domingo, 25 de febrero de 2018

10 bibliotecas on line para docentes



Los profesores tienen a su disposición en Internet bibliotecas on line pensadas para sus necesidades. En ellas, además de consultar información referida a libros (algunos de ellos descargables), tienen acceso a recursos y materiales didácticos de apoyo para utilizar en clase. Hemos seleccionado diez de estos espacios, ¿os animáis a compartir con nosotros otras alternativas?



Hace tan sólo unas semanas que Educatribu empezó a dar sus primeros pasos. Creada por un grupo de profesores jubilados aragoneses de Tecnología, Música y Física y Química, su punto fuerte es que todos aquellos profesores interesados en compartir sus materiales pueden hacerlo para que los contenidos de esta biblioteca vayan creciendo. Los contenidos se clasifican por etapas académicas (Educación Infantil, Primaria, ESO, Bachillerato y Formación Profesional), y también se ha incluido un espacio dedicado a la educación de adultos. Por el momento, los contenidos disponibles no son muchos, aunque la intención de sus creadores es ir alimentando este espacio con sus aportaciones y la del resto de usuarios de la página.
La versión online de la Biblioteca Nacional de España en la que se puede acceder de forma gratuita a los documentos de los últimos 500 años. Ofrece la posibilidad de consultar, leer y descargar sus títulos.

Perteneciente al CITA (Centro Internacional de Tecnologías Avanzadas), la Biblioteca Escolar Digital es un espacio en el que los docentes tienen la oportunidad de consultar un extenso abanico de opciones. Por ejemplo, cuentan con un área dedicada a informes, investigaciones, reseñas bibliográficas y bibliografías que permiten la consulta de  libros relacionados con la educación. Los recursos también son una parte importante de esta biblioteca digital: es posible consultar aplicaciones destinadas a la asignatura de Geografía o la técnica de Stop Motion, vídeos, herramientas para trabajos colaborativos, la creación de webquests, presentaciones en 3D… En esta biblioteca virtual también encontramos una sección de actualidad con noticias y cursos para estar al día de las últimas novedades relacionadas con la enseñanza.

Enlaces a la Biblioteca Nacional, la Biblioteca Digital, el Centro Virtual Cervantes, lecturas dedicadas a las asignaturas de Matemáticas, Plástica y Química, vídeos sobre el aparato respiratorio y circulatorio… son algunas de las posibilidades de esta página web. Además, hay que señalar que, junto a la clásica biblioteca para libros, los docentes tienen a su disposición un directorio de aplicaciones con enlaces a enciclopedias virtuales, diccionarios on line, links para trabajar las competencias básicas…

Fundada en el año 1999, incluye más de 135.000 referencias bibliográficas y su objetivo prioritario es difundir la cultura hispánica. Es posible consultar desde revistas a estudios críticos y de investigación, pasando por archivos audiovisuales y materiales educativos. Cuenta con un buscador de contenidos, aunque para navegar de manera más cómoda en la parte izquierda del portal se ha incorporado la siguiente clasificación: Literatura Española, Biblioteca Americana, Biblioteca Joan Lluís Vives, Biblioteca de Signos, Letras Galegas, Literatura Infantil y Juvenil, Historia y Lengua.

Tienen cabida lecturas relacionadas con los Idiomas, Física, Química, Matemáticas, Ciencias Sociales, Informática… Este portal, que recoge textos pedagógicos, manuales y libros interés para la comunidad docente, sigue la filosofía de Wikipedia: los usuarios pueden editar estos textos y aportar sus conocimientos, otras referencias bibliográficas…

Esta biblioteca digital depende de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y de la UNESCO. Con fecha de creación en 2009, actualmente cuenta con un amplio número de contenido en español gracias a la colaboración de los diferentes países de habla hispana.

La última propuesta es la Biblioteca de Literatura Infantil y Juvenil: cuenta con un extenso catálogo de autores españoles e hispanomericanos dedicados a este tipo de literatura e incluye la sección ‘Biblioteca de autores’, con enlaces a las páginas web de escritores como Jordi Sierra i Fabra o Gloria Fuertes, pudiendo consultar su obra, leer determinados fragmentos… También cuenta con un apartado de materiales didácticos para que los profesores preparen distintos ejercicios alrededor de una serie de obras.   

