domingo, 18 de junio de 2017

LA ESCUELA DEL CUIDADO MUTUO

Toda a comunidad ha de cuidar su participación y compromiso con el entorno-contexto, como comunidad de vida. Es la escuela pública el lugar propicio para hacer realidad la escuela del cuidado mutuo.

En la sociedad actual hablamos con frecuencia de la “crisis de los cuidados”. En un mundo tan deshumanizado como el nuestro, con sus nuevas realidades críticas cada vez más cercanas al colapso, reiteradamente anunciado por quienes conocen en profundidad las dinámicas sociales más destructivas, es importante que se visibilice esta realidad, denunciada especialmente por ecologistas y ecofeministas. Todo esto está ayudando a que se hable cada vez con más insistencia del cuidado como una vía posible de respuesta a nuestra autodestrucción como especie.
 El mundo dominado por el patriarcado y las visiones androcéntricas ha puesto el trabajo de los cuidados reproductivos y de mantenimiento de la vida en manos de las mujeres como una carga invisibilizada y opresiva de dominación. A la vez, a los hombres se nos ha situado en los trabajos productivos y hemos sido expropiados de las tareas de la producción y reproducción de la vida. Esto, sin duda, nos ha empobrecido y castrado como seres humanos, porque se nos ha robado uno de los rasgos fundamentales de ser humanos.
Son muchos los pensadores que nos enseñan que la identidad humana fundamental está básicamente en el cuidado, porque todos “somos cuidado”. Freire nos decía que nadie educa a nadie, que todos nos educamos entre todos. Nosotros podemos decir, desde la perspectiva que aquí quiero plantear, que todos nos cuidamos a todos y que hemos de prestar más atención a quien más lo necesita. El cuidado mutuo es una constante de nuestras vidas basadas en el reconocimiento de la dignidad humana. De distinta manera según el momento, es verdad, pero siempre y todos necesitamos cuidar y ser cuidados porque es la plasmación de amar y ser amados. Somos seres biológicamente amorosos y, si no vivimos de amor y cuidado, nos morimos literalmente. Hemos olvidado nuestra tarea fundamental: que lo importante hoy es cuidar a los demás en la reciprocidad afectiva y normativa que todos necesitamos para cumplir nuestra función en la comunidad de la vida de la que formamos parte. Es el camino en la construcción de una nueva sociedad orientada por los procesos de humanización.
Por eso hoy es central recuperar y hacer nuestra, de todos los seres humanos, la conciencia de que “somos cuidado”. Generar esta cultura y esta ética del cuidado, como componentes esenciales de la comunidad de la vida, es hoy una de nuestras tareas centrales para una transformación del vivir nuevos procesos de emancipación humana. Forma parte de nuestra utopía viable. “El cuidado es lo que permite la revolución de la ternura(…) , hace que surja un ser humano complejo, sensible, solidario, amable y conectado con todo y con todos en el universo. El cuidado ha dejado su huella en cada partícula, en cada dimensión y en cada recoveco del ser humano”. (L. Boff).
Hoy el cuidado nos sirve de referencia crítica en este punto crucial de nuestra civilización. Es necesario para salir de la indiferencia, del descarte de los débiles, de los excluidos, de los insolventes, de los inútiles, de los invisibilizados. Necesitamos construir un nuevo “nosotros” inclusivo de toda la humanidad y de toda la comunidad de la vida. La conciencia de separación, de aislamiento y de lejanía del prójimo (próximo) se asienta en una desconexión, aislamiento y abandono del “otro” cada vez mayor. Sin embargo, sabemos que somos seres interdependientes y que nos hacemos humanos con los demás. Creo que también el cuidado mutuo puede ser un potente principio inspirador de un nuevo modelo de convivencia cívica. Por ello se hace urgente generar esta cultura como referente.
Muchos consideramos que la educación requiere de este principio inspirador para poder aportar su grano de arena a los crecientes procesos de humanización que necesitamos para salir del camino de insensibilidad que vivimos. Es clave que lo tengamos en cuenta en los procesos educativos. En ello, la consolidación de la escuela pública como espacio y tiempo de cuidado mutuo puede tener un papel central.
