ayuda a gestionar todas las actividades del aula, lo que facilita la organización de las tareas diarias del docente. Desarrollar ejercicios y secuencias didácticas, organizar grupos y tareas con etiquetas personalizadas, crear elementos de evaluación, diseñar rúbricas y compartir y sincronizar las calificaciones del alumnado son algunas de las funciones que incorpora la app. Las versiones de esemtia están disponibles para dispositivos iOSAndroid y web. 

 

 

Por

EDUCACIÓN 3.0

Fuente

https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/herramientas-educativas-docentes-ahorrar-tiempo/

miércoles, 21 de octubre de 2020

7 DE CADA 10 NIÑOS Y NIÑAS ESTÁN APRENDIENDO POCO O NADA

 Una encuesta realizada por Save the Children a cerca de 17 mil familias evidenció que con el cierre de las escuelas los niños se han estancado o incluso han tenido un retroceso en su aprendizaje. ¿Qué hacer?

 


Si para un profesor no era tarea fácil lograr captar la atención de al menos 25 estudiantes en un salón de clases, adelantar las materias mediante vías tecnológicas o incluso sin supervisión directa del docente se ha convertido en todo un desafío tanto para los colegios como para las familias durante esta pandemia.

 

Seis meses después del cierre de colegios queda claro que nada reemplaza al profesor y a las clases en las aulas. Así lo evidencia una encuesta realizada por Save the Children a cerca de 17 mil familias de 37 países, la cual evidenció que 7 de cada 10 niños y niñas están aprendiendo poco o nada ahora que no van a la escuela. Esto se debe en gran medida a la falta de acompañamiento: el 36 por ciento de los padres y madres indicaron que no apoyan a sus hijos con el aprendizaje en el hogar.

 

El 40 por ciento de los niños y las niñas de hogares en situación de pobreza dijo que necesita ayuda con los deberes, pero que no tienen quién se las provea. Esto es incluso más preocupante dado que dos tercios de los padres, madres y cuidadores manifestaron que sus niños y niñas no habían tenido ningún tipo de contacto con sus docentes desde el cierre de las escuelas.

 

De acuerdo con María Paula Martínez, directora ejecutiva de Save the Children Colombia, esta situación de rezago en el aprendizaje se da por diferentes factores y no solo por la falta de acompañamiento y conectividad, que es la generalidad en las familias encuestadas, sino también por la enorme crisis económica que acarrean las familias en esta coyuntura.

 

Según el informe, casi el 81 por ciento de los encuestados en la región informó haber perdido más de la mitad de sus ingresos desde que comenzó la pandemia y 66 por ciento perdió su trabajo. Esta situación ha llevado a que los niños, primero, no coman adecuadamente (muchos recibían su alimentación en los colegios) y se incrementen los sentimientos negativos.

 

La encuesta de Save the Children arroja que casi el 68 por ciento de los encuestados informaron tener barreras para acceder a carne, lácteos y otros alimentos nutritivos. Asimismo, el 67,9 por ciento de niños y niñas informaron un aumento en los sentimientos negativos y casi el 84 por ciento de los padres, madres y cuidadores informaron que su hijo o hija ha expresado sentimientos negativos.

En la encuesta, el 70 por ciento de los entrevistados manifestó haber sufrido pérdidas económicas y no haber recibido ayuda de los gobiernos.

 

“Necesitamos que se tomen acciones urgentes a favor de la niñez: es necesario asegurar que todos los niños y niñas regresen a la escuela y que accedan a mejores sistemas educativos (…) Los gobiernos deben crear redes de seguridad social y sistemas sólidos de salud y nutrición, especialmente para los hogares más vulnerables”, agregó Martínez.

 

Si bien el panorama ya es preocupante, hay que agregarle que los niños, además de no aprender, están olvidando lo que ya sabían. Un informe publicado recientemente por el Banco Mundial reveló que la interrupción de clases presenciales por 10 meses, es decir, todo el calendario escolar, puede generar un retroceso en el aprendizaje de hasta un año. Por esta razón, cada vez más expertos piden que sea una prioridad la reapertura de instituciones educativas.

 

¿Qué sienten los profes?