Gestionada por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, ofrece a los ciudadanos una valiosa y creciente colección de reproducciones facsímiles digitales de manuscritos, fotografías históricas, libros impresos, materiales cartográficos, partituras y otros materiales que se conservan en instituciones de la memoria (archivos, biblioteca y museos) y forman parte del Patrimonio Bibliográfico Español.

Esta biblioteca digital lleva en funcionamiento desde 2008 y se nutre gracias a los diferentes países de la Unión Europea. Ofrece cientos de documentos de diferentes países como mapas, pinturas, libros o películas.

Fuente
https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/bibliotecas-on-line-docentes/17634.html

miércoles, 21 de febrero de 2018

10 TÉCNICAS DE AUTOCONTROL PARA NIÑOS


Enseñar técnicas de autocontrol a los niños es uno de los mayores regalos que podemos hacerle. De hecho, el autocontrol es una de las habilidades más importantes en la vida y un predictor del éxito que podremos tener. Así lo demostró un experimento clásico de la Psicología desarrollado a finales de 1960 en la Universidad de Stanford.

El experimento que demostró la importancia del autocontrol en los niños
Walter Mischel reclutó a niños de 4 años para realizar su experimento. Cuando los pequeños entraban a la habitación encontraban una mesa en la que había un malvavisco y una campana. Este psicólogo les dijo que tenía que salir de la habitación durante unos minutos, pero que si lograban resistir la tentación y no comerse la golosina, cuando regresara les daría dos malvaviscos en vez de uno. También les explicó que podían tocar la campana para llamarle, pero que en ese caso solo podrían comer el malvavisco que estaba encima de la mesa. En práctica, los niños comprendieron que si esperaban pacientemente y reprimían sus impulsos, la recompensa sería mayor.
Como era de esperar, un tercio de los niños decidieron comerse el malvavisco de inmediato y otro tercio esperó un poco antes de sonar la campana. Sin embargo, hubo un grupo de niños que esperó pacientemente para obtener la mayor recompensa.
Diez años más tarde, este psicólogo se puso en contacto con los padres de los niños que participaron en el experimento. Comprobó que los niños más autocontrolados se habían convertido en adolescentes independientes, con una motivación intrínseca, capaces de afrontar las dificultades y lidiar bien con los fracasos. Al contrario, los niños que se dieron por vencidos rápidamente y cedieron a sus impulsos se convirtieron en adolescentes con menos tolerancia a la frustración, más desorganizados y con una motivación predominantemente extrínseca.
Estos resultados, que después han sido replicados en otros experimentos, sugieren que el autocontrol se forma a edades muy tempranas y que es una piedra angular en la personalidad y la manera de responder ante los retos de la vida. La buena noticia es que existen diferentes técnicas de autocontrol para niños, de manera que estos aprendan a controlar sus impulsos y gestionar sus emociones desde pequeños.
3 componentes fundamentales del autocontrol
Ante todo, es fundamental comprender que el autocontrol es la capacidad para regular las emociones, pensamientos y comportamiento frente a las tentaciones e impulsos. Es una función ejecutiva que nos ayuda a regular nuestras primeras respuestas en aras de alcanzar otros objetivos o adaptar mejor nuestro comportamiento el medio.
Sin embargo, el autocontrol es una capacidad compleja en la que intervienen otras habilidades:
1. Introspección. Para ejercer el autocontrol primero es necesario ser capaces de reconocer los estados emocionales y detenernos antes de llegar al punto de no retorno. Esto significa que es fundamental desarrollar habilidades de autoobservación o introspección.
2. Bloqueo del impulso. En un segundo momento es necesario bloquear los impulsos, de manera que podamos pensar en una respuesta mejor. La capacidad para bloquear las primeras reacciones no se desarrolla por completo hasta los 7 años, cuando los lóbulos prefrontales han madurado lo suficiente, pero se puede ir estimulando desde edades más tempranas.
3. Autorrefuerzo. Por último, es importante comprender que el autocontrol no es una capacidad inagotable, es necesario que vaya de la mano de la capacidad para automotivarse. Significa que el niño debe sentirse contento con sus resultados, que debe percibir que está avanzando en la dirección correcta, para lo cual es necesario recompensarle y felicitarle por sus logros.
Técnicas para desarrollar la introspección y la capacidad para bloquear los impulsos
1. Juego de las estatuas
Es una técnica divertida y muy eficaz para desarrollar el autocontrol en los niños más pequeños. Se trata de que el niño se quede inmóvil cuando escucha la palabra “estatua”. Para complejizar aún más el juego, se pueden incluir muecas o movimientos raros para intentar que el niño se ría.
El objetivo de esta técnica es que el niño aprenda a controlar sus impulsos, lo cual estimula el desarrollo de las áreas prefrontales del cerebro, las cuales no terminan de madurar hasta los 7 años, aproximadamente.