En el mundo de la educación se percibe, cada vez con mayor claridad, la necesidad de analizar lo que la escuela cuida hoy con mayor atención. Observamos que se centra especialmente en la eficacia de los resultados, en el éxito de los mejores, en la consolidación del darwinismo escolar, en las pruebas y exámenes internos y externos como medida de la eficacia de los centros, en cumplir los objetivos completando los programas, en la cultura del esfuerzo individual, en el fomento de la competitividad, en la especialización, en el bilingüismo selectivo, en el fomento de la tecnolatría, en la nueva gestión empresarial de los centros educativos y de los recursos para hacer más con menos y en la ocultación de los conflictos. También sigue manteniendo una visión androcéntrica donde la reflexión sobre el género está casi ausente.
Cuando nos proponemos cambiar la escuela, en el movimiento de transformación de la educación creo que sí se contempla el cuidado, pero se hace de una manera unidireccional. Ponemos en el centro del proceso educativo al niño y al adolescente. Cuidamos que consiga el desarrollo de su personalidad, de sus potencialidades como la concreción de su derecho a la educación. Hacemos que todas nuestras miradas y atención se centren en él y que él se centre en sí mismo. Estamos consolidando la escuela solo centrada en las necesidades del niño, con frecuencia un tanto paternalista, errática y deshumanizadora. Quizás no sea lo más acertado para generar la escuela coherente con la concepción de que todos somos cuidado ni con los procesos de emancipación y liberación.
Considero que se trata de educar en el cuidado mutuo donde este sea constitutivo de los procesos educativos desde el primer momento de la escuela. Ello me parece especialmente relevante. Esta perspectiva, considerando lo fundamental de lo que somos y nos constituye como seres humanos, es central en el vivir y convivir en la escuela. Ello significa la descentración del niño y la niña en el proceso educativo para resituarlo en las personas en un proceso permanente de humanización de todas ellas. Por eso el niño y la niña a la vez que son cuidados y aprenden a ser lo que cada uno es, aprenden a practicar el amor, el respeto y a tener en cuenta a los demás, a sus compañeros y compañeras, a sus maestras y maestros, a sus familiares.
Es el aprendizaje experimentado en la cotidianeidad de la vida escolar de las reciprocidades afectivas y normativas que nos hacen conscientes de la relación que somos. Es el aprendizaje de la propia identidad creada y construida en estrecha interrelación e interdependencia con los demás. Por eso, saber que tiene que cuidarse a sí mismo y a los demás va a ir modelando su propia personalidad para un convivir en la “cuidadanía” (Amaia Pérez Orozco) y en la ciudadanía sustentada en las relaciones fraternas de cooperación, dando sentido a lo colectivo, a lo común, a lo público.
Esa también es la práctica constante de todas las personas que formamos parte de la comunidad educativa como comunidad de cuidado mutuo. Los docentes hemos de cuidar al alumnado, hemos de prestarnos atención entre nosotros como equipo docente y hemos de cuidar a las familias para que todos sean protagonistas en los procesos educativos. Las familias han de cuidarse entre sí, al profesorado y a todo el alumnado. Todos, alumnado, profesorado, familias han de cuidar su participación y compromiso con el entorno-contexto (pueblo, barrio, ciudad) como comunidad de vida. Sin entrar en el desarrollo en la práctica de todo dicho hasta ahora, muchos constatamos en diferentes encuentros de educación que esa es la propuesta que hoy se está desarrollando ya en diferentes centros educativos.
Observando todo esto, una vez más sostengo que el espacio de la escuela de titularidad pública es el lugar propicio para hacer realidad la escuela del cuidado mutuo, y que el cuidado de esta escuela es la gran responsabilidad que todos y todas tenemos. Ese compromiso con el cuidado de la escuela pública hoy se extiende, de forma inexcusable, a los responsables de las políticas educativas, a quienes hemos de pedir responsabilidades por su desatención y abandono de la escuela de todos.