La encuesta ‘Docencia durante la crisis sanitaria: La mirada de los docentes’ buscó analizar cómo se está adelantando la educación en casa, arrojando una conclusión preocupante: los profesores sienten que los alumnos no están aprendiendo. El 49 por ciento de los encuestados consideró que debido a la pandemia no están logrando que sus estudiantes aprendan lo necesario.

 

En el estudio participaron 3.176 docentes de colegios públicos y privados de Chile, a quienes se les indagó cómo se están abordando las clases a distancia producto del coronavirus.

 

En ese sentido, uno de los hallazgos es que solo un 9 por ciento de los profesores consideran que la mayoría de sus estudiantes cuentan con hábitos para estudiar de manera autónoma y el 75 por ciento piensa que sus alumnos y alumnas no poseen las habilidades necesarias para utilizar aplicaciones para estudiar a distancia.

 

 

 

Por: Semana Educación

Fuente: https://www.semana.com/educacion/articulo/7-de-cada-10-ninos-y-ninas-estan-aprendiendo-poco-o-nada/202017/

 

lunes, 19 de octubre de 2020

‘APPS’ EDUCATIVAS PARA REDISEÑAR LA EDUCACIÓN DEL FUTURO

 La tecnología educativa, o ‘EdTech’, crece significativamente durante la pandemia y acelera la transformación digital de los centros educativos en todo el mundo

 


La nueva realidad social que ha traído la pandemia ha afectado a todos los ámbitos de nuestra vida, cambiando la forma en que nos comunicamos, cómo nos relacionamos y, por supuesto, la manera en que enseñamos y aprendemos, ya sea dentro o fuera del aula. Escuelas y universidades regresan a una actividad que aspira a mantener una cierta normalidad, y lo hacen girando hacia un modelo digital que pueda dar respuesta a las cambiantes necesidades de los docentes, los alumnos y sus familias. Un contexto en plena transformación en el que destacan soluciones como Google Classroom, recursos audiovisuales como Zoom o YouTube y numerosas aplicaciones educativas, cuyo uso, a nivel global, creció un 105 % solo durante el pasado mes de marzo.

 

A juzgar por los números, el desarrollo de las tecnologías educativas (o EdTech) será clave en los próximos años, ya que apenas el 2 % de la educación global está hoy digitalizada. Un mercado que en España es aún muy joven y que AEFOL, la empresa que organiza cada año Expoelearning junto a IFEMA, cifra en torno a los 1.000 millones de euros. A nivel global, tiene un valor de algo más de 65.000 millones de euros, y se cree que, para 2027, puede superar los 243.000, según un reciente estudio de Grand View Research. Statista, por su parte, considera que solo el gasto en realidad virtual y aumentada aplicada a la educación pasará de unos 1.400 millones de euros en 2018 a 11.000 millones en 2025.

 

“La educación se está transformando, y cobran protagonismo metodologías activas como la clase invertida, el aprendizaje basado en proyectos o el aprendizaje cooperativo, así como el desarrollo de habilidades blandas como el trabajo en equipo, la resolución creativa de problemas o el liderazgo”, explica Gonzalo Romero, responsable de Google for Education España. Un objetivo a corto, medio y largo plazo que exige la participación de familias, escuelas, administraciones y compañías tecnológicas, de manera que se cuente no solo con los recursos materiales necesarios, sino también con los humanos, para saber cómo utilizarlos. “Las facultades de Pedagogía deben incorporar en sus planes de estudio tanto el EdTech como el e-learning, y los graduados deberían realizar un máster práctico en empresas y centros educativos para conocer y aplicar estas tecnologías, indispensables para crear una sociedad competitiva y tecnológica, a la vez que más humana, porque no son aspectos incompatibles”, sostiene José Lozano, CEO de AEFOL.

