domingo, 18 de junio de 2017

LA ESCUELA DEL CUIDADO MUTUO

Toda a comunidad ha de cuidar su participación y compromiso con el entorno-contexto, como comunidad de vida. Es la escuela pública el lugar propicio para hacer realidad la escuela del cuidado mutuo.

En la sociedad actual hablamos con frecuencia de la “crisis de los cuidados”. En un mundo tan deshumanizado como el nuestro, con sus nuevas realidades críticas cada vez más cercanas al colapso, reiteradamente anunciado por quienes conocen en profundidad las dinámicas sociales más destructivas, es importante que se visibilice esta realidad, denunciada especialmente por ecologistas y ecofeministas. Todo esto está ayudando a que se hable cada vez con más insistencia del cuidado como una vía posible de respuesta a nuestra autodestrucción como especie.
 El mundo dominado por el patriarcado y las visiones androcéntricas ha puesto el trabajo de los cuidados reproductivos y de mantenimiento de la vida en manos de las mujeres como una carga invisibilizada y opresiva de dominación. A la vez, a los hombres se nos ha situado en los trabajos productivos y hemos sido expropiados de las tareas de la producción y reproducción de la vida. Esto, sin duda, nos ha empobrecido y castrado como seres humanos, porque se nos ha robado uno de los rasgos fundamentales de ser humanos.
Son muchos los pensadores que nos enseñan que la identidad humana fundamental está básicamente en el cuidado, porque todos “somos cuidado”. Freire nos decía que nadie educa a nadie, que todos nos educamos entre todos. Nosotros podemos decir, desde la perspectiva que aquí quiero plantear, que todos nos cuidamos a todos y que hemos de prestar más atención a quien más lo necesita. El cuidado mutuo es una constante de nuestras vidas basadas en el reconocimiento de la dignidad humana. De distinta manera según el momento, es verdad, pero siempre y todos necesitamos cuidar y ser cuidados porque es la plasmación de amar y ser amados. Somos seres biológicamente amorosos y, si no vivimos de amor y cuidado, nos morimos literalmente. Hemos olvidado nuestra tarea fundamental: que lo importante hoy es cuidar a los demás en la reciprocidad afectiva y normativa que todos necesitamos para cumplir nuestra función en la comunidad de la vida de la que formamos parte. Es el camino en la construcción de una nueva sociedad orientada por los procesos de humanización.
Por eso hoy es central recuperar y hacer nuestra, de todos los seres humanos, la conciencia de que “somos cuidado”. Generar esta cultura y esta ética del cuidado, como componentes esenciales de la comunidad de la vida, es hoy una de nuestras tareas centrales para una transformación del vivir nuevos procesos de emancipación humana. Forma parte de nuestra utopía viable. “El cuidado es lo que permite la revolución de la ternura(…) , hace que surja un ser humano complejo, sensible, solidario, amable y conectado con todo y con todos en el universo. El cuidado ha dejado su huella en cada partícula, en cada dimensión y en cada recoveco del ser humano”. (L. Boff).
Hoy el cuidado nos sirve de referencia crítica en este punto crucial de nuestra civilización. Es necesario para salir de la indiferencia, del descarte de los débiles, de los excluidos, de los insolventes, de los inútiles, de los invisibilizados. Necesitamos construir un nuevo “nosotros” inclusivo de toda la humanidad y de toda la comunidad de la vida. La conciencia de separación, de aislamiento y de lejanía del prójimo (próximo) se asienta en una desconexión, aislamiento y abandono del “otro” cada vez mayor. Sin embargo, sabemos que somos seres interdependientes y que nos hacemos humanos con los demás. Creo que también el cuidado mutuo puede ser un potente principio inspirador de un nuevo modelo de convivencia cívica. Por ello se hace urgente generar esta cultura como referente.
Muchos consideramos que la educación requiere de este principio inspirador para poder aportar su grano de arena a los crecientes procesos de humanización que necesitamos para salir del camino de insensibilidad que vivimos. Es clave que lo tengamos en cuenta en los procesos educativos. En ello, la consolidación de la escuela pública como espacio y tiempo de cuidado mutuo puede tener un papel central.
