martes, 11 de agosto de 2020

LA VUELTA AL COLE EN TIEMPOS DE PANDEMIA: CÓMO, CUÁNDO Y EN QUÉ CONDICIONES

Cada año el final de las clases da paso a un verano sin preocupaciones. Sin embargo, la vuelta a las clases en septiembre se plantea con incertidumbre a causa de la pandemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la UNESCO han creado unas guías de recomendaciones en relación a la reapertura de las escuelas.


La pandemia del coronavirus dejó las aulas vacías y las calles desiertas. La educación tuvo que reinventarse y adaptarse a esta nueva situación a través del formato online. El teletrabajo y la educación online han estado a la orden del día en muchos hogares. Con la vuelta a la nueva normalidad se plantean muchas dudas sobre cómo será la vuelta al cole en septiembre. Ante una situación de incertidumbre, organizaciones como la OMS y UNESCO llevan trabajando meses para tratar de aportar soluciones y recomendaciones que permitan volver a la escuela con seguridad.
Medidas recomendadas para la reapertura de las escuelas

La reapertura de las escuelas fue actualidad el pasado mes de mayo, en el que varios países y comunidades autónomas en España se plantearon volver a las clases. En ese momento, la OMS publicó una serie de consideraciones donde indicaban algunas recomendaciones de cara a esa reapertura. Una guía que miles de colegios deberán rescatar de cara al nuevo curso escolar. Estas son las recomendaciones de la OMS para la reapertura de las escuelas:

  • Higiene y limpieza: la OMS señala la necesidad de sensibilizar a todo el mundo sobre la prevención del coronavirus. Todo ello implica facilitar información sobre el uso de la mascarilla, los síntomas, la higiene de manos, etc. Recomiendan crear un horario para el lavado de manos, especialmente en niños pequeños, y programar limpieza frecuente del entorno escolar. Facilitar en la entrada de la escuela y en todas las instalaciones gel hidroalcohólico o jabón y agua limpia. Así como mantener el distanciamiento social en el transporte escolar.
  • Detección de la enfermedad: se recomienda hacer un control diario de la temperatura corporal, así como enviar a casa o aislar a aquellas personas que presenten síntomas de COVID-19 o no se encuentren bien. La OMS afirma que la dirección de la escuela debe notificar a las autoridades los casos positivos y asegurarse de que los estudiantes que hayan estado en contacto con un caso de coronavirus se queden en casa durante 14 días.
  • Comunicación constante: la comunicación es la base de todo, más en una situación de pandemia. La OMS establece la necesidad de informar a familias y alumnado de las medidas que se tomen en la entidad y de los casos sospechosos que pueda haber.
  • Otras medidas: como medidas adicionales, se debe garantizar los controles de inmunización para ingresar en la escuela. En relación a instituciones especializadas e internados, la OMS señala que deberán ampliar estas consideraciones en las instalaciones de residencias, salas de conferencias, laboratorios y otras instalaciones para la seguridad de los internos y del personal.
  • Distanciamiento físico: mantener la distancia social de al menos un metro va a seguir presente en el aula. También señalan la necesidad de aumentar la distancia entre pupitres y escalonar las pausas y descansos. Se recomienda la ampliación de horarios en las escuelas secundarias a través de diferentes horarios, así como aumentar el número del profesorado, de ser posible, para que haya menos estudiantes por clase.
  • Teleeducación: la OMS recomienda iniciar o continuar la educación online a través de métodos combinados cuando sea posible. Si no es posible, la OMS afirma que se debe “invitar a los estudiantes a llevarse libros a casa u organizarse para entregarles deberes”. También señalan la necesidad de garantizar un seguimiento y apoyo a niños/as que no asistan a la escuela para evitar penalizaciones o estigmatizaciones.

Por un regreso seguro a las aulas
Las principales organizaciones e instituciones del mundo -OMS, UNESCO, UNICEF, Banco Mundial, Programa Mundial de Alimentos, Global Education Cluster, entre otras- ya trabajan en la reapertura de las escuelas. Para ello han publicado diversas guías de recomendaciones para que el regreso a las aulas se hagan de la forma más segura y responsable posible.

Una de las principales coincidencias que se encuentran en estas guías es la lista de verificación. El listado debería incluir enfermedades o síntomas recientes, vulnerabilidades subyacentes, circunstancias o consideraciones especiales. De esta forma, se podría hacer una monitorización activa del alumnado para tratar de prevenir y garantizar la seguridad del centro.

El nuevo curso escolar empezará en septiembre, pero todavía es una incógnita en qué condiciones se hará. ¿Menos alumnos/as por aula? ¿Mascarilla obligatoria? ¿Educación semipresencial? Antes de la vuelta al cole se deberán adoptar una serie de medidas que garanticen la total seguridad del personal y del alumnado para evitar futuros rebrotes.




Por Aika Educacion/BelenSancho
Fuente: http://www.aikaeducacion.com/actualidad/la-vuelta-al-cole-en-tiempos-de-pandemia-como-cuando-y-en-que-condiciones/

lunes, 10 de agosto de 2020

“Debemos preparar a los chicos para adaptarse a los cambios”

Seleccionada entre los 50 docentes candidatos al Global Teacher Prize, Mariela Guadagnoli asegura que enseñar consiste en preparar a los alumnos para la vida y guiarlos en el descubrimiento de sus fortalezas. Profesora en una escuela técnica de Gálvez, Santa Fe, Mariela y sus estudiantes ya están pensando en conjunto la vuelta a las clases presenciales.


Mariela Guadagnoli es arquitecta por formación y docente por vocación. Apenas se recibió, hace más de 20 años, la llamaron para trabajar en una escuela periférica de Gálvez, una ciudad de 25.000 habitantes en el centro de Santa Fe. Empezó con pocas horas, implementando el aprendizaje basado en proyectos –que entonces no se llamaba así–, y nunca más abandonó el aula.
Maestra de enseñanza técnica en construcciones de la Escuela de Educación Técnica Profesional N° 456 “Hipólito Yrigoyen”, Mariela es una de los 50 docentes nominados al Global Teacher Prize, el premio que entrega todos los años Fundación Varkey. Mientras espera la definición de los 10 finalistas, intercambia experiencias con los otros nominados: docentes de todos los continentes, que comparten la pasión por la enseñanza y, más específicamente, el desafío de adaptarse a los cambios que trajo la pandemia. En estas semanas, Mariela prepara también la vuelta a clases presenciales con sus estudiantes, aún sin una fecha precisa.