 

Lo que está claro es que la pandemia de coronavirus ha acelerado la transformación digital de los centros educativos porque, aunque la tecnología ya existía, muchos centros no la habían todavía incorporado a su proyecto pedagógico, esgrime Javier Arroyo, cofundador de Smartick, una app española para el aprendizaje de matemáticas. “Creo que la incorporación de metodologías online sigue siendo la asignatura pendiente de los colegios. Lo que es un error, y es algo que se ha repetido hasta ahora, es replicar lo que haces presencialmente en un entorno digital”. Esa adaptación, tan necesaria como desigual en los meses de confinamiento, exige a su vez un cambio de rol por parte de los docentes, que han de pasar de ser meros transmisores de conocimiento a convertirse en facilitadores o gestores del aula, “que puedan dar una clase de grupo pero que luego lleven a cabo un entrenamiento superpersonalizado, algo que solo es posible con tecnología. Y que esas herramientas les den una información de mucho valor añadido, donde vean exactamente cómo va avanzando cada alumno, y qué es lo que sabe o no sabe”.

 

Beneficios de los contenidos digitales

Se trata, en cualquier caso, de tecnologías que vienen a complementar la labor del docente en el aula, de manera que mejoren el proceso de aprendizaje. “Sirven para optimizar su trabajo con recursos que enriquecen los contenidos y dinamizan el aprendizaje; no convierten a los alumnos en máquinas de aprender, sino que multiplican su potencial de formarse y crecer tanto en el plano académico como en el personal”, afirma David Murillo, director de producto de Telecoming. Entre sus beneficios, los expertos citan la capacidad de retener la información y una mayor motivación para el aprendizaje, lo que contribuye a reducir las tasas de abandono escolar temprano y al desarrollo de habilidades no cognitivas “como pueden ser el sentido de la responsabilidad, el desempeño, el pensamiento crítico, la colaboración, la sana competitividad, la creatividad o incluso la puntualidad”, de acuerdo con un estudio de la Fundación Junior Achievement España.

 

Un contexto que, de la mano de la tecnología, sirve también para transformar el tiempo de ocio en tiempo de aprendizaje, dentro de lo que se conoce como edutainment, y que se traduce en aplicaciones para móvil o tableta que sirvan para divertirse o entretenerse sin renunciar al aprendizaje, independientemente de la edad del usuario. No en vano los estímulos audiovisuales contribuyen a mejorar la memoria y la retención de la información. Según Telefónica, el 54 % de los usuarios de Internet en España ven vídeos educativos, y una encuesta de GP Strategies arroja que el 81 % de las personas colocan a los vídeos entre las tecnologías de aprendizaje más útiles.

 

Las aplicaciones educativas más populares

Las circunstancias tan especiales que envuelven este 2020 han hecho que, solo en el primer trimestre de 2020, Apple Store tuviera 470 millones de descargas de aplicaciones educativas, frente a los 466 de Google Play; en ambos casos, las cifras más altas en el histórico de descargas de ambas plataformas. Un futuro lleno de oportunidades para los profesionales especializados en el desarrollo de contenidos digitales y los perfiles de usabilidad (UX/UI), ya que la de los niños es muy diferente a la de los adultos: botones más grandes, colores brillantes… Aspectos importantes para que se interactúe de forma correcta. Sin olvidar, por supuesto, la ciberseguridad, para que los menores naveguen en un entorno 100 % seguro.

En general, la utilización de las aplicaciones educativas en España ha aumentado un 25 % con respecto a septiembre de 2019, y se prevé que el nuevo curso escolar registre también un aumento significativo, según datos de Qustodio, plataforma de seguridad y bienestar digital para las familias que ha analizado también cuáles son las apps educativas más usadas en estos momentos por los menores españoles. Un top 10 encabezado por Smartick, cuyo método para aprender matemáticas con 15 minutos diarios ofrece, gracias a la inteligencia artificial, un plan de estudios personalizado que identifica en cada momento las áreas de mejora para cada alumno. Y no solo eso. “Para nosotros, saber matemáticas es mucho más que el cálculo; es saber resolver problemas. Y por eso, le damos mucha importancia a la lógica y el razonamiento”, cuenta Arroyo.