2. Parte meteorológico
El objetivo de esta técnica es promover la conciencia emocional del niño, haciendo que desarrolle la introspección. Al inicio habrá que guiarlo, por lo que es importante sentarse a su lado y preguntarle cómo se siente en ese momento. Se le puede preguntar: “¿Qué tiempo está haciendo allí dentro?”
Si se siente relajado y tranquilo puede decir que brilla el sol, si está preocupado puede indicar que hay nubes y si se siente muy tenso, que está a punto de caer un chaparrón. La idea de esta técnica es que observe el “tiempo” que hace en su interior pero sin apegarse a esos estados de ánimo.
Así aprenderá a detectar rápidamente las señales de ira y enfado, a la vez que ampliará su conciencia emocional.
3. El volcán
Es una técnica de autocontrol para niños muy eficaz, sobre todo en esos momentos en los que el pequeño parece a punto de explotar. La idea es recurrir a las imágenes para concientizar el comportamiento, de manera que el pequeño pueda detectar cuándo está a punto de comportarse de manera inadecuada y se detenga antes de llegar al punto de no retorno.
Le pedimos que imagine su interior como si fuera un volcán, el cual contiene toda su fuerza y energía. Hay que explicarle que, al igual que los volcanes, su volcán interior también se descontrola y entra en erupción, haciendo que exploten sus emociones. De esta forma aprenderá a distinguir la ira, el enfado, la irritabilidad o la frustración.
Técnicas de relajación infantil
4. Tocar agua o arena
Es una técnica de autocontrol de carácter holístico que recurre a los estímulos sensoriales, perfecta para los niños que se calman a través de los sentidos. Solo es necesario encontrar los estímulos más relajantes para cada pequeño.
Algunos pueden calmarse jugando con el agua, agregándole un poco de jabón para que haga espuma o burbujas. Otros se relajan jugando con una caja de arena. La clave radica en que los niños más sensibles disfrutan mucho con las diferentes texturas y aromas, por lo que pueden utilizarse para calmar sus emociones.
5. Soplar burbujas
Está técnica de autocontrol infantil persigue el objetivo de lograr la calma regulando la respiración. Sin embargo, como es difícil que los niños pequeños practiquen técnicas de respiración diafragmática pensadas para los adultos, esta es una versión divertida.
Consiste en imaginar que se hacen burbujas, para lo cual el niño tendrá que controlar su respiración. Debe soplar suavemente para que las burbujas se formen. Al inicio podemos acompañarle para demostrarle cómo se hace.
Lo interesante es que a través del control de la respiración se logran equilibrar muchas otras funciones del organismo, como el ritmo cardiaco, por lo que poco a poco la ira y la ansiedad van desapareciendo.
6. La rana
El objetivo de esta técnica es lograr que el niño aprenda a respirar profundamente y pueda darle una salida positiva a sus estados emocionales. Se le explica que puede imitar a una rana, un animal capaz de dar grandes saltos pero también de quedarse muy quieto, observando lo que sucede a su alrededor, sin reaccionar de inmediato.
Entonces se le pide que respire como la rana, tomando lentamente el aire por la nariz mientras infla la barriga y soltándolo muy suavemente por la boca, mientras se desinfla. Mientras respira como la rana, a su mente pueden acudir muchos pensamientos, le enseñamos a notarlos y dejarlos ir, mientras se centra únicamente en su respiración y el movimiento de la barriga.