Fuente: http://eldiariodelaeducacion.com/blog/2017/06/12/la-escuela-del-cuidado-mutuo/

Maestro de educación primaria, miembro del Movimiento de Renovación Pedagógica Escuela Abierta de la Federación de MRP de Madrid. Ha pasado por todas las etapas del sistema educativo. Los diez últimos años en programas de Garantía Social con jóvenes en riesgo de exclusión social. Colabora con diversas revistas educativas


domingo, 11 de junio de 2017

SER MAESTRO, EN NUESTROS DÍAS, NO ES PROFESIÓN FÁCIL

Los docentes en nuestro país tienen ingresos de hasta menos de un salario mínimo. Sí, parece mentira pero es real. 
Existen muchísimas razones por las que 35 de 38 estudiantes, (cifras obtenidas en mis grupos de clase, aulas no tan grandes, la realidad es otra) deciden no ser docentes: quizá una de las principales es por lo económico. Los docentes en nuestro país tienen ingresos de hasta menos de un salario mínimo. Sí, parece mentira pero es real.
Cuando se está buscando empleo recibes ofertas que oscilan entre los $500.000 a $600.000 pesos, y peor aun cuando lees el perfil que buscan. Un día encontré una oferta de docente de básica con énfasis en inglés, con dirección de curso, jornada laboral de 6:30 a 4:30 pm, 2 sábados al mes hasta el mediodía, con estudios de maestría preferiblemente y con un sueldo de $600.000 pesos.
Sí, con ese sueldo. La verdad, me sentí terrible al leer dicha oferta porque cómo es posible que te ofrezcan un sueldo con ese valor, con todas las exigencias posibles, con un horario y carga académica difíciles, en fin. Pero infortunadamente es así. Aunque, pensándolo bien, no sé qué es peor: quien hace la oferta o quien la acepta.
Es comprensible que frente a tanta necesidad muchos profesionales en nuestro oficio por desespero económico acepten algo así y dejen de lado tanto sacrificio que se tuvo que pasar durante 5 años o más para obtener el título.
Lastimosamente, cuando alguien acepta esas condiciones, todos quedamos vulnerables a recibir una oferta así y por eso muchos de nosotros tardamos en obtener un empleo que se ajuste a nuestra necesidad económica y perfil profesional.

