lunes, 18 de mayo de 2015

Gestionar la indefensión aprendida en el aula.

¿Centrarnos en el currículo o en el alumno? ¿En procesos o en resultados? ¿Qué competencias podemos desarrollar? ¿Qué puede hacer la escuela?


Para empezar debemos mejorar nuestro método de trabajo, dejar de centrarnos en el currículo para hacerlo en el alumno, en sus intereses, inquietudes, necesidades y sacar el potencial que todos llevamos dentro. Demostrándoles que todo es posible y alcanzable, motivándoles y haciendo que sus aprendizajes sean prácticos, reales y útiles para su vida cotidiana. Enseñarles que todo lleva un proceso, unos pasos, un entrenamiento. Un método donde el maestro se centre en el proceso y no únicamente en el resultado, donde sepa alentar al alumno en sus avances por pequeños que sean, donde errar no es negativo. Enseñar que el fracaso existe y que el éxito depende de saber afrontarlo. Hacerles ver que la diferencia es enriquecedora y nos aporta nuevas perspectivas, que todos tenemos algo que aportar.

Según Anna Forés “Aprendiendo desde, en y para la vida”. Alguien dijo: “educar es mostrar que es posible”.
Podemos empezar a producir el cambio en el aula integrando los dos apartados que vamos a detallar a continuación: cambios a nivel metodológico y el entrenamiento en habilidades para un aprendizaje social y emocional.

A)        Cambios metodológicos: el docente utilizará estrategias que tendrán como eje principal la participación activa del alumnado en la toma de decisiones sobre sus procesos de aprendizaje, adaptando estos a sus intereses y motivaciones, haciéndolos más atractivos para ellos y que no estén alejados de su contexto real y social. Unos procesos que produzcan resultados visibles y que sean evaluables por el propio alumno (autoevaluación) mediante una reflexión activa de su propio aprendizaje.

Una forma de hacerlo es mediante actividades lúdicas y cercanas a la realidad social del alumno por ejemplo con la integración de las tecnologías, el trabajo cooperativo y la gamificación. La gamificación consiste en utilizar una actividad lúdica para aprender o llevar al aula la organización y las reglas de un juego, con el objetivo de implicar a los alumnos y ofrecerles una forma diferente de aprendizaje. Para ello, se recompensa la realización de ciertas tareas establecidas con puntos, niveles o rankings, fomentando el esfuerzo, la autoafirmación y la colaboración. Cada alumno se ve premiado por sus progresos todo ello en un entorno lúdico de aprendizaje. Los criterios para la adquisición de puntos son consensuados por el propio alumnado y son ellos mismos los que ponen sus objetivos y metas a cumplir en cualquier momento del proceso de enseñanza y aprendizaje mediante la autoevaluación del mismo. De la misma manera establecen las recompensas por los puntos adquiridos.  

B)        Entrenar en habilidades de aprendizaje social y emocional: una forma de gestionarlo en el aula es formar al alumnado en destrezas y habilidades en aprendizaje social y emocional, en otras palabras, enseñarles a gestionar sus emociones. Todo ello a través de cinco competencias según los programas SEL (aprendizaje social y emocional en inglés). Esta frase fue acuñada en 1993 por Daniel Goleman, Eileen, Rockefeller Growald y otros para describir la enseñanza sistemática de las competencias sociales y emocionales en el contexto escolar.
Las competencias serían:
Autoconciencia: valorar de forma precisa los propios sentimientos, intereses, valores y fuerzas.
Autogestión: regular las emociones propias para lidiar con el estrés y el impulso de control y para perseverar ante los obstáculos; ponerse metas personales y académicas y monitorizar su progresión; expresar adecuadamente las emociones.
Conciencia social: ser capaz de ponerse en el lugar del otro y de empatizar con los demás; reconocer y apreciar la semejanzas y diferencias individuales y de grupo; reconocer y utilizar los recursos familiares, escolares y comunitarios.
Habilidades de relación: Establecer y mantener relaciones saludables y gratificantes basadas en la cooperación; resistir la nociva presión social; prevenir, gestionar y resolver los conflictos interpersonales; buscar ayuda si es necesario.
Toma de decisiones responsable: tomar decisiones basadas en la consideración de las normas éticas, las preocupaciones de seguridad, las normas sociales apropiadas, el respeto por los demás y las probables consecuencias de las acciones; aplicar la habilidad de tomar decisiones en situaciones académicas y sociales, constribuir al bienestar en la escuela y en la comunidad.

Las enseñanzas de estas competencias deben hacerse de manera integrada en el currículo, deben formar parte del proceso enseñanza aprendizaje y no de manera aislada.