7. Pelota antiestrés
Esta técnica de autocontrol para los adultos también funciona para los niños. De hecho, podemos ayudarles a contruir su propia pelota antiestrés, una tarea sencilla y divertida.
Hay que tener un globo grueso, o colocar uno dentro de otro para hacerlo más resistente y rellenarlo de arros o alpiste. Es importante que la pelota no sea demasiado grande ya que debe caber en la palma de la mano del niño. También puede pintarle una carita o personalizarla como prefiera.
Luego, cuando se sienta tenso, ansioso, frustrado o irrritado, solo tiene que coger su pelota antiestrés y jugar con ella.

8. Frasco de la calma
Esta técnica debería formar parte del arsenal de recursos educativos de todos los padres ya que funciona de la misma manera que el yoga, la meditación o la relajación, ayudando a despejar la mente. El secreto radica en que los movimientos de la purpurina dentro del frasco tienen un efecto casi hipnótico que captura la atención y ayuda al niño a limpiar la mente de todos esos pensamientos que alimentan la ira o la ansiedad.
Para preparar el frasco de la calma hay que llenar un frasco de plástico transparente hasta la mitad con agua caliente y luego añadir un poco de pegamento líquido transparente y glicerina, el pegamento hará que el agua se vuelva más densa, por lo que mientras más contenga, más lento será el movimiento de los pequeños granos de purpurina. Luego se añade la purpurina y otro poco de agua, dejando aproximadamente un dedo de aire para que el contenido tenga espacio para moverse. Cuando el niño lo necesite, puede agitar el frasco de la calma y relajarse.
Técnicas de autocontrol para niños mayorcitos
9. El semáforo
Es una técnica de autocontrol para que los niños aprendan a regular sus comportamientos impulsivos y arranques de ira. Para aplicarla, es necesario que el pequeño aprenda a identificar las señales que indican que se está enfadando o irritando. Cuando las perciba, debe “actuar” como si fuera un semáforo.
El rojo indica que debe detenerse; es decir, quedarse quieto hasta que se calme. El amarillo indica que necesita pensar sobre lo que está ocurriendo y buscar soluciones más asertivas. El verde indica que puede actuar para llevar a la práctica las soluciones.
Al inicio es conveniente guiar al niño, enseñándole a detectar las señales de ira o irritación y aplicar junto a él los colores del semáforo.
10. Rueda de opciones
Es una técnica de autocontrol que consiste en crear junto al niño una rueda con opciones de actividades que puede hacer para calmarse cuando se siente enojado frustrado. La rueda tendrá forma de pastel y se dibuja sobre una cartulina, haciendo pequeñas porciones en las que se escriben las actividades o, si el niño es pequeño, se le pide que las dibuje o que pegue una imagen que las represente.
Algunos ejemplos de actividades alternativas a la ira pueden ser: dibujar, contar hasta diez, saltar, escuchar su música preferida… Cualquier actividad que le ayude a relajarse es válida, siempre y cuando no comprometa la integridad del niño o de las personas que le rodean.
Es importante que el pequeño se comprometa en proponer actividades que le relajen. Luego, cuando sienta que está frustrado o enojado, solo tendrá que darle la vuelta a la rueda de opciones y realizar la actividad que corresponda.


Fuente: https://www.rinconpsicologia.com/2017/08/tecnicas-de-autocontrol-para-ninos.html
Por
Psicóloga. Investigadora para revistas científicas especializadas en Salud y Psicología. Coordinadora del Blog el "Rincón de la Psicología".


martes, 20 de febrero de 2018

LAS EMOCIONES Y LA ESCUELA


 La educación de las emociones no puede consistir simplemente en identificarlas, nombrarlas o relacionarlas con una imagen predeterminada o un color. Para esa empresa no valía la pena tanto estruendo.