No obstante existen ofertas muy buenas pero los obstáculos para adquirirlas son los años de experiencia que se debe tener, la edad, el nivel de estudios que exigen como tener una publicación, una especialización, maestría, haber vivido en un país extranjero, manejo de una o dos lenguas,  jefatura de área o coordinación.
Cuando digo obstáculos no exagero, es la palabra apropiada porque volvemos a lo mismo, muchos de nosotros no podemos tener acceso a todo esto por cuestiones económicas, algunos o en su mayoría tenemos un hogar, una familia que mantener, hijos, entonces son factores que retrasan  el poder obtener un título o reconocimiento aún mejor aunque del todo lograrlo no es imposible.
Muchos dirán puede que tenga razón aunque esos no son los únicos obstáculos que se presentan en  nuestra profesión, también hay otros detalles, por ejemplo, cuando por fin se encuentra un trabajo que más o menos se adapta a lo que necesitamos, hay factores como el ambiente laboral que de una u otra manera afectan el desempeño de una comunidad educativa que sólo quiere ejercer su trabajo apropiadamente, ya que muchos de los colegas con los que trabajamos por el hecho de hacer más, hacerse notar hacen menos, dañan la imagen del otro, están pendientes de lo que el compañero hace y si no es de su agrado comienzan a manifestarlo con comentarios que no son de un profesional, juzgan su quehacer docente, en eso no son críticos constructivos, hacen críticas destructivas, que tristeza; también cabe anotar que muchas voces son silenciadas por la presión de grupo, quién lo creyera, adultos profesionales que prefieren callar, algunos para evitar inconvenientes ya que pese al estar rodeados de colegas a veces es mejor no entrar en discusiones que no llegarán a ninguna parte, otros simplemente deciden mantenerse alejados de malos entendidos, suele ser la mejor opción muchas veces pero no deberíamos optar por la indiferencia.
Colegaje por lo visto en muchos lugares no existe, qué tristeza que en lugar de trabajar en común por una educación mejor, se vaya a trabajar por criticar quién trabaja mejor o peor para dar quejas a los directivos de lo sucedido.
Ya que hablamos del ámbito económico y laboral, hablemos del social conformados por los padres de familia y cercanos que tienen otras profesiones.
Atender a padres de familia sí que es un desafío, es muy complicado poder entablar un diálogo con alguno ya que usualmente hay por menores de por medio; cuando se cita a un padre de familia es porque algo no anda bien con su hijo o hija y  aquí aparece la indisposición para esa citación.
En mi caso no recuerdo haber contactado a un padre de familia para felicitar a su hijo o hija, a menos que sea para entregar informe de periodo y su hijo deba recibir elogios. En fin, es muy cierto que en nuestra cotidianidad encontramos todo tipo de padres, como el que pese a que su hijo se distinga por ser el no mejor estudiante ni académica ni convivencialmente, lo defiende a capa y espada, para estos padres, siempre los docentes tenemos a su retoño entre ojos y queremos hacerlo perder el año, nunca  le permitimos el desarrollo de su libre expresión etc.
Algunos por ejemplo, nunca atienden ni una llamada por varias razones, nunca asisten , nunca escriben, nada de nada,  siempre fueron como los papás del chavo del 8 durante todo el año; otros por el contrario desean razón de todo, cuestionan todo, critican todo, están encima  a la entrada y salida, bombardean de preguntas, la plataforma está llena de sus quejas, sugerencias, reclamos  de una página o más y pretenden que se les conteste a la hora que sea, no importa si es el horario o no de atención a padres o fin de semana,   en serio , asfixian por Dios!
Por último, los pocos pero más queridos los padres que en verdad merecen que uno saque un poco de su tiempo, aquellos que en verdad valoran lo que hacemos por sus hijos a diario, los que con un saludo cordial y un gracias te hacen sentir que estás haciendo lo correcto, están atentos a colaborarte así sea por interés pero se hacen sentir de buena forma, aceptan recomendaciones y están pendientes de sus hijos, esta clase de padres debería existir más ya que si fuésemos un equipo la educación de sus hijos sería más apropiada.
Ahora bien, cuando en nuestro contexto social decimos que somos docentes… Ay Dios, es como si fuéramos quién sabe qué, somos criticados y burlados por nuestro salario, “un ingeniero, abogado, político etc. gana mucho más y no tiene que aguantar tantas cosas” así se refieren a nosotros qué tristeza y pues puede que tengan razón de alguna manera pero nosotros tenemos beneficios que otros no tienen por ejemplo, nuestro horario no es tan de oficina aunque depende del lugar donde laboremos, también los que tenemos familia tenemos la oportunidad de compartir vacaciones  con nuestros hijos dentro del mismo periodo escolar, no terminamos la jornada con los ojos cuadrados frente a un computador, no tenemos reuniones de gerencia que pueden durar sábado y domingo, aunque muchas veces empleamos nuestro fin de semana en planeación o calificaciones.
Quisiera cerrar este escrito con lo siguiente, he escrito muchas cosas respecto a mi profesión y estoy cada vez más convencida que no me veo haciendo otra cosa , esto es para lo que nací, lo que amo hacer, lo que soy, lo que me motiva a diario para afrontar adversidades como las que mencioné anteriormente , amo ser docente porque tenemos la habilidad de transformar vidas,  de darnos a querer y odiar al mismo tiempo, dejamos en nuestros estudiantes recuerdos buenos y otros no tantos, lecciones de vida, lecciones de matemáticas, lenguaje o filosofía que aplicaran en sus vidas quizá sin darse cuenta.
Puedo decir firmemente que somos más valiosos de lo que muchos creen, quizá no tengamos la mejor posición económica para vestirnos con ropa de marca o poder manejar un auto de último modelo pero tenemos la sencillez y humildad para tocar corazones, y en muchas ocasiones gracias a esto fuimos también padres, madres, tíos, doctores,  psicólogos, cupido…
Colegas, compañeros de lucha, sólo me queda por decir gracias porque pese a que hay tantas cosas por las que debiéramos desfallecer o decidir cambiar de profesión no lo hacemos, seguimos en pie anhelando un mundo mejor, y esto no es fácil, cada día con cada avance nos espera un nuevo reto pero podemos con todo, somos más capaces y sabios cada día.
Mis respetos y mi más fiel agradecimiento.
Fuente: https://compartirpalabramaestra.org