–¿Cómo son tus intercambios con los nominados de otros países, en este contexto que plantea desafíos similares para todos?
–Yo digo que somos distintos pero iguales. Estamos todos atravesando la misma situación, con realidades distintas. En cuanto al acceso a las tecnologías, nosotros en Sudamérica tal vez estamos un poco más complicados, tenemos muchos chicos desconectados. Pero en general, usamos herramientas parecidas. Y tenemos una mirada compartida de la educación. Pensamos en preparar a nuestros alumnos para la vida, educarlos para sobrellevar todos los cambios de esta sociedad líquida. Los profes de otros países viven situaciones muy similares; está bueno ver que no estamos tan mal ni tan lejos de todo.

–¿De qué manera estás encarando la continuidad pedagógica?
–Hay realidades diferentes de acuerdo a las distintas escuelas. Yo trabajo en una escuela pública de gestión privada: ahí son muy pocos los que no se conectan, y no por falta de conectividad. Pero en las escuelas públicas tenemos el 50% de los chicos conectados. Si bien nosotros buscamos estrategias nuevas para llegar, la falta de conectividad nos excede. Yo aproveché esta etapa de cuarentena para hacer cursos y aprender nuevas aplicaciones y readaptar las prácticas para seguir contactando a los chicos y motivándolos. Hemos llevado material escrito, pero hay chicos en zonas de mucha vulnerabilidad que ni siquiera tienen los espacios adecuados para llevar adelante su educación. En esos casos es muy difícil. La escuela para esos chicos es una solución, es el espacio donde pueden cambiar su vida.

–¿Cómo están preparando la posible vuelta a clases presenciales?
–Hace más de un mes hicimos un mapa de intereses con los chicos para ver cómo estaban, qué les preocupaba, y salió mucho esto de la vuelta a la escuela, cómo iban a ser los protocolos para volver. Sobre la base de las preocupaciones que ellos plantearon, empezamos a trabajar ese protocolo con los chicos. En eso siempre insisto: para que ellos estén comprometidos –y no solo “participen” de su educación–, hay que trabajar con ellos, atender sus necesidades. Hace poco tuvimos una entrevista con una escuela de Uruguay, por Zoom, para saber cómo volvieron ellos y que los chicos les hicieran preguntas.
Ya armaron el plano de la escuela con la disposición de los bancos, para ver cuántos pueden entrar, cómo hacer los ingresos. Así se van sintiendo un poco más seguros de ver cómo será ese regreso. Los involucramos en este problema que se nos plantea a todos, escuchando sus voces, sus miedos, y haciéndolos parte.

–¿Cómo está impactando esta situación en los chicos?
–Lo que ellos están necesitando es el encuentro humano en la escuela, el contacto con sus amigos. Lo que más extrañan son los vínculos, y creo que es lo valioso de la escuela. Si no podríamos seguir con la educación virtual. Pero hay algo que pasa en la escuela que no va a pasar nunca en la virtualidad: el vínculo humano.
Ahí es donde cada docente tiene que transformar su práctica, porque si yo a mi alumno le doy a leer un libro y eso lo puede hacer tranquilamente en su casa, no tiene sentido que lo hagamos en la escuela. Pero si yo en la escuela hago una práctica con ellos a partir de lo que leyeron, ahí es donde para ellos se vuelve importante ir a la escuela. Creo que esta etapa de educación virtual nos tiene que hacer repensar lo que pasa dentro de los salones.

–Hoy se habla mucho de aprendizaje basado en proyectos (ABP). ¿Cuáles son las claves para implementar bien esta metodología?
–Muchas veces escuchamos hablar de “proyecto” y en realidad es una actividad integrada. El ABP implica que yo les dé a los chicos un desafío cuya respuesta aún no tengo definida, o que las respuestas puedan ser varias. El docente primero tiene que conocer a los alumnos con los que está trabajando, conocer el aula, ver qué potencialidades tienen los alumnos. Además, generar un entorno de confianza y de apoyo recíproco, donde todos puedan opinar tranquilamente, donde nada de lo que se diga va a recibir burlas, sino que será un punto de partida para que surjan ideas. Por otro lado, fortalecer el trabajo en equipo.
Los chicos toman determinados riesgos, hay cosas que no sabemos si van a salir bien o mal. Ahí entra otro concepto del ABP: desterrar el miedo al error. El error es un punto para seguir avanzando. Es todo un proceso de razonamiento, reflexión, relacionar diferentes conocimientos, integrar teoría y experiencia, trabajo colaborativo. En ese proceso, se resuelven muchos conflictos que tienen que ver con las relaciones de los chicos. Además, cada proyecto lo podemos encarar desde el enfoque tecnológico, desde lo ecológico, lo económico, lo social, lo cooperativo.
Lo más importante es escuchar a los estudiantes y estar abiertos a las propuestas de ellos. Por eso el docente tiene que estar predispuesto para trabajar de esa manera, respetando los tiempos de los chicos. Muchas veces por ansiedad les resolvemos las cosas, pero hay que dejar que ellos renieguen, se equivoquen y vuelvan a hacer.
Al comienzo es difícil, porque cuando la idea no está definida, parece un caos, una nebulosa de ideas distintas, no sabemos para dónde ir. Yo digo que los docentes tenemos que pactar con el caos para trabajar en ABP. Hasta que encontramos el eje, el objetivo y por dónde marchar. Y después ellos solos llevan adelante la clase. A mí me han llamado alumnos un domingo a la noche para decirme: “May, mañana que tenemos que hacer esto porque nos falta el análisis de absorción de líquido de los adoquines, que se hace así”. Y yo les digo: “Perfecto, mañana la clase la dirigís vos”. Así fuimos andando este proceso. Les damos confianza en ellos mismos, ven que cada aporte que hacen sirve para nuestro proyecto y colabora con el grupo. Cuando lo lográs, es hermoso verlos a ellos empoderados.