Nosotros, los humanos, siempre hemos sabido de nuestras emociones, de nuestros afectos, sentimientos e intuiciones. Conocemos sus nombres y podemos identificar sin demasiados problemas sus rasgos más característicos porque las hemos experimentado en propia piel, porque las hemos sufrido o disfrutado, porque las hemos usado –consciente o inconscientemente– para tomar decisiones, tanto las más trascendentes como las más irrelevantes, y porque forman parte indivisible de nuestras vidas, como los sentidos o el mismo lenguaje. Por ello, cuando Gardner o Goleman pusieron de relieve la importancia de conocer y dar nombre a nuestras emociones, no nos extrañamos lo más mínimo de su apuesta por dar visibilidad y reconocimiento a algo tan presente y cotidiano en nuestro quehacer diario.
Por las razones que sean, hoy en los centros educativos la educación emocional se ha convertido en un emblema, en una prioridad; para algunos incluso en un atributo de identidad, que daría a entender a las familias su puesta al día y su vocación innovadora. Y para cierto sector del profesorado en una preocupación curricular primera, que dejaría en un segundo plano tanto los saberes propiamente dichos como la dimensión ética y estética de la educación y el resto de habilidades y competencias a adquirir.
Pero, ¿se pueden educar las emociones? ¿O más bien se trataría de garantizar y promover su expresión libre y contextualizada, su gestión razonable, su control responsable, atento al impacto que puede causar en el propio protagonista y respetuoso para con los demás, su experimentación acompañada y orientada por los adultos, para no dar rienda suelta a ese caballo desbocado y salvaje en que podría convertirse sin estas salvaguardas? En cualquier caso, la educación de las emociones no puede consistir simplemente en identificarlas, nombrarlas o relacionarlas con una imagen predeterminada o un color. Para esa empresa no valía la pena tanto estruendo.
Hoy sabemos a ciencia cierta que las emociones siempre han estado ahí, siempre han formado parte de nuestro ser personal y social, que forman una unidad indisociable con el mundo racional, que nunca han sido dos hemisferios opuestos y enfrentados por llevarse el gato al agua. Todas nuestras decisiones, pensamientos y actitudes están impregnadas de intereses, pasiones, intuiciones y afectos. Nuestra mente no es una máquina fría y calculadora, sino un artefacto profundamente sensible y, en definitiva, condicionado pero libre. No hay más que echar una ojeada a nuestras propias vidas para comprobar cómo están repletas de actuaciones e inhibiciones, algunas exitosas y otras fracasadas, que buscaban por encima de todo la felicidad, evitar el sufrimiento, el mal menor cuando todas las opciones conllevaban consecuencias indeseables, sobrevivir cuando nos hemos sentido abrumados…
Es cierto que venimos de una educación (la nacionalcatólica, pero también la cientifista) que consideraba que los deseos, las emociones, las intuiciones, la imaginación… deberían ser debidamente ocultadas y reprimidas, porque eran vistas como obstáculos que evitar para llegar a ser personas formadas, inteligentes, plenamente conscientes y moralmente íntegras. Pero la profunda crisis del proyecto moderno ha puesto al descubierto la falacia de este supuesto, que no solo dejaba al margen de la escuela las emociones, sino también los cuerpos. Pero de ahí a entronizar lo emotivo como una alternativa progresista e innovadora frente a lo racional va un verdadero abismo.
Y es en esta órbita que puede tener sentido relacionar este auge de lo emocional con la hegemonía teórica y práctica del neoliberalismo que nos corroe, que pone el acento en lo individual (frente a lo colectivo), en lo afectivo (frente a lo político o lo emancipatorio), en la convivencia amable (frente a la conflictividad y la exclusión), en la flexibilidad personal y en la capacidad de adaptación a los nuevos tiempos y condiciones de vida (frente a la historia, a la crítica y a la autonomía personal).
No es de extrañar que muchas de las empresas que cotizan en bolsa estén impulsando directa o indirectamente proyectos de educación o gestión de las emociones, o que vehiculen sin rubor mensajes propagandísticos destinados a tocar la fibra de los afectos, mientras con frialdad inhumana toman decisiones que deterioran gravemente la vida y la salud de miles de personas. Que los mismos culpables de ese deterioro nos propongan el antídoto adecuado para sobrellevar las propias penas –lo emocional como paliativo, la gestión de las propias emociones– raya casi la vileza.
Ante ello se difuminan la lucha contra las desigualdades y contra el enriquecimiento corrupto e ilícito, se emborronan las causas estructurales y reales de la situación de angustia o postración que viven las víctimas para poner el foco justamente en las propias víctimas. Tomadas individualmente, por supuesto.