 

  1. Smartick. Ofrece un método gamificado para aumentar la motivación de los menores (de 4 a 14 años), que van acumulando estrellas que les permiten luego acceder a un mundo virtual donde pueden jugar y personalizar su propio avatar.
  2. Duolingo. Permite aprender más de 20 idiomas y personalizar las lecciones, y en su versión para escuelas, los profesores pueden hacer un seguimiento del progreso de cada alumno.
  3. Google Classroom. Ayuda a organizar las tareas e incrementar el aprovechamiento de las clases. En mayo ocupaba el primer puesto del ranking en España y, con el inicio de las clases, es fácil que vuelva a ocuparlo.
  4. Photomath. Una herramiento que permite leer y resolver problemas matemáticos de forma inmediata utilizando la cámara del móvil.
  5. Bible app for kids. Ofrece la posibilidad de conocer y entender la biblia, y está disponible en más de 60 idiomas.
  6. Kahoot! es una plataforma gratuita para crear cuestionarios que los estudiantes contestan usando sus propios dispositivos móviles, con un formato de concurso que fomenta la competitividad entre los alumnos.
  7. U-Dictionary. Diccionario en línea en una docena de idiomas.
  8. Khan Academy. Un sistema de educación personalizado y gratuito y que permite a los docentes hacer un seguimiento del progreso de sus clases en las diferentes materias.
  9. Wordreference. Diccionario online que permite traducir en varios idiomas, con acceso a un foro de discusión en el que los propios usuarios formulan y responden dudas.
  10. BinkLearning. Plataforma digital que permite a las editoriales adaptar su contenido y libros para que los alumnos puedan acceder a ellos por Internet. También permite a los profesores poder gestionar sus clases.

 

La seguridad en Internet, fundamental

No se trata de amenazas nuevas, pero sí de un aumento en las probabilidades de que algo malo pueda sucederles a nuestros hijos por Internet. Es una simple regla matemática: a mayor uso (y lo hay, claramente), mayor riesgo, porque ahora la familia pasa mucho más tiempo en casa y hay, por lo general, más dispositivos, tanto de entretenimiento como de productividad. “Hemos visto que los niños han pasado jornadas laborales completas conectados a Internet, hasta 10 o 12 horas diarias; y eso se ha quedado ahí. Eso significa que hay una mayor probabilidad de que caigan en problemas como adicciones, descontrol de prioridades, bullying, fraude, actuaciones ilegales…”, explica Eduardo Cruz, CEO de Qustodio. Hace unos meses, Google lanzó, en colaboración con la Policía Nacional, el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) y la FAD el proyecto Sé Genial en Internet, para ayudar a familias y educadores a fomentar en los niños y adolescentes buenos hábitos para que puedan manejarse de manera segura en el entorno digital.

 

La mejor manera de proteger a los menores, sin embargo, no es nueva: la implicación de los padres y las madres. “Si todos estamos en nuestra pantalla, de manera unitaria y aislada, y no compartimos ni disfrutamos de alguna de esas cosas en familia, estamos creando mundos paralelos, sin que tú te enteres de lo que me pasa a mí o con lo que yo disfruto”, argumenta Cruz. “Es necesario que haya momento de conciliación, ya sea viendo un contenido juntos, charlando de lo que hemos descubierto o visto en Internet, o interesándonos por las experiencias e interacciones que tienen nuestros hijos”. De igual manera que en el mundo físico no les dejaríamos hacer muchas cosas, como salir a la calle y no volver en ocho horas, tampoco conviene hacerlo en Internet.

 

Para Cruz, lo primero que tiene que haber es higiene y salud digital, un equilibrio: “Si tomo helado a todas horas, tarde o temprano me va a pasar algo. Pues con esto es lo mismo: mi dieta digital ha de ser saludable, no basada exclusivamente en horas y horas de juego, por ejemplo. Hay cosas que se pueden hacer y cosas que no; tampoco le damos click a todo ni descargamos todo”. Y, en segundo lugar, es imprescindible asegurarse de que las relaciones que establezcan online estén gestionadas de una manera inteligente, porque lo que se hace en el mundo digital puede perdurar para siempre. “Si lo que define quién soy mañana son las relaciones que yo llevo hacia adelante, y no lo hago de manera correcta, puedo encontrarme con que, dentro de 10 años, muchos de esos niños que hoy están en casa, y que a lo mejor van a pasar en casa los próximos tres años, tengan un vacío temporal de madurez en sus relaciones que les pasará factura”.