–También requiere de parte del docente y de los directivos cierta flexibilidad en cuanto al currículum, ¿no?
–Totalmente. Y comprender que los chicos aprenden distinto, y aprenden diez veces más. Estaba leyendo La educación en un mundo líquido, conversaciones de Riccardo Mazzeo con Zygmunt Bauman. Ahí hablan de qué tan importantes son los contenidos, si los conocimientos se van modificando. Yo tengo que estar preparada para adaptarme a los cambios del mundo, y ser flexible para darme cuenta de que lo que yo sé puede ser refutado. Es muy difícil hacerles entender esto a docentes que se formaron en una escuela muy rígida, basada en contenidos y planificaciones cerradas.
Con los alumnos hicimos adoquines descontaminantes del aire, una experiencia que impulsamos con una tutora investigadora que había hecho su experiencia en Holanda. Ella me mandó el material para que trabajara con los chicos, y para mí era chino básico. Pensé: me tengo que poner a estudiar. Pero decidí trabajarlo con los chicos, entonces lo fuimos descubriendo juntos. Diego Golombek habla del “no sé inteligente“, me encantó esa definición: no es “no sé” y no avanzamos, sino “no sé” y vamos a hacerlo juntos, a buscar, investigar. Ahí aparece el ABP: enseñarles competencias y herramientas para que los chicos puedan solos después encontrar su propio proyecto de vida. Que ellos vayan descubriendo para qué son buenos, en qué tienen habilidades y fortalezas. De esa manera, reconociendo las inteligencias múltiples, nadie queda excluido de la escuela.
Ese proyecto recibió muchos premios. Nos presentamos en la feria nacional de ciencias y salimos premiados, no me podían creer que eran alumnos de segundo año porque el nivel era altísimo. Las evaluadoras me decían: “Tuvimos que estudiar para poder evaluarlos”. Al año siguiente, recibimos un premio del Conicet, otro de la Universidad Nacional del Litoral a jóvenes emprendedores. Hoy estamos trabajando con el municipio para que esto sea un emprendimiento local. Algunos ex alumnos siguen trabajando en el proyecto porque están comprometidos. El alcance que puede tener la educación cuando la encaramos de esta manera no tiene límites.

–¿Cómo te imaginás la escuela post pandemia? ¿Qué te gustaría que cambie, y qué no?
–Vamos a extrañar mucho la escuela con los vínculos antiguos, reunirnos y abrazarnos. Espero que eso algún día se recupere. Lo que más extrañamos es el contacto humano, esas cosas distintas que pasan en la escuela y que no las voy a encontrar en ningún libro.
Creo que lo que llegó para quedarse es desestructurar un poco la escuela. El trabajar por proyectos, integrando las distintas materias. Las nuevas tecnologías también llegaron para quedarse. Los chicos me dicen: “¿Podemos seguir presentando las cosas en Classroom?”.
Otra cosa que la pandemia dejó en evidencia es que los docentes tienen que capacitarse permanentemente, como en cualquier profesión. En las escuelas una escucha: “A nosotros no nos formaron para esto”. Siempre discuto con mis compañeras de trabajo: uno tiene que seguir preparándose para los nuevos desafíos. Los chicos que tenemos hoy en el aula no son los mismos que teníamos hace 20 o 30 años.Tenemos que prepararnos para que esos chicos aprendan.
Es la sociedad líquida de la que habla Bauman: todo se transforma con tanta rapidez que, si no estamos preparados para adaptarnos, nos quedamos afuera. La escuela tiene que preparar a los chicos para adaptarse, en vez de darles tanto contenido, que está disponible con un clic en el celular. En ese sentido, algo bueno que nos va a dejar la pandemia es que nos puso a repensar qué estábamos haciendo.




Por Alfredo Dillon 
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domingo, 9 de agosto de 2020

Soluciones para mejorar la experiencia de gestión del aula virtual

Levantar la mano, reducir el ruido durante las videollamadas o ver nueve cámaras a la vez son algunas de las novedades que incluye Microsoft Teams, y que han sido creadas con el fin de mejorar el aprendizaje online y las reuniones de trabajo.



Microsoft Teams, la herramienta de Microsoft 365 que fomenta el trabajo en equipo, cuenta con nuevas características que tienen como objetivo mejorar la comunicación y organización en el aprendizaje online. Una de ellas es la posibilidad de activar la función de ‘levantar la mano’ durante las reuniones. Y es que en ocasiones se produce mucho alboroto en las videollamadas y llamadas multitudinarias. Por ello, Teams propone imitar un hábito que muchos aprendieron en la escuela: levantar la mano antes de hablar. Así, el usuario manda una señal visual antes de intervenir, respetando el turno de palabra y evitando confusiones. 

Del mismo modo, y con la idea de minimizar las distracciones que alteren a estudiantes y docentes, también cancela los ruidos que puedan interrumpir una conversación, como el teclado de alguno de los participantes o a alguien que se pueda oír en segundo plano. La supresión de ruido funciona mediante el análisis del audio de un individuo y utiliza redes neuronales profundas entrenadas para filtrarlo y retener sólo la señal de voz.. Es capaz de suprimir todas las formas de ruido, incluidas algunas muy comunes como escribir, comer o el paso de los coches por la carretera, entre otras cosas.  

Por otro lado, los mensajes de chats entrantes se mostrarán en una ventana aparte, para evitar así la saturación de información del usuario y, gracias al soporte sin conexión y con bajo ancho de banda, permite leer los mensajes y escribir respuestas, que se enviarán más tarde al recuperar la conexión a Internet. 

Control total 
No son sus únicas novedades, ya que también hace posible ver una parrilla de 3×3 (9 cámaras a la vez, más la propia); ajustar las opciones de las reuniones para que sus estudiantes no puedan tomar el control de las presentaciones, silenciar a otros usuarios o sacarlos del grupo; mostrar la imagen de todos los asistentes; y la posibilidad de que el administrador de un grupo finalice las llamadas o videollamadas sin esperar a que lo hagan todos los participantes.

Mejoras de audio
A través de una combinación de puertas lógicas con una fluctuación inteligente, detección de pérdida de ráfaga y activación de transmisiones redundantes, se garantiza una reproducción de audio sin problemas, incluso bajo una alta pérdida de conexión Wi-Fi. 

Programar citas 
La aplicación Bookings ofrece una forma sencilla de programar y realizar citas con participantes externos a través de los equipos de Microsoft. Los asistentes externos reciben una invitación personalizada por correo electrónico con detalles de la cita y un enlace a la reunión para unirse, con la posibilidad de unirse a través de su navegador web con un solo clic o usando la aplicación móvil de Teams.

Reuniones de alta calidad 
Las barras de colaboración de Teams dan la posibilidad de transformar los pequeños espacios en lugares de trabajo colaborativos. Estas soluciones de videoconferencia son asequibles, simples de instalar y fáciles de administrar. Para llevarlo a cabo, es necesario adquirir el VC210 de Yealink (disponible en la web) para conectar las videoconferencias a los televisores o pantallas táctiles y, de esa forma, ofrecer reuniones de vídeo colaborativas de alta calidad. Utilizando la combinación de un toque o de proximidad, los usuarios pueden unirse a la asamblea sin problemas para compartir contenido y participar en sesiones de pizarra, todo mientras experimentan audio y vídeo de alta calidad.







Por EDUCACIÓN 3.0
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viernes, 7 de agosto de 2020

¿Cómo debería ser realmente la docencia online?