Por: Paola Pachón

jueves, 1 de junio de 2017

“LA MAYOR INNOVACIÓN EDUCATIVA HOY ES CUIDAR”

Crear espacios de comunicación dentro del claustro para hablar de práctica educativa, así como para hablar con las familias sobre cómo colaborar entre ambos, son dos aspectos importantes en los cuidados dentro de la escuela.

Son algo más de las nueve de la mañana. El campus María Zambrano, en Segovia, perteneciente a la Universidad de Valladolid, ha abierto sus puertas un sábado, pero quienes se encuentran en su moderno recinto , en una plaza central adoquinada rodeada de aulas, no son estudiantes de grado. Son docentes de infantil a secundaria, alguno también de la universidad. Son madres, padres, un par de alumnos.
Han venido de diferentes lugares de Castilla y León (Burgos, Segovia, Valladolid…), algunos también desde la cercana Madrid. El objetivo es hablar de la pedagogía del cuidado.
La culpa de esta reunión un sábado por la mañana, y que durará hasta bien entrada la tarde, la tiene un grupo de maestras (fundamentalmente) y maestros. Hace tres años alguien escribió en un grupo de WhatsApp: “Chicos, ¿nos juntamos para conspirar y cambiar esto?”. Seguramente es el leitmotiv de cientos de docentes del país.
En esta ocasión, los cuidados han centrado la jornada. Cómo cuidarse y cuidar dentro del claustro, cómo cuidar a las familias y cómo estas pueden cuidar también del centro, qué papel juegan los cuidados dentro de la sociedad o cómo mejorar los cuidados con el alumnado.
“Había gente que necesitaba abordar este tema (el de los cuidados) porque se vivían situaciones de mucho descuido en general. La relación con los compañeros y compañeras, con los críos, con las familias…”, explica Malú Orta, una de las integrantes del grupo. El germen surge durante unas jornadas que el grupo, llamado Conspiración Educativa, comparte con el MRP de Castilla y León, Concejo Educativo, en las que Yayo Herrero les habló de los cuidados. En ellas también interviene Julio Rogero, histórico de los MRP.
Como resume Malú, “la mayor innovación hoy por hoy es cuidar, pararte a mirar a los alumnos y alumnas, a los compañeros, no criticar tanto, entender más… entender que otro prefiere hacer las cosas desde un sitio y yo desde otro…”.
De esto trata la jornada. De un gran espacio en el que hay cinco círculos formados por sillas. En cada uno de ellos se tratará algo diferente (alumnado, familia, docentes, cuidado educativo y cuidado social) y cada 15 minutos habrá que cambiar de grupo, para favorecer la rotación y la discusión de los diferentes aspectos.
Qué es cuidar
Es de lo que hablarán durante buena parte de la mañana, maestras, docentes y madres. Se pondrán sobre la mesa iniciativas como las desarrolladas en el colegio público Palomeras Bajas, de Madrid, invitado a coordinar el grupo sobre cuidados entre compañeros. Iniciativas que se comparten, como la de establecer citas, fuera del horario de trabajo, para que el equipo docente pueda compartir, hablar y conocerse. Con el objetivo siempre claro de que, a pesar de que se haga en un ambiente distendido, no dejan de ser compañeros de trabajo, no amigos.
Cuidar es, fundamentalmente, fomentar la conversación, la comunicación con los compañeros, en el claustro. Conocer qué prácticas le están funcionando al de al lado y que puedo utilizar yo también. Y es también lograr una comunicación fluida con las familias. Pero no limitarse a las peticiones habituales de actividades extraescolares, o a que trabajen cuando no podemos asumir desde el claustro por falta de tiempo. No es tampoco la organización de fiestas. O no solo. Pasa por ser capaces de crear momentos de cierta complicidad y que conozcan, tanto al profesorado de sus hijos, como el trabajo que realizan con ellos.
La participación de las familias es importante. María José Gómez es integrante de la Federación de AMPA de Valladolid asegura que, según van pasando los cursos “las familias lo vamos dejando y el sistema lo pone más difícil para la participación”. Madres y padre ven a chicas y chicos, con el paso a la secundaria, como ya mayores al tiempo que, dice, “las actividades de las familias vienen dadas desde el centro.”
Se aboga por una mayor y mejor comunicación entre centros y familias, con la que romper esa cierta “relación de sospecha”, construida en muchos lugares desde la primaria, cuando la entrada de las familias a los centros se dificulta e incluso prohíbe
Comunicación, y también juego entre compañeras y compañeros, complicidad, acogimiento del resto del claustro. Sobre la mesa aparecen cuestiones que de las que poco o nada se habla como, por ejemplo, el impacto que tiene en las relaciones entre docentes la eliminación de las jornadas partidas. Con ella se termina el momento común de la comida, por ejemplo, y con él la conversación sobre las chicas y chicos, sobre las prácticas, sobre los conocimientos.
Cansadas de la queja
Esta es una de las claves principales que hizo de espita para la aparición de Conspiraciones Educativas como grupo hace tres años. Lo primero fue “salir de la queja, cuenta Patricia Cabrejas, y de ahí surgió el ‘a ver qué pasa'”. Así organizaron la primera reunión. A la segunda decidieron que había que invitar también a las familias. Y a esta tercera, al alumnado.
Hay que decir para ser justos que es germen, como aclara Pili Hernández Camacho, es “un antiguo grupo que estudió Magisterio a la vez, con una conexión fuerte con alguno de los profesores”. “Ellas decidieron, continúa, de primeras que se había acabado eso de la queja, que había que ir más allá. Yo creo que ese ha sido el detonante más bonito que hemos tenido”.