En el mundo de la educación se percibe, cada vez con mayor claridad, la necesidad de analizar lo que la escuela cuida hoy con mayor atención. Observamos que se centra especialmente en la eficacia de los resultados, en el éxito de los mejores, en la consolidación del darwinismo escolar, en las pruebas y exámenes internos y externos como medida de la eficacia de los centros, en cumplir los objetivos completando los programas, en la cultura del esfuerzo individual, en el fomento de la competitividad, en la especialización, en el bilingüismo selectivo, en el fomento de la tecnolatría, en la nueva gestión empresarial de los centros educativos y de los recursos para hacer más con menos y en la ocultación de los conflictos. También sigue manteniendo una visión androcéntrica donde la reflexión sobre el género está casi ausente.
Cuando nos proponemos cambiar la escuela, en el movimiento de transformación de la educación creo que sí se contempla el cuidado, pero se hace de una manera unidireccional. Ponemos en el centro del proceso educativo al niño y al adolescente. Cuidamos que consiga el desarrollo de su personalidad, de sus potencialidades como la concreción de su derecho a la educación. Hacemos que todas nuestras miradas y atención se centren en él y que él se centre en sí mismo. Estamos consolidando la escuela solo centrada en las necesidades del niño, con frecuencia un tanto paternalista, errática y deshumanizadora. Quizás no sea lo más acertado para generar la escuela coherente con la concepción de que todos somos cuidado ni con los procesos de emancipación y liberación.
Considero que se trata de educar en el cuidado mutuo donde este sea constitutivo de los procesos educativos desde el primer momento de la escuela. Ello me parece especialmente relevante. Esta perspectiva, considerando lo fundamental de lo que somos y nos constituye como seres humanos, es central en el vivir y convivir en la escuela. Ello significa la descentración del niño y la niña en el proceso educativo para resituarlo en las personas en un proceso permanente de humanización de todas ellas. Por eso el niño y la niña a la vez que son cuidados y aprenden a ser lo que cada uno es, aprenden a practicar el amor, el respeto y a tener en cuenta a los demás, a sus compañeros y compañeras, a sus maestras y maestros, a sus familiares.
Es el aprendizaje experimentado en la cotidianeidad de la vida escolar de las reciprocidades afectivas y normativas que nos hacen conscientes de la relación que somos. Es el aprendizaje de la propia identidad creada y construida en estrecha interrelación e interdependencia con los demás. Por eso, saber que tiene que cuidarse a sí mismo y a los demás va a ir modelando su propia personalidad para un convivir en la “cuidadanía” (Amaia Pérez Orozco) y en la ciudadanía sustentada en las relaciones fraternas de cooperación, dando sentido a lo colectivo, a lo común, a lo público.
Esa también es la práctica constante de todas las personas que formamos parte de la comunidad educativa como comunidad de cuidado mutuo. Los docentes hemos de cuidar al alumnado, hemos de prestarnos atención entre nosotros como equipo docente y hemos de cuidar a las familias para que todos sean protagonistas en los procesos educativos. Las familias han de cuidarse entre sí, al profesorado y a todo el alumnado. Todos, alumnado, profesorado, familias han de cuidar su participación y compromiso con el entorno-contexto (pueblo, barrio, ciudad) como comunidad de vida. Sin entrar en el desarrollo en la práctica de todo dicho hasta ahora, muchos constatamos en diferentes encuentros de educación que esa es la propuesta que hoy se está desarrollando ya en diferentes centros educativos.
Observando todo esto, una vez más sostengo que el espacio de la escuela de titularidad pública es el lugar propicio para hacer realidad la escuela del cuidado mutuo, y que el cuidado de esta escuela es la gran responsabilidad que todos y todas tenemos. Ese compromiso con el cuidado de la escuela pública hoy se extiende, de forma inexcusable, a los responsables de las políticas educativas, a quienes hemos de pedir responsabilidades por su desatención y abandono de la escuela de todos.


Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/12/la-escuela-del-cuidado-mutuo/

Maestro de educación primaria, miembro del Movimiento de Renovación Pedagógica Escuela Abierta de la Federación de MRP de Madrid. Ha pasado por todas las etapas del sistema educativo. Los diez últimos años en programas de Garantía Social con jóvenes en riesgo de exclusión social. Colabora con diversas revistas educativas


domingo, 11 de junio de 2017

SER MAESTRO, EN NUESTROS DÍAS, NO ES PROFESIÓN FÁCIL

Los docentes en nuestro país tienen ingresos de hasta menos de un salario mínimo. Sí, parece mentira pero es real. 
Existen muchísimas razones por las que 35 de 38 estudiantes, (cifras obtenidas en mis grupos de clase, aulas no tan grandes, la realidad es otra) deciden no ser docentes: quizá una de las principales es por lo económico. Los docentes en nuestro país tienen ingresos de hasta menos de un salario mínimo. Sí, parece mentira pero es real.
Cuando se está buscando empleo recibes ofertas que oscilan entre los $500.000 a $600.000 pesos, y peor aun cuando lees el perfil que buscan. Un día encontré una oferta de docente de básica con énfasis en inglés, con dirección de curso, jornada laboral de 6:30 a 4:30 pm, 2 sábados al mes hasta el mediodía, con estudios de maestría preferiblemente y con un sueldo de $600.000 pesos.
Sí, con ese sueldo. La verdad, me sentí terrible al leer dicha oferta porque cómo es posible que te ofrezcan un sueldo con ese valor, con todas las exigencias posibles, con un horario y carga académica difíciles, en fin. Pero infortunadamente es así. Aunque, pensándolo bien, no sé qué es peor: quien hace la oferta o quien la acepta.
Es comprensible que frente a tanta necesidad muchos profesionales en nuestro oficio por desespero económico acepten algo así y dejen de lado tanto sacrificio que se tuvo que pasar durante 5 años o más para obtener el título.
Lastimosamente, cuando alguien acepta esas condiciones, todos quedamos vulnerables a recibir una oferta así y por eso muchos de nosotros tardamos en obtener un empleo que se ajuste a nuestra necesidad económica y perfil profesional.