Camino López García, profesora de universidad; Cristina Nogales, gestora de proyectos de Inter-Ingenia; y María Isabel Polo del Río, profesora de la Universidad de Extremadura, forman parte del equipo directivo y docente de LiCloud. Analizan en este artículo cómo ha sido la docencia durante las semanas de confinamiento y por qué no puede considerarse docencia online, sino sólo una forma de docencia mediada por las TIC. Además, dan las claves para lograrla con éxito.



Quizá ser docente hoy día es más complicado que nunca. Con la llegada de la pandemia por la Covid-19 y el cierre de los centros educativos como una de sus consecuencias, son muchas las responsabilidades docentes que se han visto afectadas e, incluso, modificadas. Profesores y profesoras de todos los niveles educativos, cuya labor se ha desempeñado siempre de manera fundamentalmente presencial, se han visto ante el reto de lanzarse a la educación a distancia. Aquí no usaremos el término de docencia online porque desgraciadamente no ha sido ésta la que se ha desarrollado, sino una forma más primitiva de docencia mediada por las TIC. Lo que actualmente se conoce como docencia remota de emergencia o docencia no presencial de emergencia (UOC).  

La razón de por qué esta docencia online de calidad no se ha podido alcanzar no ha sido ni mucho menos por el ímpetu de los docentes sino por su baja capacitación en esta modalidad educativa. Durante muchos años se ha confundido la docencia online con el conocimiento de las TIC y, aunque una depende de la otra, no son lo mismo. De hecho, el gran reto está en reflexionar acerca del paradigma educativo que se está transportando a los estudiantes, y así evolucionar hacia un cambio de pensamiento. Todo esto tiene un sentido y una evolución histórica. 

Un poco de historia
En 2013 vivimos el ‘boom’ de las TIC en educación. Las empresas de tecnología se iban posicionando en el sector educativo ofreciendo diferentes tipos de hardware. Recordemos aquí el auge de los mini portátiles, las tabletas digitales, las smartboards, la realidad virtual, aumentada… y después, llegó la impresión 3D. Pero el interés por las TIC no se limitó al hardware, sino también al conocimiento del software. En los siguientes años se alcanzó un interés tremendo por aprender diferentes aplicaciones que podrían utilizarse en Educación. Todo ello desde el mismo enfoque: integrar las TIC en la educación presencial movidos por lograr la tan ansiada innovación educativa, mejorar de la competencia digital, aumentar de la motivación para luchar contra el absentismo escolar…  

Poco a poco nos fuimos dando cuenta de que las TIC en la Educación sin una metodología adecuada no llegaría muy lejos. Las metodologías activas, en concreto, nos han ofrecido un vínculo con las TIC desconocido hasta el momento, logrando alargar su tiempo de vida más allá del primer momento ‘sorpresa’ que disparaba la motivación del alumnado. 

Todo este proceso de evolución de la Educación en nuestro país se ha visto reflejado en las propuestas de formación para el profesorado. Enfocadas en su mayoría hacia el aprendizaje de determinadas herramientas y/o metodologías, pero… ¿esto es suficiente para lograr una alta competencia como docente virtual? El caso es que no, y la realidad así lo ha evidenciado. Tenemos a muchos profesores muy preparados pero no en los conocimientos específicos que esta transformación educativa requiere. Profesores que hoy día se han visto abandonados por la administración pública y desbordados en su tarea docente. Afortunadamente, sigue habiendo iniciativas de formación del profesorado, enfocadas tanto desde el centro educativo a través del contrato de empresas de eLearning como por parte de organismos públicos como es el INAP. No obstante, si analizamos esta formación sigue teniendo un alto componente en herramientas TIC y metodologías, todo ello descontextualizado de lo que una formación en docencia online íntegra debería ser.  

Claves de la formación online
Ante la posibilidad de rebrote debemos pensar en una formación del profesorado diferente, enfocada a la docencia online atendiendo a todas sus especificaciones y con una base de diseño de experiencias educativas en línea potente para poder readaptarnos a la modalidad que se requiera cuando sea necesario.  

Y, aquí llega la gran pregunta: ¿cómo debería ser esta propuesta para la formación del profesorado en docencia online de calidad? Desde nuestro punto de vista académico y profesional, y reduciendo la información para crear una lista de conocimientos clave, consideramos que ésta formación docente debe basarse en 4 fundamentos:
1.      Formación específica en e-moderating
La interacción entre estudiante-profesor,  profesor-estudiante, estudiante-estudiante, estudiante-contenido y profesor-profesor cambia de manera significativa en un espacio virtual. De hecho, a estas interacciones, sumaríamos la de estudiante-interfaz al contar con un entorno virtual que media entre la figura del docente, el estudiante y los contenidos. No solo depende de si se trata de un entorno síncrono o asíncrono, sino también de las características de las herramientas TIC que van a mediar esta comunicación. 

Existen determinadas estrategias que además están vinculadas directamente con la metodología de trabajo que se va a desarrollar en cada fase de la experiencia educativa. Este es un asunto complejo donde hay una gran cantidad de factores que deben ser tenidos en cuenta para prever errores y maximizar la experiencia. Porque en la virtualidad se dan problemas o dificultades que no existen en la presencialidad y que deben ser tenidos en cuenta. En este apartado existe una tarea fundamental del profesor online, que es la Planificación de la Docencia a través de las diferentes Presencias Docentes: cognitiva, social y didáctica. En este apartado se está hablando de la evaluación, del feedback formativo. Este está vinculado directamente a la presencia didáctica y cognitiva, así como la inteligencia emocional lo está a la presencia docente social. 

2.      Metodologías activas con TIC
Como hemos comentado anteriormente, las TIC sin una buena metodología que las integre tienen poca vida útil a nivel educativo. La metodología también debe ser adaptada a las características de los estudiantes y a su nivel competencial y de autonomía personal, sin olvidar los entornos virtuales a través de los cuales queremos crear experiencias de aprendizaje en línea.  

3.      Creación y selección de materiales educativos online
Una de las diferencias más evidentes entre la docencia online y la presencial son los materiales. Una buena selección de los mismos así como el conocimiento de los criterios básicos a tener en cuenta para su creación, son clave en el acceso y manejo de los contenidos por parte de los estudiantes. Es importante tener en cuenta las características de los estudiantes que van a disfrutar de estos contenidos para adaptarlos a ellos personalizando al máximo la experiencia educativa. Actualmente en las aulas tenemos a los llamados Millennials, Centennials y Alfa, generaciones digitales con características muy diferentes a las de aquellos profesionales que les están impartiendo docencia. La edad y el momento vital de los discentes son factores clave en el diseño de materiales. Estos contenidos no deben ser el centro de atención en la docencia online, ya que es imprescindible crear experiencias de aprendizaje que los trabajen de manera íntegra y transversal. Aquí, la experiencia de usuario es fundamental, y ésta debe ser diseñada de acuerdo a todo lo anterior.
  