Fuente: http://www.educacionfutura.org/la-formacion-de-docentes-en-la-nueva-agenda-educativa-internacional/
Por
Por: Pablo Gutiérrez del Álamo


sábado, 20 de mayo de 2017

Investigar y emprender para innovar en educación, en la vida

Desde nuestro quehacer educativo como ÁBACOenRed, estamos convencidas/os de la necesidad de la investigación (estudio – aprendizaje) y del emprendimiento como parte esencial de todo proceso de aprendizaje significativo y actualizado (es decir: acorde con las características actuales que vivimos a nivel ‘glocal’).
Ya nadie lo duda que este aprender debe ir más allá de simples contenidos (dimensión cognitiva) y se extiende a un aprender que implica un ‘cambio de actitud’, es decir: un cambio integral en cada persona. Sin embargo, siendo sinceras/os, no podemos negar que, aún, muchos quehaceres en los encuentros entre docente y estudiantes todavía se enfocan a los contenidos principalmente. ¿No es así?
Además de resaltar la necesidad de investigar (estudiar – aprender) y de emprender, también es importante reflexionar y visualizar la relación entre el investigar, el emprender y el innovar (prosperar) en educación y la vida compartida; y esto de parte de todas/os las/os protagonistas en educación, tal como somos todas/os. Pretendemos que este breve aporte sea un insumo para el debate constructivo al respecto. Introduciéndonos La investigación es un actuar muy humano natural.
El niño o la niña, desde pequeña/o muestra una actitud investigativa basada en la curiosidad: no deja ni un momento de explorar (investigación explorativa) sus alrededores, además de, cuando ya esté más grande, ir preguntando por todo, más que todo por el porqué de las cosas. Las ganas de comprender las cosas, los fenómenos, … es inherente al SER humano, siempre y cuando sea protagonista de su propio aprender. Nos incomoda no comprender y esto nos motiva a actuar para poder entender y ‘emprendemos una investigación’.
La misma investigación, desde su proceso y considerando sus productos (nunca acabados) nos estimulan a nuevos emprendimientos, es decir: a tomar nuevas iniciativas, siempre para comprender más y mejor. Se trata de una cadena de investigación-emprendimiento. El emprendimiento implica la toma de iniciativa, no al azar, sino con el debido fundamento teórico-práctico.
Además de esta relación tan estrecha entre la investigación y el emprendimiento, también es importante reflexionar la relación entre ambos por un lado y la innovación por el otro (¿o también por el mismo lado?). No se trata de sinónimos: investigación, emprendimiento e innovación.