No obstante existen ofertas muy buenas pero los obstáculos para adquirirlas son los años de experiencia que se debe tener, la edad, el nivel de estudios que exigen como tener una publicación, una especialización, maestría, haber vivido en un país extranjero, manejo de una o dos lenguas,  jefatura de área o coordinación.
Cuando digo obstáculos no exagero, es la palabra apropiada porque volvemos a lo mismo, muchos de nosotros no podemos tener acceso a todo esto por cuestiones económicas, algunos o en su mayoría tenemos un hogar, una familia que mantener, hijos, entonces son factores que retrasan  el poder obtener un título o reconocimiento aún mejor aunque del todo lograrlo no es imposible.
Muchos dirán puede que tenga razón aunque esos no son los únicos obstáculos que se presentan en  nuestra profesión, también hay otros detalles, por ejemplo, cuando por fin se encuentra un trabajo que más o menos se adapta a lo que necesitamos, hay factores como el ambiente laboral que de una u otra manera afectan el desempeño de una comunidad educativa que sólo quiere ejercer su trabajo apropiadamente, ya que muchos de los colegas con los que trabajamos por el hecho de hacer más, hacerse notar hacen menos, dañan la imagen del otro, están pendientes de lo que el compañero hace y si no es de su agrado comienzan a manifestarlo con comentarios que no son de un profesional, juzgan su quehacer docente, en eso no son críticos constructivos, hacen críticas destructivas, que tristeza; también cabe anotar que muchas voces son silenciadas por la presión de grupo, quién lo creyera, adultos profesionales que prefieren callar, algunos para evitar inconvenientes ya que pese al estar rodeados de colegas a veces es mejor no entrar en discusiones que no llegarán a ninguna parte, otros simplemente deciden mantenerse alejados de malos entendidos, suele ser la mejor opción muchas veces pero no deberíamos optar por la indiferencia.
Colegaje por lo visto en muchos lugares no existe, qué tristeza que en lugar de trabajar en común por una educación mejor, se vaya a trabajar por criticar quién trabaja mejor o peor para dar quejas a los directivos de lo sucedido.
Ya que hablamos del ámbito económico y laboral, hablemos del social conformados por los padres de familia y cercanos que tienen otras profesiones.
Atender a padres de familia sí que es un desafío, es muy complicado poder entablar un diálogo con alguno ya que usualmente hay por menores de por medio; cuando se cita a un padre de familia es porque algo no anda bien con su hijo o hija y  aquí aparece la indisposición para esa citación.
En mi caso no recuerdo haber contactado a un padre de familia para felicitar a su hijo o hija, a menos que sea para entregar informe de periodo y su hijo deba recibir elogios. En fin, es muy cierto que en nuestra cotidianidad encontramos todo tipo de padres, como el que pese a que su hijo se distinga por ser el no mejor estudiante ni académica ni convivencialmente, lo defiende a capa y espada, para estos padres, siempre los docentes tenemos a su retoño entre ojos y queremos hacerlo perder el año, nunca  le permitimos el desarrollo de su libre expresión etc.
Algunos por ejemplo, nunca atienden ni una llamada por varias razones, nunca asisten , nunca escriben, nada de nada,  siempre fueron como los papás del chavo del 8 durante todo el año; otros por el contrario desean razón de todo, cuestionan todo, critican todo, están encima  a la entrada y salida, bombardean de preguntas, la plataforma está llena de sus quejas, sugerencias, reclamos  de una página o más y pretenden que se les conteste a la hora que sea, no importa si es el horario o no de atención a padres o fin de semana,   en serio , asfixian por Dios!
Por último, los pocos pero más queridos los padres que en verdad merecen que uno saque un poco de su tiempo, aquellos que en verdad valoran lo que hacemos por sus hijos a diario, los que con un saludo cordial y un gracias te hacen sentir que estás haciendo lo correcto, están atentos a colaborarte así sea por interés pero se hacen sentir de buena forma, aceptan recomendaciones y están pendientes de sus hijos, esta clase de padres debería existir más ya que si fuésemos un equipo la educación de sus hijos sería más apropiada.
Ahora bien, cuando en nuestro contexto social decimos que somos docentes… Ay Dios, es como si fuéramos quién sabe qué, somos criticados y burlados por nuestro salario, “un ingeniero, abogado, político etc. gana mucho más y no tiene que aguantar tantas cosas” así se refieren a nosotros qué tristeza y pues puede que tengan razón de alguna manera pero nosotros tenemos beneficios que otros no tienen por ejemplo, nuestro horario no es tan de oficina aunque depende del lugar donde laboremos, también los que tenemos familia tenemos la oportunidad de compartir vacaciones  con nuestros hijos dentro del mismo periodo escolar, no terminamos la jornada con los ojos cuadrados frente a un computador, no tenemos reuniones de gerencia que pueden durar sábado y domingo, aunque muchas veces empleamos nuestro fin de semana en planeación o calificaciones.
Quisiera cerrar este escrito con lo siguiente, he escrito muchas cosas respecto a mi profesión y estoy cada vez más convencida que no me veo haciendo otra cosa , esto es para lo que nací, lo que amo hacer, lo que soy, lo que me motiva a diario para afrontar adversidades como las que mencioné anteriormente , amo ser docente porque tenemos la habilidad de transformar vidas,  de darnos a querer y odiar al mismo tiempo, dejamos en nuestros estudiantes recuerdos buenos y otros no tantos, lecciones de vida, lecciones de matemáticas, lenguaje o filosofía que aplicaran en sus vidas quizá sin darse cuenta.
Puedo decir firmemente que somos más valiosos de lo que muchos creen, quizá no tengamos la mejor posición económica para vestirnos con ropa de marca o poder manejar un auto de último modelo pero tenemos la sencillez y humildad para tocar corazones, y en muchas ocasiones gracias a esto fuimos también padres, madres, tíos, doctores,  psicólogos, cupido…
Colegas, compañeros de lucha, sólo me queda por decir gracias porque pese a que hay tantas cosas por las que debiéramos desfallecer o decidir cambiar de profesión no lo hacemos, seguimos en pie anhelando un mundo mejor, y esto no es fácil, cada día con cada avance nos espera un nuevo reto pero podemos con todo, somos más capaces y sabios cada día.
Mis respetos y mi más fiel agradecimiento.
Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Paola Pachón

jueves, 1 de junio de 2017

“LA MAYOR INNOVACIÓN EDUCATIVA HOY ES CUIDAR”

Crear espacios de comunicación dentro del claustro para hablar de práctica educativa, así como para hablar con las familias sobre cómo colaborar entre ambos, son dos aspectos importantes en los cuidados dentro de la escuela.