 

A través de Qustodio, las familias pueden tener un sentido de cómo y para qué se usa Internet en su hogar, así como gestionar el tiempo que le dedican a cada cosa. “Los niños muy pequeños, por ejemplo, no necesitan que todo Internet esté disponible en su dispositivo, porque con un año ya están usando contenido de YouTube Kids, por ejemplo, o de Blippi, en el mundo anglosajón. Y, si el día de mañana sucede lo que no tiene que suceder, yo puedo saber qué ha pasado durante los últimos días y dónde ha estado este niño, o dónde estaba físicamente en el momento que desapareció”.

 

 

 

 

 

Por: Nacho Meneses

Fuente: https://elpais.com/economia/2020/09/23/actualidad/1600864548_666566.html

sábado, 17 de octubre de 2020

Mafalda, la niña que soñaba cambiar el mundo

Quino, el personaje que creó Mafalda, ha muerto, pero los valores que transmitió con su personaje de cómic son más necesarios que nunca. Inspiró muchas generaciones anzuelo. un humor cargado de humanidad

 


«Percibo la complejidad del mundo desde la sencillez de los ojos infantiles», reconocía Joaquín Salvador Lavado. Más conocido como Quino, el dibujante que creó Mafalda, la niña inconformista que soñaba cambiar el mundo desde las viñetas. El más universal de los humoristas gráficos ha muerto este miércoles a los 88 años en su Mendoza natal, y deja una obra esencial en la historia del cómico que, a través de sus personajes, destila lucidez, inteligencia y humanidad.

Quino se enamoró del dibujo de muy pequeño y tuvo claro que toda su vida transcurriría entre lápiz, viñetas y personajes en dos dimensiones. Ahora bien, la muerte precoz de sus padres –con solo 15 años– lo empujó pronto a buscar trabajo como historietista en las revistas de la época. Después de llamar a muchas puertas, la revista Esto lo fichó en 1954 –tenía 22 años– y ya no paró de trabajar.

Por más que vinieran encargos de cabeceras como Vea y leaDamas y damitas y Panorama, el “momento más feliz” de su vida, como recordaría años más tarde, llegó con el nacimiento de su personaje estrella. Esta niña, a veces, inconformista y contestataria; otros, tierna y soñadora. Mafalda de Quino nos ha trasladado a muchas generaciones unos valores que, hoy en día, son más necesarios que nunca.

Fruto de un encargo publicitario y de una campaña fallida para una empresa de frigoríficos y lavadoras llamada Masfield surgió uno de los grandes iconos, por no decir el más grande, de la historieta del siglo XX. El éxito de Mafalda, la niña que odiaba la sopa, ha transcendido barreras geográficas, temporales y generacionales y hay que medirlo en millones de libros vendidos en todo el mundo, traducidos a una treintena de idiomas, en series televisivas y la presencia en el cine.

Todo ello en un espacio de tiempo muy breve -9 años- pero trepidante. Quino publicó 1.928 tiras entre 1964 y 1973. La huella de Mafalda, Guillo y Miguelito fue tal que ninguno de los trabajos posteriores de Quino consiguieron igualar el éxito agobiante. Aun así, el argentino se mantuvo fiel a sus principios y solo recuperó a su personaje estrella en contadas ocasiones, casi siempre a petición de organizaciones no gubernamentales y entidades sociales.


«Soy un periodista que dibuja». Así se definía Quino muchas veces y no iba nada equivocado. Las historietas de Mafalda se dibujaron desde el profundo compromiso político del autor. Así, el retrato que hacía de los poderosos deja claro cuál es la idea que tiene de ellos y también del poder que tienen. Son personas despóticas, altivos y prepotentes, que hacen pequeño al pobre oficinista o trabajador corriente y que siempre tienden a devorar, explotar o humillar.

Los políticos tampoco salen muy parados en las historietas de Quino. Cuando sacan el jefe en sus viñetas más de una vez alude a su inconsciencia. Hay una tira de Mafalda donde aparece un globo terráqueo con un cartel clavado que dice: “Cuidado! Irresponsables trabajando”. Quino, a menudo, se muestra crítico con la censura (en un dibujo aparece una pared donde se puede leer: “Bastante de censu”, donde se sobreentiende que el denunciante ha sido detenido o, quien sabe, se le ha acabado la pintura.