La innovación en educación es necesaria e imprescindible en todos sus contextos, considerando las ‘evoluciones permanentes’ que creamos, experienciamos y vivimos, cada vez con mayor frecuencia e intensidad: lo que digo hoy, puede ser que mañana ya no sea totalmente así. La innovación debe ser la norma, no la excepción, en educación. Debemos especificar también cómo significamos ‘innovación en educación’.
Hay algunas concepciones erradas1 al respecto:
1. Innovación no solo es aprender a usar nueva tecnología, sino innovación significa una forma de pensar y sentir. No se limita al (cómo) usar o no usar tecnologías nuevas. Se trata de usar la tecnología en función de mejorar el aprender. El uso de la tecnología en sí NO garantiza mejor aprendizaje, la innovación está en cómo aporta el uso de las tecnologías a una mejora significativa del aprender. Y recordemos que también puede haber muchas innovaciones sin uso de las tecnologías. Muchos colectivos docentes, al acompañar procesos de aprendizaje, son extremadamente innovadores, con o sin uso de la tecnología. La innovación se trata del pensar y sentir, más que de la habilidad en uso de tecnologías (aunque esta también es importante).
2. Innovar no es una habilidad elitista, es decir solo para una élite. Innovar implica hacer cosas nuevas y mejores, y esto es tarea de toda/o protagonista como parte de un colectivo. Innovar significa no quedarse con aquello que se maneja mejor sino irse con aquello que mejora el aprender en su propio contexto singular.
3. La innovación no es únicamente un producto. Lo innovativo está en primer lugar en el proceso que permite crear un producto nuevo. Podemos tener muchas ideas, pero hacer realidad estas ideas, es decir convertir lo ‘inédito sensible’ en lo ‘inédito viable’ para pasar a concretar estas ideas, allí está lo innovativo. Es importante crear ideas innovadoras, sin embargo, también se debe llevar a concretar creativamente estas ideas. El protagonismo nos lleva a ser autoras/es de nuestros propios escenarios, cada vez de una manera más creativa / innovadora.
4. Ser innovador/a o no, NO es un asunto de cada quien, sino es un esfuerzo colectivo. Esta actitud se va construyendo desde un ambiente innovador, un ambiente que fomenta el pensar y sentir creativamente, la toma de iniciativa, la búsqueda de datos y la construcción de información relacionada, el compartir ideas y concretarlas a través del emprendimiento, también siempre compartido.
¿Qué comprendemos por ‘innovación en educación’? En educación, en ocasiones – como ya mencioné antes –, limitamos la concepción de la innovación al emprendimiento en cuanto a contenidos (actualizados) o a aspectos metodológicos (cómo trabajar los contenidos). En ambos casos se perfila un ‘peligro’ muy importante y de mucho peso: quedarnos con un enfoque cognitivo (conocimiento) y no alcanzar una visión integral del aprender que implica el cambio de actitud. En este cambio de actitud se integran, además de una dimensión cognitiva ya mencionada, al menos 15 dimensiones más (la político-ideológica, la ética, la estética, la volitiva, la bio-energética, la afectiva, la conductual, la psico-motora, la cívica, la social, la lúdico-artística, la históricocultural, la biológica, la económica, …) que deben trabajarse desde el emprendimiento protagonista para la innovación educativa. En este sentido, la ‘innovación en educación’ significa un proceso basado en una actitud que implica la búsqueda creativa (investigación), validación (emprendimiento) y concreción oportuna de alternativas didácticas (metodologías, formas de organización, técnicas, relaciones pedagógicas, …) orientadas a la mejora continua de la práctica educativa. Y esto significa ‘educar para transformar, transformar para educar’ , significa comprender el aprender como un cambio de actitud, integrada por cada una de sus 16 dimensiones, presentes en cada protagonista de nuestra educación.