Son algo más de las nueve de la mañana. El campus María Zambrano, en Segovia, perteneciente a la Universidad de Valladolid, ha abierto sus puertas un sábado, pero quienes se encuentran en su moderno recinto , en una plaza central adoquinada rodeada de aulas, no son estudiantes de grado. Son docentes de infantil a secundaria, alguno también de la universidad. Son madres, padres, un par de alumnos.
Han venido de diferentes lugares de Castilla y León (Burgos, Segovia, Valladolid…), algunos también desde la cercana Madrid. El objetivo es hablar de la pedagogía del cuidado.
La culpa de esta reunión un sábado por la mañana, y que durará hasta bien entrada la tarde, la tiene un grupo de maestras (fundamentalmente) y maestros. Hace tres años alguien escribió en un grupo de WhatsApp: “Chicos, ¿nos juntamos para conspirar y cambiar esto?”. Seguramente es el leitmotiv de cientos de docentes del país.
En esta ocasión, los cuidados han centrado la jornada. Cómo cuidarse y cuidar dentro del claustro, cómo cuidar a las familias y cómo estas pueden cuidar también del centro, qué papel juegan los cuidados dentro de la sociedad o cómo mejorar los cuidados con el alumnado.
“Había gente que necesitaba abordar este tema (el de los cuidados) porque se vivían situaciones de mucho descuido en general. La relación con los compañeros y compañeras, con los críos, con las familias…”, explica Malú Orta, una de las integrantes del grupo. El germen surge durante unas jornadas que el grupo, llamado Conspiración Educativa, comparte con el MRP de Castilla y León, Concejo Educativo, en las que Yayo Herrero les habló de los cuidados. En ellas también interviene Julio Rogero, histórico de los MRP.
Como resume Malú, “la mayor innovación hoy por hoy es cuidar, pararte a mirar a los alumnos y alumnas, a los compañeros, no criticar tanto, entender más… entender que otro prefiere hacer las cosas desde un sitio y yo desde otro…”.
De esto trata la jornada. De un gran espacio en el que hay cinco círculos formados por sillas. En cada uno de ellos se tratará algo diferente (alumnado, familia, docentes, cuidado educativo y cuidado social) y cada 15 minutos habrá que cambiar de grupo, para favorecer la rotación y la discusión de los diferentes aspectos.
Qué es cuidar
Es de lo que hablarán durante buena parte de la mañana, maestras, docentes y madres. Se pondrán sobre la mesa iniciativas como las desarrolladas en el colegio público Palomeras Bajas, de Madrid, invitado a coordinar el grupo sobre cuidados entre compañeros. Iniciativas que se comparten, como la de establecer citas, fuera del horario de trabajo, para que el equipo docente pueda compartir, hablar y conocerse. Con el objetivo siempre claro de que, a pesar de que se haga en un ambiente distendido, no dejan de ser compañeros de trabajo, no amigos.
Cuidar es, fundamentalmente, fomentar la conversación, la comunicación con los compañeros, en el claustro. Conocer qué prácticas le están funcionando al de al lado y que puedo utilizar yo también. Y es también lograr una comunicación fluida con las familias. Pero no limitarse a las peticiones habituales de actividades extraescolares, o a que trabajen cuando no podemos asumir desde el claustro por falta de tiempo. No es tampoco la organización de fiestas. O no solo. Pasa por ser capaces de crear momentos de cierta complicidad y que conozcan, tanto al profesorado de sus hijos, como el trabajo que realizan con ellos.
La participación de las familias es importante. María José Gómez es integrante de la Federación de AMPA de Valladolid asegura que, según van pasando los cursos “las familias lo vamos dejando y el sistema lo pone más difícil para la participación”. Madres y padre ven a chicas y chicos, con el paso a la secundaria, como ya mayores al tiempo que, dice, “las actividades de las familias vienen dadas desde el centro.”
Se aboga por una mayor y mejor comunicación entre centros y familias, con la que romper esa cierta “relación de sospecha”, construida en muchos lugares desde la primaria, cuando la entrada de las familias a los centros se dificulta e incluso prohíbe
Comunicación, y también juego entre compañeras y compañeros, complicidad, acogimiento del resto del claustro. Sobre la mesa aparecen cuestiones que de las que poco o nada se habla como, por ejemplo, el impacto que tiene en las relaciones entre docentes la eliminación de las jornadas partidas. Con ella se termina el momento común de la comida, por ejemplo, y con él la conversación sobre las chicas y chicos, sobre las prácticas, sobre los conocimientos.
Cansadas de la queja
Esta es una de las claves principales que hizo de espita para la aparición de Conspiraciones Educativas como grupo hace tres años. Lo primero fue “salir de la queja, cuenta Patricia Cabrejas, y de ahí surgió el ‘a ver qué pasa'”. Así organizaron la primera reunión. A la segunda decidieron que había que invitar también a las familias. Y a esta tercera, al alumnado.
Hay que decir para ser justos que es germen, como aclara Pili Hernández Camacho, es “un antiguo grupo que estudió Magisterio a la vez, con una conexión fuerte con alguno de los profesores”. “Ellas decidieron, continúa, de primeras que se había acabado eso de la queja, que había que ir más allá. Yo creo que ese ha sido el detonante más bonito que hemos tenido”.





Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-formacion-de-docentes-en-la-nueva-agenda-educativa-internacional/
Por
Por: Pablo Gutiérrez del Álamo


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