4.      Diseño tecnopedagógico para el e-learning
Y,  por último, pero no por ello menos importante, se encuentra la base de toda experiencia educativa, la arquitectura del diseño de aprendizajes, el diseño tecnopedagógico. A través del mismo podemos tomar las decisiones más acertadas para crear experiencias de aprendizaje de alta calidad. Además, es la única llave que nos permite reajustar toda la formación si las condiciones cambian, como es nuestro caso, ya que todavía son inciertas. En este apartado es donde se tienen en cuenta los 3 puntos anteriores de manera integral, creando una estructura piloto que debe ser revisada y mejorada una vez puesta en práctica. 

Existe una gran cantidad de modelos de diseño tecnopedagógico que pueden ayudar en este proceso de diseño de la experiencia educativa. Un mal diseño contribuye a una carga temporal desproporcionada tanto para el docente como para el estudiante, problema generalizado que se ha observado durante la docencia digital de emergencia. En este espacio debe ser considerado el tiempo de trabajo del estudiante y del profesor, para crear un equilibrio posible de abarcar y coherente al diseño. Es aquí donde se establece qué momentos pueden ser síncronos (de haberlos) y cuáles asíncronos, otro de los temas realmente controvertidos en esta etapa de docencia a distancia de emergencia, donde las clases presenciales se pasaron al formato virtual a través de reuniones en plataformas de conferencia. El diseño tecnopedagógico nos ayudará a planificar de manera exacta cada fase de trabajo para crear el curso.

La formación del profesorado como clave
Para reducir el impacto negativo que la Covid-19 está teniendo en la educación es necesario contar con equipos directivos responsables en la capacitación de su profesorado, ya que éste es el que tiene la misión de formar a estudiantes activos y autónomos. Necesitan tener esta visión amplia del concepto de docencia online de calidad para saber cribar entre la inmensa oferta educativa actual y así desbrozar hasta localizar aquella que es de calidad.  

Dominando estas 4 claves de la docencia en línea los profesores serán capaces de gestionar su docencia en esta etapa tan incierta, ya que lograrán tener el control sobre su materia y actividad docente tanto para trasladarla a un entorno presencial, online o mixto.  

Un futuro de esperanza educativa
Como se puede observar, aquí no se ha hablado de herramientas TIC ni tampoco de la competencia digital docente en sí misma. En este listado de claves de la docencia online se abordan cuestiones del aprendizaje en línea prácticas y vinculadas directamente a la calidad educativa, más allá de los medios tecnológicos que se pueden usar.  

La necesidad de transformación de la enseñanza no presencial en situaciones excepcionales (como ha ocurrido con la emergencia sanitaria provocada por COVID19) al aprendizaje en línea, brinda oportunidades para la innovación en educación, pero también desafíos ligados al proceso de planificación, diseño, elaboración, implementación, gestión y evaluación de la formación.
Para finalizar este artículo, queremos parafrasear a Cristóbal Cobo (2020) quien dice “el desafío no está en usar el dispositivo tecnológico, sino en aprender a pensar distinto”. La educación virtual ha venido para quedarse y por tanto, es la mejor oportunidad para conocerla, dominarla e incluso, transformarla.

Las autoras de este artículo forman parte del equipo docente de LiCLOUD, curso de especialista universitario de la Universidad de Extremadura cuyo objetivo es formar a expertos de alto nivel en experiencias educativas completas de alta calidad en ambientes de aprendizaje online, a través de metodologías activas, cloud computing y modelos de diseño tecnopedagógico. 







Por
EDUCACIÓN 3.0
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DECÁLOGO PARA LA VUELTA AL COLE

En cada lugar será distinta porque es difícil prever cual será el viaje del coronavirus: qué paradas realizará y con qué intensidad habitará en cada una de ellas. Toda cautela es poca pero la responsabilidad no puede derivar en miedos que nos paralicen e impidan el ejercicio de derechos tan fundamentales como el de la educación. Con el deseo que este se aplique con la máxima normalidad ahí van diez propuestas. (Igualmente son válidas en otros países con otro calendario lectivo).


1. El pleno derecho a la educación solo puede ser presencial.
Por encima de todo hay que atender el interés superior de la infancia (y, por extensión, el de la adolescencia y la juventud). Es el espacio donde se trabaja la igualdad de oportunidades, se desarrolla la educación integral, se opera el proceso de socialización y se combate el fracaso escolar. El profesorado ha de formarse y actualizarse al máximo con la tecnología, pero no para sustituir la presencialidad sino para enriquecerla, porque la modalidad online no es educación sino mero aprendizaje o instrucción. Es un recurso que cabría utilizar solo en casos extremos, muy extremos. Y no debería repetirse lo que sucedió en algunos países, donde las escuelas fueron el primer servicio en cerrar y el último en abrir.

2. El alumnado más vulnerable debe recibir una atención especial.
El período de excepcionalidad sin escuela ha agudizado las desigualdades educativas y, más en concreto, la brecha digital: falta de conectividad, carencias telemáticas por parte del alumnado, escaso apoyo docente o familiar, condiciones de habitabilidad,… Porque la COVID-19 sí entiende de clases sociales, y se ceba especialmente en la pobreza, donde el porcentaje de abandonos temporales es preocupante. Es preciso organizar todo tipo de apoyos y ayudas, dentro del horario escolar y extraescolar, para recuperar el tiempo perdido hasta donde sea posible. El reto es tan necesario como ambicioso: movilizar amplios recursos para que la educación inclusiva, que atiende a todas las diversidades, sea posible.

3. El cuidado de la salud integral de la infancia y la juventud.
A día de hoy se saben más cosas sobre el coronavirus. Una de ella es su baja o mínima afectación, según se mire, en la infancia. Numerosos estudios de pediatras así lo avalan. No por ello hay que bajar la guardia y las medidas preventivas y de control -las PCR entre otras- siempre serán imprescindibles, porque conviven con personas adultas y las cadenas de transmisión son múltiples y el riesgo cero nunca existe. Pero hay que atender su salud integral: física, mental, emocional y social. Son conocidas las secuelas psicológicas del confinamiento y del aislamiento en algunos países: estados de ansiedad e irritabilidad, lloros incontrolados, tristeza, obesidad,… A veces la falta de contacto físico y de abrazos es más perjudicial.