También señala la policía cuando usa las porras para reprimir protestas y apunta a los directivos denunciando la explotación laboral a las empresas. Su protesta contra las dictaduras y los dictadores, el fantasma de la Guerra Civil española, su capacidad para resaltar las incoherencias de la justicia, su visión de un capitalismo insolidario y voraz (en un dibujo aparece un padre sujetando a un niño dispuesto a dar propina a un trotamundos, mientras lo riñe diciendo: “No, hijito, no malgastes dinero en quien no te da ganancias”). Más allá de Mafalda, Quino supo plasmar una ácida lectura de la sociedad y el poder.

 

 

 

 

Por Oriol Puig

Fuente

http://revistaxq.com/es/2020/10/07/mafalda-la-nina-que-s

jueves, 15 de octubre de 2020

DEMOCRACIA Para Paulo Freire

Me encontré con Paulo por primera vez al inicio de la década de 1980, después de que John Silber, rector de la Universidad de Boston, había negado mi permanencia. Paulo estaba dando una charla en la Universidad de Masachusetts, y vino a cenar en mi casa en Boston. Su humildad desentonaba completamente con su reputación, y recuerdo haber sido saludado con tanta simpatía y sinceridad que me sentí totalmente a gusto con él. En aquella noche conversamos largamente sobre su exilio, mi dimisión, lo que significaba ser un intelectual de la clase trabajadora, el riesgo que se debía correr para marcar una diferencia. Y cuando acabó la noche, se había forjado una amistad que duró hasta su muerte, 15 años después. Yo estaba en una situación muy mala después de que había sido negada mi permanencia y no tenía idea de lo que me reservaba el futuro.



Estoy convencido de que, si no hubiera sido por Paulo y Donaldo Macedo, también amigo de Paulo, no habría permanecido en el área de la educación. A diferencia de tantos intelectuales que encontré en la academia, Paulo fue siempre muy generoso, ávido por publicar la obra de intelectuales más jóvenes, escribir cartas de apoyo y dar lo máximo posible de sí al servicio de otras personas. Los años iniciales de la década de 1980 fueron años estimulantes en la educación en los Estados Unidos de América, y Paulo estaba en el centro de eso. Juntos, comenzamos una serie en la editora Bergin & Garvey y publicamos a más de cien autores jóvenes, muchos de los cuales pasaron a tener una significativa influencia en la Universidad. Jim Bergin se convirtió en jefe de Paulo en su calidad de su editor americano, Donaldo se convirtió en traductor y coautor, y todos hicimos lo que nos fue posible para traducir, publicar y distribuir la obra de Paulo, siempre esperando invitarle a regresar a los Estados Unidos, para que pudiéramos encontrarnos, conversar, tomar un buen vino y renovar las luchas que de diferentes formas nos marcaron a todos. Claramente, es difícil escribir simplemente sobre Paulo como persona, pues lo que era él y cómo entraba en nuestro espacio y en nuestro mundo, no podían jamás ser separados de su política. Por ello, quiero intentar ofrecer un contexto más amplio para mi propia comprensión sobre él, así como para aquellas ideas que moldearon consistentemente nuestro relacionamiento y su relacionamiento con otras personas.

Ocupando el espacio entre lo político y lo posible, Paulo Freire pasó la mayor parte de su vida trabajando basado en la creencia de que vale la pena luchar por los elementos radicales de la democracia, que la educación crítica es un elemento básico del cambio social y que la forma como pensamos sobre la política es inseparable de cómo comprendemos el mundo, el poder y la vida moral que aspiramos llevar. De muchas maneras, Paulo incorporaba el relacionamiento delicado y muchas veces problemático entre lo personal y lo político. Su propia vida fue un testimonio no sólo de su creencia en la democracia, sino también de la noción de que nuestra vida debía acercarse lo más posible a ejemplificar las relaciones y experiencias sociales que legitimarían un futuro más humano y democrático. Al mismo tiempo, Paulo jamás moralizó sobre la política, jamás empleó el discurso de la vergüenza o redujo lo político a lo personal cuando hablaba sobre cuestiones sociales. Para él, los problemas privados tenían que ser comprendidos con relación a las cuestiones públicas mayores. Todo con respecto a él, sugería que la mayor cualidad de la política era la humildad, la compasión, y la voluntad de luchar contra las injusticias humanas.