Por: Xavier Besalú
Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2018/02/08/las-emociones-la-escuela/


martes, 13 de febrero de 2018

LA EDUCACIÓN DEMOCRÁTICA


Este mes me he tardado un poco en presentar estas letras. No ha sido por falta de asuntos a discutir. Más bien me siento abrumada de asuntos que me agobian y, a la vez, me llenan de esperanzas.

¿Qué decir entonces? Cuando me agobia el dolor, el sufrimiento de tantas comunidades empobrecidas, me llena de esperanzas la llegada de una alumna universitaria, que sale de las cenizas de su barrio devastado a aportar su sabiduría; a reírse de sus malabares para llegar a la universidad desde Yabucoa, un pueblo sin energía eléctrica. La universidad se convierte en su oasis: ahí pasa el día entre compañeros y profesores que se educan entre sí, investigan y analizan más allá de la precariedad del día a día que nos dejó el huracán María. Reacciona decidida y optimista para enfrentar con lucidez a las malas decisiones que tomamos, o a las buenas decisiones que aún no tomamos. Una se angustia por el país y los jóvenes que te llegan, muchas veces cargando a sus familias completas en los hombros, te dejan pegada de deseos de hacer y trabajar por una democracia que asegure su presente.
En 35 años trabajando con estudiantes y comunidades en toda la isla, nunca había sentido tal urgencia de educar, activar y movilizar una democracia más participativa, más justa, equitativa, solidaria y sensible.
Las universidades somos responsables de mover estos principios y estas prácticas. Si no ¿para qué existimos? Me pregunto qué seguimos haciendo mal o qué no acabamos de hacer para que la ciudadanía se forme y trabaje desde y para ser más democráticos. La desigualdad social y económica que sufren dos terceras partes de nuestra población; la corrupción que atraviesa tanto al sector público como al privado; la anomía y desdén con la que vivimos y tratamos a nuestros semejantes y sobre todo la ignorancia: esa incapacidad de reconocer lo verdadero, los justo, lo correcto y poder actuar según estos principios, muestran la adolescencia de nuestro sistema educativo formal, informal, privado y público. Sin estos pilares, no hay reforma educativa, gubernamental o las que se sigan inventando, que logre sacarnos de este permanente huracán.
Cuando llegan estudiantes de un barrio abatido, con sus ojos abiertos, su escucha activa para aprender, para ser y luchar por su educación; sensibles con sus comunidades, investigando las necesidades y documentando soluciones que nacen de la solidaridad, me llena el hambre por la democracia. Veo entonces cómo este estudiantado nos ofrece la ruta para que salgamos del abismo. Pienso que aún la vida no los corrompe. Nos empuja a no rendirnos y someternos al cinismo.
Nuestro posible mayor valor, nuestro posible mayor activo es nuestra democracia, pero hay que cultivarla. Ser democráticos y hacerla parte de la vida diaria es algo que se aprende. Se aprende en relaciones familiares, en la convivencia del barrio, en la celebración de la diversidad, en las organizaciones civiles y comunitarias, en escuelas cooperativas, en la universidad, en el espacio laboral. No es un discurso griego, ni asunto de partidos políticos o sindicatos; es una forma de vida. Cuanto más lo aprendamos y practiquemos, más posibilidades tendremos de vivir seguros en comunidad, con ingresos justos ahora y cuando nos retiremos. Protegeremos una educación que garantice ciudadanos, trabajadores y empresarios que protejan nuestros recursos naturales, una salud integral y calidad humana y relacional.
Hagamos de la educación para la democracia participativa el principio rector de la transformación de Puerto Rico. Los niños y jóvenes se lo merecen y nosotros se lo debemos. ¡UBUNTU!


Fuente del Artículo:
https://www.elnuevodia.com/opinion/columnas/laeducaciondemocratica-columna-2397555/
Por
Directora ejecutiva de la Fundación Agenda Ciudadana.


jueves, 8 de febrero de 2018

Mito: Si recuperamos la escuela de hace cien años, ...


Mito:
Si recuperamos la escuela de hace cien años, la Argentina será una potencia. Antes se enseñaba y se aprendía en serio. Debemos recuperar ese pasado para conquistar nuestro futuro.