4. El acompañamiento emocional y la cura mutua.
Esto es lo que han hecho muchos docentes durante el confinamiento y lo que tendrán que continuar haciendo en período lectivo para cicatrizar las heridas antes descritas. Pero, más allá de esta emergencia, este acompañamiento requiere un cuidado continuo entre todos los agentes de la comunidad educativa. Es lo que mi amigo Julio Rogero llama la escuela de la cura mutua. Por supuesto que hay que cuidar al alumnado, pero también debe hacerlo el profesorado u otro personal del centro. Porque el bienestar emocional es una de tantas condiciones que favorece una mejor educabilidad. Con relaciones humanas más cercanas, empáticas, colaborativas y solidarias.

5. Vivir la naturaleza.
Este ha sido el bien más preciado del que no han gozado muchas infancias durante el confinamiento y, lamentablemente, del que siguen privados muchos centros. Los hay que siguen viviendo de espaldas a la naturaleza. Huelga comentar los beneficios que suponen para la salud, el poder respirar aire puro, la luz solar, el movimiento,… La historia de la renovación pedagógica es pródiga en ejemplos que ponen en relación las nuevas corrientes higienistas y ecológicas con las oportunidades que brinda el entorno natural tanto para el crecimiento en libertad como para la adquisición más sólida y vivencial de un buen número de conocimientos. ¡Lo que se aprende en la naturaleza! A veces se encuentra un poco lejos pero otras la tenemos al lado, sobre todo cuando se transforman los patios en jardines y bosquecillos.

6. Currículum: lo más prioritario.
No es mi intención entrar en el análisis de los contendidos de un currículo, con frecuencia, excesivamente rígido y sobrecargado, sino poner el foco en algunos que me parecen cultural y socialmente relevantes: los que conciernen a la condición humana, a los bienes comunes, a la libertad y la igualdad, al sufrimiento humano, a los Derechos Humanos, a la conciencia planetaria,… Los que nos ayudan a entender mejor en qué mundo vivimos y cómo se puede contribuir a transformarlo. Algo que se hace tratando de convertir la información en conocimiento y en pensamiento, formando mentes críticas y libres, donde el dominio de la palabra -el hábito y la comprensión lectora- constituye la herramienta más poderosa para acceder a estos y otros contenidos relevantes.

7. Ratios, tiempos y espacios.
Las situaciones de excepcionalidad son también oportunidades para introducir medidas de calidad. Una de ellas, largamente reivindicada, es la reducción del número de alumnos por aula con el fin de atender mejor la amplia diversidad de alumnado, la personalización de su aprendizaje y su acompañamiento tutorial. Pero hay otras, como la disponibilidad de nuevos espacios o la transformación de los ya existentes, empezando por el aula y terminando por el patio, para adecuarlos a las diversas tareas: trabajo colaborativo, investigación, experimentación, talleres y ambientes de aprendizaje, etc. Asimismo, se requiere una mayor flexibilidad de los tiempos horarios: estos deberían fijarse en función de cada actividad y no al revés.

8. Equipos docentes ampliados.
La actual pandemia, en tanto no remita, obliga a los centros a ampliar sus plantillas con personal de limpieza y enfermería: porque el profesorado no puede ni debe asumir esta responsabilidad sanitaria. Pero además de los maestros y maestras de grado y especialistas, hay otras figuras profesionales que, tanto ahora como en el futuro, tendrían que formar parte del equipo docente, pues son pocos los centros que disponen de ellas ya sea de forma exclusiva o compartida. Me refiero a orientadores, educadores sociales, logopedas, equipos psicopedagógicos, personal para atender alumnado con diversidades funcionales específicas,… Asimismo, se precisa una ampliación del personal administrativo para liberar a los equipos directivos de la sobrecarga de tareas burocráticas.

9. Complicidad y conciliación familiar.
Durante el confinamiento ha habido de todo: familias absolutamente desconectadas y abandonadas por parte de los centros y casos en los que se han generado nuevas complicidades y, sobre todo, nuevas necesidades que requieren una colaboración de confianza mutua entre escuela y familia. Hay que preguntarse si los actuales cauces de relación y participación son suficientes o habría también que explorar otras fórmulas más imaginativas, actualizadas y eficientes. Por otro lado, si algo ha supuesto el confinamiento ha sido la intensidad de la vida familiar, aunque como decíamos al principio en condiciones muy diversas, algunas ciertamente muy duras. Ello, no obstante, abre un debate recurrente: ¿no sería necesario modificar algunos horarios escolares -también los laborales, claro- para garantizar la tan demandada conciliación familiar?

10. El derecho a la educación, más allá de la escuela.
En el primer punto se ponía el énfasis en el derecho a la educación mediante la presencialidad escolar, como no puede ser de otra manera. Pero este derecho, para ser más amplio y efectivo, se complementa con el acceso a las actividades extraescolares, vacacionales y de otro tipo. Porque el conocimiento curricular se enriquece con la cultura del entorno, con la posibilidad de desarrollar diversas habilidades y de disfrutar del patrimonio artístico y natural. Por esto, el currículo escolar debería ofrecer estas otras oportunidades educativas a toda la población, con políticas de ayudas y becas para el alumnado socialmente más vulnerable.





Por: Jaume Carbonell
Fuente: https://eldiariodelaeducacion.com/pedagogiasxxi/2020/07/15/decalogo-para-la-vuelta-al-cole-en-septiembre/


jueves, 6 de agosto de 2020

Por el coronavirus, alrededor de 40 millones de niño no tienen educación preescolar


Unicef advierte que la pandemia "está amenazando seriamente" a la primera infancia

La Oficina de Investigación de Unicef afirmó en un informe que al menos 40 millones de chicos y chicas de todo el mundo no recibieron este año educación preescolar por el cierre de centros de cuidado infantil y educación temprana como consecuencia de la pandemia del coronavirus. Según afirmó la directora ejecutiva del organismo, Henrietta Fore, la educación durante la primera infancia es la base de todos los aspectos del desarrollo y “la pandemia está amenazando seriamente esa base”.

El informe, titulado “Cuidado infantil en una crisis global: el impacto de la Covid-19 en la vida laboral y familiar”, destaca que más de 35 millones de niños menores a 5 años se quedaron alguna vez sin la supervisión de un adulto. En este sentido, de los 166 países analizados, menos de la mitad cuenta con opciones de educación preescolar que no exijan matrícula de al menos un año, cifra que desciende en un 15 por ciento en los países de bajos ingresos.

Según consigna el documento, de los países de ingresos bajos y medios en donde los chicos y chicas no acceden a la educación preescolar, alrededor del 40 por ciento de los niños de entre 3 y 5 años tampoco reciben estimulación socioemocional y cognitiva por parte de ningún adulto en su hogar.

