martes, 6 de marzo de 2018

“NO SABEMOS QUE NO SABEMOS”: LA FILOSOFÍA Y LA EDUCACIÓN MEDIA, UN PROBLEMA DE SENTIDO


Pretender que una sola asignatura sea la responsable del desarrollo del pensamiento, habilidades, reflexiones sobre virtudes y actos en un estudiante es sencillamente una pedantería insostenible. Sin embargo, la defensa de la permanencia de la Filosofía como asignatura en el Plan General de Educación Media Científico-Humanista y Técnico Profesional tiene que ver con un diagnóstico incuestionable para todos los que llevamos los últimos 20 años en aula, y tiene que ver con el aprendizaje significativo, relevante e integral de los estudiantes que va más allá del resultado puntual en una prueba de selección múltiple de la naturaleza que sea. Así como sostengo que la Filosofía no es la única encargada del desarrollo y crecimiento de un estudiante, sostengo con firmeza la imposibilidad de captar en la inmediatez de dos años (tercero y cuarto medio) los aprendizajes que ésta asignatura entrega a los jóvenes como para cuestionar su pertinencia en los actuales niveles.


Es responsabilidad, por cierto, de todos los profesores y de todas las asignaturas, propender y relevar el pensamiento crítico, apropiarse de virtudes como la tolerancia y la importancia de otras perspectivas de pensamiento, sin embargo, es innegable que por su “naturaleza”, la Filosofía está llamada a abordarlos.
A mediados de los ’90, en los albores de la reforma de Frei, en sus orientaciones se definía a la Filosofía como una actividad intelectual, definición interesante, por cierto, pues remite a una actividad que en su profundidad es propia y natural del hombre. Es decir, la Filosofía no es una ocurrencia mágica, es sencilla y complejamente, la relación intelectual y sensorial cotidiana del hombre con su entorno y con su propia interioridad expresada en problemas a resolver, la capacidad de asombro, el maravillarse con el espectáculo de la naturaleza, el observar el comportamiento de otros y el observarse a sí mismo, por lo tanto y, en mi experiencia como docente, la mayor virtud de la Filosofía es que “es una provocación” al intelecto y los sentidos del estudiante, para que “cuestione”, busque soluciones, se motive a investigar, conozca, comprenda y respete otras respuestas a los mismos problemas dotando de sentido a su existencia, eso la transforma entonces en una asignatura URGENTE Y NECESARIA.
La tarea práctica de la Filosofía es mostrar a los estudiantes, la historia del pensamiento humano en temáticas y disciplinas que se han estructurado a partir de problemas fundamentales, se trata de no seguir atomizando el conocimiento, sino que todo lo contrario, la Filosofía tiene elementos de sobra para generar aprendizajes integrados por medio de diversas estrategias colaborativas o estrategias de enseñanza para la comprensión que permiten no solo integrar sino que, lo más importante, generar conocimientos nuevos, sintetizando, investigando, comparando, evaluando, aportando significativamente en la comprensión lectora y elaborando juicios críticos.
 En vez de discutir sobre la pertinencia de la asignatura, debiéramos estar discutiendo como implementamos la Filosofía en la Educación Básica, un niño o niña que construye las preguntas acertadas de seguro provocará para sí mismo y para su comunidad aprendizajes nuevos, significativos, en lo emocional, en la virtudes, actitudes y eminentemente en lo cognitivo.
No debemos cerrar los ojos, nuestro sistema educativo posee contradicciones vitales brutales, desconexión entre la educación escolar y la vida cotidiana, o la educación escolar y la educación superior, que con prácticas y metodologías muy distintas tratan de relacionarse, tratan de responder a preguntas en teoría o en el marketing parecidas, pero muy distintas en la realidad: ¿Los aprendizajes de la educación media tienen relación con la forma de vida (cultura) o con lo que la educación superior necesita y espera? Probablemente es por lo que algunos piensan que la Filosofía no es pertinente ni necesaria, menos algo útil por supuesto.
Es necesario enmarcar, en todo caso, el problema de la Filosofía, dentro de la valoración de las Humanidades en nuestro país, ésta es una pregunta relevante que los especialistas y visionarios en educación deben responder antes de sancionar la pertinencia de alguna asignatura para el sistema educacional. Es más, lo primero y siendo consecuente con la asignatura que defiendo, lo más importante sería construir las preguntas adecuadas para la estructuración del currículum, sería interesante observar lo que ocurre en otras partes del mundo, para crear y proyectar sobre lo necesario de invertir en Humanidades para cualquier sociedad.
Existen múltiples argumentos para defender la idea de que la Filosofía no solo sea una asignatura electiva en Tercero y Cuarto Medio según las nuevas bases curriculares. Desde lo pragmático de las horas y cómo se verán afectados muchos profesores de Filosofía y los actuales estudiantes en varias universidades, a la innegable desigualdad que se producirá cuando solo algunos tengan la oportunidad de tener este ramo dentro de su malla de aprendizajes, desigualdad que de seguro tendrá otros efectos más nefastos a largo plazo.
Como no conocemos los argumentos de la carencia de “pertinencia”, solo puedo argumentar desde la más singular experiencia docente en estos 20 años de aula. De seguro, muchos pedirán datos y cifras para “respaldar” alguna que otra afirmación arriesgada de este texto, me disculpo, ese dogma de las cifras no lo respeto mucho, menos cuando la realidad en que se sostiene cambia según quien interpreta, más con la experiencia que tengo en el aula. En vez de discutir sobre la pertinencia de la asignatura, debiéramos estar discutiendo como implementamos la Filosofía en la Educación Básica, un niño o niña que construye las preguntas acertadas de seguro provocará para sí mismo y para su comunidad aprendizajes nuevos, significativos, en lo emocional, en la virtudes, actitudes y eminentemente en lo cognitivo. En esta pasada les dejo una sentencia, usted deberá buscar a su creador, puede que sea una buena motivación para acercarse al mundo del amor al saber: “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”… ésta es la actitud filosófica a desarrollar en el aula, es Filosofía viva, es construir sentido.



Fuente del Artículo:
http://www.elmostrador.cl/braga/2018/02/22/no-sabemos-que-no-sabemos-la-filosofia-y-la-educacion-media-un-problema-de-sentido/
Por:
CRISTIÁN LÓPEZ PÉREZ
Profesor de Filosofía Titulado de la Universidad de Concepción. Magíster en Gestión Educacional UNAB. 20 años de ejercicio. En la actualidad en aula.

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