La creencia de Freire en la democracia así como su profunda y permanente fe en la capacidad de las personas de resistirse al peso de instituciones e ideologías opresoras, fueron forjadas en un espíritu de lucha, condimentado tanto por las sombrías realidades de su propia prisión y exilio, mediadas por un ardiente sentimiento de indignación, como por la creencia de que la educación y la esperanza son las condiciones del actuar y de la política. Profundamente consciente de que muchas versiones contemporáneas de la esperanza ocupaban su propio rincón en Disneylandia,

Freire luchó contra tales apropiaciones y deseaba vehementemente recuperar y re-articular la esperanza mediante, según sus palabras, una “comprensión de la historia como posibilidad y no como determinismo”. Para Freire la esperanza era una práctica de testimonio, un acto de imaginación moral que posibilitaba que educadores/as progresistas y otras personas pensaran de manera diferente para actuar de manera diferente. La esperanza necesitaba estar anclada a prácticas transformadoras, y una de las tareas del/a educador/a progresista era “mostrar posibilidades para la esperanza, sin importar cuáles fueran los obstáculos”. Subyacente a la política de la esperanza de Freire, está una concepción de pedagogía radical que se sitúa en las líneas divisorias donde las relaciones entre dominación y opresión, poder e impotencia continúan siendo producidas y reproducidas. Para Freire, la esperanza como un elemento definidor de la política y de la pedagogía, siempre significaba oír y trabajar con los pobres y otros grupos subalternos de modo que pudieran hablar y actuar para alterar las relaciones de poder dominantes. Siempre que hablábamos, él jamás se permitió volverse cínico. Él estaba siempre lleno de vida, apreciaba lo que significaba comer una buena comida, oír música, abrirse a nuevas experiencias y trabar un diálogo con una pasión que incorporaba su propia política y también respetaba la presencia vivida de otras personas.

Comprometido con lo específico, el juego del contexto y la posibilidad inherente a lo que él llamaba naturaleza inconclusa de los seres humanos, Freire no ofrecía recetas para quien buscaba soluciones teóricas y políticas instantáneas. Para él, la pedagogía era estratégica y de aplicación práctica: considerada como parte de una práctica política más amplia en pro de un cambio democrático, la pedagogía crítica nunca fue vista como un discurso a priori, a ser reafirmado o una metodología a ser implementada. Por el contrario, para Freire, la pedagogía era un acto político y de desempeño práctico organizado alrededor de la “ambivalencia intrusiva de límites rotos”, una práctica de desconcierto, interrupción, comprensión e intervención que es el resultado de continuas luchas históricas, económicas y sociales. Muchas veces me sorprendí con la paciencia que él tenía siempre para tratar con personas que querían que les diese respuestas preelaboradas a los problemas que levantaban sobre la educación, sin comprender que estaban solapando la propia insistencia de él, de que la pedagogía no podía jamás ser reducida a un método. Su paciencia fue siempre instructiva para mí. Estoy convencido de que fue sólo más tarde en mi vida que conseguí comenzar a emularla en mis propias interacciones con el público.

Paulo era un intelectual cosmopolita que nunca abandonaba los detalles del día a día y las conexiones que éste tenía con el mundo mucho más amplio y global. Él nos recordaba de forma consistente, que las luchas políticas son vencidas y perdidas en estos espacios específicos pero a la vez híbridos, que vinculan las narrativas de la experiencia cotidiana con la importancia social y la fuerza material del poder institucional. Cualquier pedagogía radical que se denominara freiriana tenía que reconocer la centralidad de lo particular y contingente en la configuración de contextos históricos y proyectos políticos. A pesar de que Freire fuera un teórico del contextualismo radical, él también reconocía la importancia de comprender lo particular y lo local con relación a fuerzas mayores, globales y transnacionales. Para Freire, la alfabetización como  una manera de leer y cambiar el mundo, tenía que ser repensada dentro de una concepción más amplia de ciudadanía, democracia y justicia que tendría que ser global y transnacional. Volver lo pedagógico más político, en este caso, significaba  ir más allá de la celebración de mentalidades tribales y desarrollar una praxis que colocara en primer plano al “poder, la historia, la memoria, el análisis relacional, la justicia (no sólo la representación) y la ética como cuestiones centrales para las luchas democráticas transnacionales”.