Este mito soslaya una cuestión fundamental. Los objetivos de la escuela han cambiado a lo largo del tiempo porque ha cambiado lo que la sociedad y el Estado demandan del sistema educativo. Los sistemas escolares tienen la edad de los Estados modernos y su racionalidad se explica por su función eminentemente política de construcción de ciudadanía. La escuela moderna, como ha mostrado Juan Carlos Tedesco, fue fundada para construir al ciudadano moderno y dotarlo de una identidad nacional. En la Argentina, durante la segunda mitad del siglo XIX y en especial con la Ley 1420, de 1884, el diseño del sistema educativo se propuso convertir a los habitantes originarios, mestizos y a los inmigrantes en miembros de esa nueva configuración política que se estaba gestando. El mismo proceso ocurrió en Francia, Italia y la mayoría de los países de América Latina. En sus orígenes, la educación primaria no era tanto un derecho como una obligación, un imperativo que las elites gobernantes impusieron para conformar al ciudadano de la nación en construcción.



Este modelo no carecía de tensiones. Y si bien Sarmiento fue su principal difusor, su visión no era la única y ni siquiera la dominante: la propuesta de Alberdi, por ejemplo, era invertir en obras públicas e infraestructura antes que en educación, porque entendía que el progreso social tenía efectos educativos. En aquella época esto se denominaba “educación de las cosas”, espontánea. Por otra parte, Bartolomé Mitre consideraba más necesaria la educación de una elite para construir y reproducir una clase política, antes que la educación de la población en su conjunto. La propuesta escolar que defendía Sarmiento terminó imponiéndose, no sólo en la Argentina, sino en casi toda América Latina. Y como por lo general los vencedores escriben la historia, tienden a olvidar las otras opciones que tuvieron peso e injerencia en su momento. Lo que finalmente sucedió se presenta como inevitable o “natural”.
La universalización de la educación primaria, sin embargo, tomó su tiempo: la tasa de asistencia escolar se duplicó entre 1869 y 1914, al pasar del 26 al 56%, pero recién en 1980 comenzó a superar el 93%, y en 1991 alcanzó el 97% (de acuerdo con Juan Carlos Tedesco y Alejandra Cardini). El modelo sarmientino era de matriz francesa en su visión curricular de construcción de homogeneidad cultural, y anglosajón desde el punto de vista administrativo, dado que el gobierno de las escuelas quedaba en manos de los poderes locales. Con los procesos de modernización, ese modelo perdió capacidad de responder a las nuevas demandas sociales. Entre múltiples aspectos, la percepción “libresca” que algunos sectores populares tenían de la cultura fue un resultado de la incapacidad del proyecto “culto” para incorporarlos. Posteriormente, las clases dominantes comenzaron a privilegiar “las funciones económicas” del sistema escolar. La inversión en educación pública se justificaba en la medida en que producía los recursos humanos necesarios para sostener la productividad y el crecimiento de la economía. La educación dejó de pensarse como un gasto y pasó a ser considerada una inversión planificada en función de la demanda de mano de obra dictada por los planes de desarrollo económico.
En línea con la dictadura de 1976, el neoliberalismo de los años noventa resultó fatal para cualquier proyecto de educación pública. La descentralización vertiginosa de la educación primaria y secundaria hacia las provincias, basada más en cuestiones económicas que educativas, el achicamiento del salario docente y sus desigualdades regionales, los cambios no consensuados en la estructura del sistema escolar (entre ellos, la división entre educación general básica y polimodal) y las concepciones de la evaluación de la calidad educativa culminaron con el despliegue de conflictividades nunca antes vistas; por ejemplo, que no hubiera clases durante un año en algunas provincias (como sucedió en Corrientes en 1999).
La pregunta de si la escuela de hoy es mejor, igual o peor que la escuela de antes presenta varios problemas. Ni la Argentina de hoy es la Argentina de ayer, ni la escuela de ayer puede valorarse según los criterios de hoy. En la actualidad, la sociedad espera de ella cosas que no esperaba hace cien años. Mientras la escuela de las primeras etapas del desarrollo del Estado-nación argentino buscaba reducir las diversidades étnicas, culturales y lingüísticas inculcando en la población un denominador común, es decir, una lengua (el castellano), una “historia” y una “geografía” oficiales que consideraba necesarias para construir una identidad nacional que trascendiera las pertenencias de origen, hoy predominan otras expectativas. Se espera que la escuela contribuya a la formación de “recursos humanos”, a la inserción social y a difundir los valores necesarios para la convivencia democrática. Más aún, en las sociedades que tienen vocación de reducir las desigualdades, la educación pública se plantea un objetivo crucial: impedir que los hijos de los más pobres queden condenados a lo más bajo de la pirámide social. Así, una educación de calidad para todos aparece como una meta decisiva si lo que se desea es quebrar el determinismo social.