Los dos apartados tratados de manera integrada nos llevarían a las siguientes ventajas: fomentar la autoconciencia donde el alumno valora sus propios intereses y los expresa de una forma concreta y a lo largo de las actividades. La autogestión, regulando sus emociones mediante una actividad que le permite gestionar sus progresos a través de la autoevaluación y la autogestión de sus logros mediante puntos. La conciencia social donde el alumno es capaz de ponerse en lugar del otro y empatizar con los demás a través de participar en trabajos en grupo y así conocer diferentes puntos de vista y opiniones sobre un mismo tema. Las habilidades de relación donde el alumno establece una una relación de cooperación con sus compañeros y aprende a gestionar los posibles conflictos que aparezcan en el grupo. Y por último a tomar decisiones responsables sobre su evolución en el proceso de enseñanza y la autoevaluación que va a realizarse.

Para poder implementar el cambio en las escuelas podemos basarnos en las siguientes finalidades y necesidades:
-          Finalidad y necesidad del cambio a nivel personal para:
-          Adquirir conciencia de nuestra vulnerabilidad frente lo que estamos haciendo. Ser capaz de ver la realidad desde diferentes perspectivas para que se pueda actuar de manera diferente: reflexionar, observar e interpretar todo aquello que le rodea. Ampliando nuestra percepción del mundo y nuestra forma de experimentar esa realidad y vivirla (autoconciencia). “Solo puedo controlar aquello de lo que soy conciente.
La conciencia lleva a la habilidad” (Whitmore).

 Desarrollar autoconfianza para ser capaz de tomar decisiones y asumir responsabilidiades de manera que a partir de ello alcanzar los objetivos y metas propuestas.
-          Desarrollar la responsabilidad personal que nos permita resolver por nosotros mismos nuestro conflictos ya que la conciencia que se tendrán de ellos será mucho mayor así como el autoconcepto y autoestima.

-          Desarrollar el feedback para tomar conciencia de nosotros mismos, de nuestras acciones y tener una mayor percepción de la realidad.

-Finalidad y necesidad del cambio a nivel profesional para:
-          Adquirir el aprendizaje de técnicas y estrategias de desarrollo personal, el manejo de habilidades en la comunicación y habilidades en el control de las emociones. En definitiva, adquirir capacidad de comunicación, diálogo y sobre todo de introsprección (autoconciencia) sobre su labor directiva y docente para producir un cambio de actitud en su acción y reiventarse como docente.

-          Finalidad y necesidad del cambio a nivel del alumnado para :
El desarrollo del alumno en todos los ámbitos de la vida. Desarrollo integral.
         Desarrollar la toma de conciencia de las diferentes realidades que les rodea ampliando la forma que tiene de percibir el mundo y sus propias experiencias. Para poder reflexionar y actuar en consecuencia a sus propias capacidades y habilidades para que se den cuenta de todo su potencial (autoconciencia). Todo ello creando un clima de confianza, abierto y positivo.
         Mejorar el autoconocimiento de los alumnos para provocar cambios en ellos, aumentando su autoestima y potenciando la comunicación consigo mismos y con los demás (trabajo cooperativo)
         Aumentar su autoestima y autoconfianza, desarrollando un autoconcepto positivo de si mismo y fomentando así la seguridad en su persona. Manifestando al alumno que lo que hacen lo hacen bien.
         Asesorar, inspirar y orientar al alumno para que busque sus propias respuestas y dejar que sea el mismo el protagonista de su aprendizaje y de la toma de sus propias decisiones para alcanzar sus metas
(responsabilidad personal y feedback)
- Motivar al alumno, trasmitirle valores y actitudes positivas y no únicamente la transmisión de conocimientos.

Importancia del papel de la familia en aprender en emociones.
Estudiar la inteligencia emocional se ha convertido en algo necesario en el ámbito educativo y bien acogido por familias y docentes que consideran que el dominio de estas destrezas y habilidades es primordial para el desarrollo evolutivo y socioemocional de sus hijos y alumnos.

 Así lo pone de manifiesto la encuesta que se realizó en Estados Unidos en 2007 que hizo pública la Partnership for 21st Century Skills, donde informó que el 66% de los encuestados creía que los estudiantes necesitan saber algo más que leer, escribir y matemáticas. El 80% afirmó que las habilidades que los estudiantes necesitan para afrontar los trabajos de la sociedad actual son muy diferentes de las que se necesitaban hace 20 años.

Como consecuencia de lo anterior afirmamos que la aplicación de programas para el desarrollo y entrenamiento de habilidades sociales y emocionales en las escuelas requerirá de la participación de las familias ya que estos son, en primera instancia, los referentes fundamentales en la madurez afectiva de los niños y al mismo tiempo supondrían un recurso de feedback para el centro educativo. Por ello, las familias tendrán que conocer lo que sus hijos aprenden para poder comprenderles y seguir estimulándoles en casa.


Extraído de:
LA IMPORTANCIA DE GESTIONAR LAS EMOCIONES EN LA ESCUELA: IMPLICACIONES EN EL PROCESO DE ENSEÑANZA APRENDIZAJE.
ANDRÉS ALAGARDA MOCHOLÍ.


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