Pero la insistencia de Freire en que la educación radical implicaba crear y cambiar contextos, hacía más que aprovechar las potencialidades políticas y pedagógicas que se encontraban en todo un espectro de lugares y prácticas sociales en la sociedad, lo que naturalmente incluía la escuela, pero no se limitaba a ella. Él también criticó la separación entre cultura y política, llamando la atención hacia la forma cómo las diversas tecnologías del poder operan de forma pedagógica dentro de las instituciones, para producir, regular y legitimar formas particulares de conocer, pertenecer, sentir y desear. Pero Freire no cometió el error de muchos de sus contemporáneos, mezclando la cultura con la política del reconocimiento. La política era más que un gesto de traducción, representación y diálogo; también implicaba la movilización de movimientos sociales contra las prácticas económicas, raciales y sexistas opresoras, instituidas por la colonización, por el capitalismo global y por otras estructuras déspotas de poder.

Paulo Freire legó una obra que emergió de toda una vida de lucha y compromiso. Rechazando el confort de narrativas magistrales, la obra de Freire siempre fue inquieta e inquietante, agitada, pero envolvente. A diferencia de tanta prosa académica y pública, políticamente árida y moralmente vacía, que caracteriza al discurso intelectual contemporáneo, la obra de Freire era constantemente alimentada por una ira saludable contra la opresión y el sufrimiento desnecesario que él testimonió a lo largo de su vida cuando viajaba por el mundo. De forma similar, su obra exhibía una cualidad vibrante y dinámica que le permitía crecer, rechazar fórmulas fáciles y abrirse a nuevas realidades y proyectos políticos. El genio de Freire fue elaborar una teoría del cambio y del compromiso social que no era ni vanguardista ni populista. A pesar de que tuviera agentes críticos en la configuración de sus propios destinos, él se negaba a romantizar la cultura y las experiencias que producían condiciones sociales opresoras. Combinando el rigor teórico, la relevancia social y la compasión moral, Freire dio un nuevo significado a la política de lo cotidiano al mismo tiempo en que afirmaba la importancia de la teoría para abrir espacio a la crítica, la posibilidad, la política y la práctica. La teoría y el lenguaje eran un lugar de lucha y posibilidad que daba sentido a la experiencia y una dirección política a la acción, y cualquier intento de reproducir la dicotomía entre teoría versus política fue repetidamente condenada por Freire. Freire amaba la teoría, pero jamás la cosificó. Cuando hablaba de Freud, Marx o Erich Fromm, era posible sentir su pasión intensa por las ideas. Pero él jamás trató la teoría como un fin en sí mismo; ella era siempre un recurso a ser usado para comprender, comprometerse críticamente y transformar el mundo.

Yo tuve una estrecha relación personal con Paulo durante más de 17 años, y siempre me conmovió la manera como su coraje político y su alcance intelectual eran acompañados por un amor a la vida y una gran generosidad de espíritu. En cierta ocasión él me dijo que no podía imaginar un revolucionario a quien no le gustara la buena comida y la buena música. No estoy seguro si fue el amor a la comida o a la música, o tal vez a ambas, que permitieron que su poesía se deslizara hacia la política. Como mencioné anteriormente, lo político y lo personal determinaron mutuamente la vida y la obra de Freire. Él siempre fue un estudiante curioso, incluso cuando asumía el papel de profesor crítico. Al moverse entre lo privado y lo público, revelaba un don sorprendente de hacer que toda persona con la que él se encontrara, se sintiera valorizada. Su propia presencia incorporaba lo que significaba combinar lucha política con el coraje moral, dar sentido a la esperanza y obtener persuasión de la desesperanza. A Paulo le gustaba citar al Che Guevara: “Déjeme decirle, corriendo el riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario genuino es movido por sentimientos de amor. Es imposible imaginar a un revolucionario auténtico sin esa cualidad”. A pesar de que haya pasado una década desde su prematura muerte, no encontré a nadie que incorporara más este sentimiento que Paulo Freire.

Autor
Henry A. Giroux
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