Extraído de:
Mitomanias de la educacion argentina

A Grimson – E Tenti Fanfani

domingo, 4 de febrero de 2018

LECTURA, UN HÁBITO EN EXTINCIÓN


 Una aclaración: este artículo fue escrito hace varios años, desde esa fecha el problema que se analiza no sólo no se ha resuelto, al contrario, vamos peor. Nuevamente lo publico prácticamente sin cambios, sólo para recordar que no vamos por el camino correcto.



Son preocupantes las cifras que manejan los organismos encargados de la educación a escala mundial pues muestran las malas condiciones en que se encuentra la educación en México. En un reciente estudio sobre conocimientos científicos elaborado con escolares de 59 países por la UNESCO (Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas), resultamos en el poco honroso lugar 55 (casi los últimos). En otro estudio, éste del Laboratorio de Evaluación de la Calidad de la Educación (IEA) realizado en 27 países, también quedamos en los últimos lugares, pero además con el agravante de que se resalta el “significativamente bajo nivel de comprensión e interpretación de la lectura”, o sea, la mayoría en nuestro país no entiende lo que lee, y para rematar, en un estudio realizado por la OCDE, que agrupa países muy desarrollados pero agregando otros francamente atrasados como Irán y Chipre, resultamos en último lugar, increíblemente detrás de Irán, que uno los supondría más atrasados por ser una teocracia fundamentalista.
Otro dato incómodo aparece cuando revisamos el hábito de lectura en México. Resulta que en un estudio de 108 países ocupamos el lugar 107 en cuanto a cantidad y calidad de lectura, las estadísticas más optimistas nos dan un consumo de dos libros por año por persona, cuando el mínimo deseable es de cuatro. Si nos comparamos con Argentina estamos mal, pues ellos leen un promedio de seis libros por año, y peor nos va comparándonos con Inglaterra y Francia, que tienen en promedio 20 libros por habitante.
¿Cómo andamos en librerías? Mal, muy mal, resulta que sólo un par de ciudades de España, Madrid y Barcelona, tienen más librerías que todo México, 572 contra apenas unas pocas más de 500 de México. Aquí ya sabemos que instalar una librería es prácticamente garantía de quiebra a corto plazo.
Más datos para reflexionar son los siguientes: en México, menos del 16 por ciento de la población tiene nivel de licenciatura terminada, y ese porcentaje de mexicanos es el que adquiere la mitad de todos los libros que se compran en México, pero además resulta que en la mitad de esos hogares de profesionistas sólo hay escasamente 30 libros o menos. Para empeorar las cosas, resulta que una cuarta parte de los profesionistas jamás han acudido a una biblioteca, seis de cada diez mexicanos nunca han visitado una biblioteca ni por curiosidad, seis de cada diez hogares de mexicanos no han comprado un solo libro en los últimos doce meses, y si los compran es más bien porque hacen juego con el color de su sala o la alfombra, no porque tengan intención de leerlo.
¿Qué hacer ante este panorama desolador? Evidentemente existe la necesidad de formar el hábito de lectura en la población, que los analfabetos no lean es un problema, pero lo más grave es que alguien tenga diez o 20 años de instrucción escolar sin haber adquirido el hábito de lectura, es terrible que quien termina una carrera universitaria no haya conocido sino los libros de texto. Recordemos la definición de lo que es un lector: “alguien que lee por voluntad propia, lee todos los días, comprende lo que lee, está habituado a dar un significado al texto y suele comprar libros”.
Evidentemente, por lo anterior, es más que urgente elevar el nivel de calidad de educación en México pues juzgando por los resultados, el sistema educativo actual es muy deficiente. Y aunque a algunos les resulta increíble, la verdad es que sí podemos empeorar, y mucho.

Autor: Alejandro Vázquez Cárdenas
Fuente del Artículo:
http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc36556
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