Esta situación ya existente se agravó por la crisis mundial, consecuencia de la pandemia. Según remarcó el informe de Unicef, el esfuerzo que deben hacer los padres para equilibrar los tiempos entre el trabajo remunerado y el cuidado infantil se profundizó durante el confinamiento. Eso generó “una crisis aún más profunda” para las familias con niños pequeños, especialmente aquellas que, desde antes, no accedían a servicios de protección social.

Además, esta situación afecta especialmente a las mujeres, sobre quienes recae “una carga desproporcionada”, ya que, en promedio, dedican tres veces más tiempo al cuidado de los hijos y a las tareas domésticas que los varones. Según el informe, más del 90 por ciento de las mujeres en África y casi el 70 por ciento en Asia y el Pacífico trabajan en el sector informal y no tienen acceso a ninguna forma de protección social, lo cual, sumado a la falta de opciones educativas para la primera infancia, deja a las madres “sin otra opción que llevar consigo a sus hijos pequeños al trabajo”. 

En los casos en que esto no sucedía, los servicios de educación inaccesibles o de mala calidad "obligaron a muchos padres a dejar a los niños pequeños en entornos inseguros y poco estimulantes en un punto crítico de su desarrollo", señala el informe. Sin embargo, la pandemia no hizo más que profundizar la crisis que, a nivel global, sufría la educación en esta etapa del crecimiento, ya que el cierre de los centros educativos "está impidiendo que los niños inicien su educación lo mejor posible", afirmó Fore.






Fuente

miércoles, 5 de agosto de 2020

6 desafíos clave de los equipos directivos frente al COVID-19

La planificación en contexto de emergencia, el acompañamiento y la contención de docentes y familias, la retroalimentación de las actividades escolares y la preparación del regreso a las clases presenciales son algunos de los retos que enfrentan los equipos de conducción. Unicef elaboró una serie de materiales para orientar el abordaje de estos desafíos.


Planificar en un contexto de emergencia; acompañar al equipo docente, las familias y los estudiantes; contener a docentes y familias; ofrecer retroalimentación de las actividades escolares; favorecer el desarrollo de nuevas prácticas de enseñanza y preparar el regreso a las clases presenciales son 6 desafíos clave que enfrentan los equipos directivos de las escuelas en el marco de la pandemia de COVID-19.

Con el objetivo de orientar a los directivos en torno a estos desafíos, UNICEF elaboró una serie de cuadernillos titulada Los equipos de conducción frente al COVID-19: claves para acompañar a los docentes, las familias y los estudiantes en contextos de emergencia, dirigida por Cora Steinberg, especialista de educación UNICEF Argentina. A partir de una serie de preguntas disparadores, los cuadernillos buscan aportar a la reflexión y al abordaje de los múltiples retos que enfrentan los equipos de conducción en el contexto de la pandemia.

“El rol de los equipos de conducción es clave en la vida de las escuelas, y más aún en contextos de emergencia. La planificación estratégica es crítica para acompañar a quienes lideran el cambio, de forma que acompañen a sus equipos en asegurar las condiciones de seguridad y sostenimiento de las actividades”, plantea Luisa Brumana, representante de UNICEF Argentina, en la presentación de los documentos, que fueron elaborados por María Teresa Lugo, Valeria Kelly, Claudia Castro, Carina Kaplan, Rebeca Anijovich, Mariana Maggio y Lila Pinto.

La planificación estratégica es crítica para acompañar a quienes lideran el cambio, de forma que acompañen a sus equipos en asegurar la seguridad y sostenimiento de las actividades
Luisa Brumana

Desafío 1: Planificar en contextos de emergencias
“La emergencia reclama formular líneas de acción con una mirada territorial“, escriben María Teresa Lugo y Valeria Kelly en el primer cuadernillo de la serie. “Los equipos directivos se han visto empujados a reorganizar la institución; a identificar las líneas prioritarias que permiten que la escuela se sostenga aunque la actividad pedagógica se traslade a los hogares. Por eso, en este escenario, la mirada desde la dirección es irremplazable para realizar un estado de situación, identificar fortalezas y obstáculos de los equipos en este contexto, comprender sus diferentes lógicas y actuar sobre la base de consensos y evidencias”, afirman.

Las autoras subrayan el valor de un liderazgo distribuido y el fortalecimiento del trabajo en equipo como estrategias clave para avanzar con acciones claras en tiempos de incertidumbre. También destacan que una buena gestión de las comunicaciones es fundamental para lograr la sinergia y el compromiso entre todos los actores, hoy dispersos en tiempos y espacios diversos. Y aclaran: “Una buena gestión de la comunicación no solo es la que baja eficientemente la información requerida, sino también la que teje vínculos, organiza tareas, busca consensos, convoca a resolver problemas de manera colectiva”.

Los equipos docentes son “la primera línea” en cubrir la emergencia: esto demanda a sus directivos “una modalidad de conducción particular, entre la coordinación y organización del trabajo, el acompañamiento emocional y la comunicación permanente“. Con respecto al aporte de las TIC en este contexto, Lugo y Kelly señalan que las tecnologías digitales “son grandes aliadas cuando se diseña una estrategia que contemple las diferentes condiciones de acceso de la comunidad escolar y la experiencia de los equipos docentes y de gestión”.

Una buena gestión de la comunicación no solo baja la información requerida, sino que también teje vínculos, organiza tareas, busca consensos, convoca a resolver problemas de manera colectiva
María Teresa Lugo y Valeria Kelly

Desafío 2: Acompañar a docentes, familias y estudiantes
“La mirada general del equipo directivo hacia la escuela, su visión, tanto de los recursos como de los actores de la comunidad educativa, es importante para poder generar las condiciones necesarias que permitan que la educación se sostenga”, escribe Claudia Castro con respecto a este desafío. Para Castro, “se trata de entender el rol de la conducción como acompañamiento a la tarea que realizan los equipos docentes: disminuir el control y aumentar la disponibilidad para consultas y dudas, generar espacios que inviten a pensar juntos”.

Lograr la cercanía en contextos de distanciamiento pasa por considerar las condiciones de las personas que forman parte del entramado de la comunidad educativa y adaptar la respuesta a esas condiciones. En ese sentido, la autora sostiene que el desafío más importante cuando se reanuden las clases presenciales será que todas y todos regresen a la escuela: “No perder a ningún estudiante en el camino dependerá de muchas cosas; lo que la escuela, equipos directivos y docentes hagan durante esta etapa puede ser lo que establezca la diferencia”.

Por otra parte, en el acompañamiento a las familias y los estudiantes, la escuela no alcanza: “Es el momento de fortalecer o generar redes que trabajen a favor de niñas, niños y adolescentes”, señala Castro. Los problemas de maltrato aparecen aquí como una de las principales preocupaciones. Según datos de la encuesta de UNICEF sobre el impacto de la pandemia en Argentina, en el 50% de los hogares se perciben mayores momentos de discusiones y enojos entre adultos, y en el 30%, entre adultos e hijas o hijos. En el 1% de los hogares, se vivieron situaciones de violencia familiar durante la cuarentena. En el 51% de los casos, esas situaciones involucraron a niñas y niños.

No perder a ningún estudiante en el camino dependerá de muchas cosas; lo que la escuela, equipos directivos y docentes hagan durante esta etapa puede ser lo que establezca la diferencia
Claudia Castro

Desafío 3: Contener al equipo docente y las familias
“El rol del equipo de conducción es imprescindible para generar las condiciones necesarias para que los lazos de afectividad pedagógica compensen la lejanía propia del aislamiento social obligatorio –define Carina Kaplan en relación con este desafío–. En contextos de excepcionalidad, resulta central cuidar el bienestar emocional de quienes están participando de la experiencia pedagógica: tanto el de las personas adultas para poder acompañar y enseñar como el de las niñas, niños y adolescentes para poder aprender”.

Kaplan resalta que, para que las tareas que se desarrollan en este contexto cobren sentido, “se necesitan las palabras y los sentimientos de quienes nos invitan a participar con ellos de la construcción de esta novedosa experiencia escolar”. Algunos datos permiten dimensionar ese desafío emocional: el 22,5% de las y los adolescentes de entre 13 y 17 años se siente asustado; el 15,7%, deprimido, y el 6,3%, angustiado frente a la incertidumbre que genera el contexto actual, según la encuesta de UNICEF.

“Es tarea del equipo directivo posibilitar que los afectos aparezcan, circulen y, de ser posible, se fortalezcan”, propone Kaplan. Y agrega: “La mirada de cuidado es el signo más amoroso de la relación pedagógica. Agudizar la sensibilidad ayuda a percibir padecimientos a los fines de articular acciones anticipatorias. La escucha es un elemento central como canal para abrir espacios alternativos donde poder expresar sentimientos y generar propuestas para darles el tratamiento adecuado”.

La mirada de cuidado es el signo más amoroso de la relación pedagógica. Agudizar la sensibilidad ayuda a percibir padecimientos a los fines de articular acciones anticipatorias
Carina Kaplan

Desafío 4: Ofrecer retroalimentación de las actividades escolares
El 81,2% de los hogares con niñas, niños y adolescentes reporta que tienen tareas escolares. El 87,6% de esos hogares informa que la escuela se comunica con la familia, según datos de UNICEF. Además, el 96,3% de las y los adolescentes tiene tareas escolares durante la cuarentena. El 76,6% tiene contacto con sus docentes, y el 68,7% tiene devoluciones de las tareas escolares por parte de los docentes.

En este marco, Rebeca Anijovich sugiere que uno de los desafíos pedagógicos centrales es seleccionar y priorizar evidencias de avances y logros que permitan dar cuenta de todo lo que los estudiantes están aprendiendo en este contexto en sus casas: tanto contenidos curriculares como habilidades de trabajo en el hogar.

Anijovich recomienda transitar “de una retroalimentación de transmisión a una retroalimentación de diálogo“, así como “favorecer un equilibrio entre las retroalimentaciones que se focalizan en las fortalezas de los desempeños y las que se focalizan en las necesidades de mejora”. En ese sentido, la especialista remarca que la retroalimentación tiene una influencia muy poderosa en el aprendizaje, pero su impacto viene determinado por las condiciones en que el docente la realice.

Un desafío pedagógico central es seleccionar y priorizar evidencias de avances y logros que permitan dar cuenta de todo lo que los estudiantes están aprendiendo en sus casas
Rebeca Anijovich

Desafío 5: Favorecer el desarrollo de nuevas prácticas de enseñanza
“El mundo había cambiado antes de que se produjera la pandemia. Sin embargo, la didáctica clásica seguía siendo hegemónica. Las complejas condiciones en que enseñamos hoy pueden ser una oportunidad para construir prácticas de la enseñanza relevantes, memorables y transformadoras“, propone Mariana Maggio en relación con este desafío. Para Maggio, “reconocer las condiciones de un cambio de era es imprescindible para transformar las prácticas de la enseñanza en un sentido más inclusivo”.

La autora reivindica una “inclusión genuina” de las TIC, un concepto que remite a aquellas prácticas de enseñanza en las que los docentes, por decisión propia, integran las tecnologías de la información y la comunicación a partir de un doble reconocimiento: “En primer lugar, comprenden los modos en que las tecnologías atraviesan la construcción de conocimiento disciplinar otorgándole a esa integración un sentido epistemológico. En segundo lugar, identifican las formas en que las tecnologías configuran tendencias de las que participan las y los estudiantes, con un sentido social y cultural“.

Maggio destaca que “la decisión no se inicia por la elección de una tecnología o de una aplicación por sí misma, sino por sentidos que son de otro orden —epistemológico, social y cultural— y con el foco puesto en el carácter de la práctica que se quiere desarrollar”.

Las complejas condiciones en que enseñamos hoy pueden ser una oportunidad para construir prácticas de la enseñanza relevantes, memorables y transformadoras
Mariana Maggio

Desafío 6: Preparar el regreso a las clases presenciales
La anticipación y la comunicación son estrategias centrales de preparación para gestionar el regreso a las clases presenciales, escribe Lila Pinto en el sexto cuadernillo de la serie, y aclara que “hacer de la escuela un lugar seguro involucra un trabajo articulado de toda la comunidad educativa”.

Pinto subraya que el aprendizaje no puede ser pensado más allá de las emociones: “Las experiencias vividas por nuestros estudiantes y sus familias durante el tiempo de suspensión de clases presenciales son un punto de partida esencial para la resignificación de una nueva forma de hacer escuela“.

Por eso, para resignificar el sentido de la escuela y el desafío de aprender distinto, “necesitamos tender puentes significativos entre las experiencias de enseñanza y aprendizaje vividas a distancia y el reencuentro de nuestra comunidad educativa en las aulas presenciales”, señala Pinto. Y deja planteado un reto crucial: seguir fortaleciendo los vínculos generados entre la escuela y la comunidad durante el período de educación a distancia, para consolidar estrategias de contención social y apoyo a los aprendizajes.




Por
Alfredo Dillon
Fuente

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