Emprender para innovar Tal como ya lo mencioné en el inciso 4, para que esta innovación educativa sea posible debemos emprender: la innovación depende del emprendimiento en y desde los contextos singulares. ¡No hay innovación posible sin emprendimiento! Aprender implica un emprendimiento. Emprender significa tomar iniciativas para concretar ideas compartidas para la mejora sustancial de la educación, siempre desde y en un contexto singular. Investigar para emprender Si queremos evitar que este emprendimiento no solo se basa en la intuición, entonces debe basarse en las experiencias que resultan de procesos de investigación.
No se trata de cualquier proceso de investigación, sino procesos caracterizados por3 una intencionalidad científica que implica pretender captar la realidad desde su totalidad (holisticidad), con un enfoque sistémico. La intencionalidad científica implica garantizar la objetividad, no la objetividad absoluta, ya que no existe, sino la objetividad subjetiva, es decir: la objetividad que integra la subjetividad como parte esencial de la realidad, y como consecuencia lógica, entonces, también de las verdades a construir. En este proceso es esencial y fundamental ‘la metodología sistemática’ y la ‘visión holística’.
Una política orientada a la innovación educativa que se concreta a través del emprendimiento, basado en investigación, pasa por una Pedagogía de la Significación en, al menos, 5 diferentes sentidos que surgen desde el proceso de investigación:
1. Significar el contexto local, nacional e internacional;
2. Significar el sentido de esta política orientada a la innovación educativa en coherencia con un proyecto político-pedagógico a nivel nacional;
3. Significar la intención del emprendimiento en cuanto a aporte en la innovación educativa (destacando y visualizando claramente el aporte teórico, aporte práctico y lo nuevo pretendido);
4. Visualizar el significado inter-subjetivo, es decir ‘el sentido’ del emprendimiento para cada una/o de los sectores involucrados;
5. Significar las relaciones cooperativas necesarias para llevar a cabo una investigación, un emprendimiento, una innovación. El emprendimiento orientado a la búsqueda de ‘metodologías alternativas’ (metodologías que constituyen la alternativa ideal en un determinado contexto) es fundamental.
La calidad educativa se define en primera, aunque no única, instancia por la ‘metodología’ (igual como lo es en el caso del trabajo político-ideológico, de la investigación científica, …). Un problema sentido serio está en la concepción muy limitada que le damos a ‘metodología’ como un conjunto de técnicas de aprendizaje a aplicar con estudiantes / protagonistas en el trabajo con determinados contenidos y en el contexto de una asignatura. Sin embargo, ‘metodología’ implica mucho más que esto. Abordo, a continuación, algunos aspectos, directamente relacionados e integrados al ‘asunto metodológico’ sin pretender ser exhaustivo: La visualización de qué se persigue (el objetivo del emprendimiento, su aporte a la innovación), pero también el CÓMO se define este objetivo. ¿Cuál es su fundamento (investigación previa)? ¿Cuál es el nivel de participación de los sectores involucrados? ¿Cómo participan? ¿Cómo se toman las decisiones al respecto? Si es en el aula de clase, ¿cómo integrar las expectativas, los objetivos de estudiantes / protagonistas en cuanto al aprender? … El reconocimiento sincero y respetuoso de la diversidad en los sujetos, en las y los protagonistas, en las/os actoras/es involucradas/os. ¿Cómo se integrará en la acción a emprender esta diversidad con el debido respeto y pretendiendo más bien un profundo disfrute de esta diversidad? ¿Cómo lograr la unidad (alrededor de la acción a emprender) desde la diversidad? ¿Cómo lograr que las y los protagonistas no sean solamente actoras/es que juegan un papel sugerido, aunque sea importante, sino también se conviertan en autoras y autores de la acción emprendedora y por consiguiente de la concreción de la misma política orientada a la innovación en educación? … ¿Y el contexto, el ambiente? ¿Cómo crear un ambiente estimulador y de confianza entre protagonistas involucradas/os para desarrollar la actividad emprendedora? ¿Qué hay que hacer para crear este ambiente? ¿Qué características debe tener? ¿Cuáles serían factores internos y externos a tomar en cuenta? ¿Cuáles tendrán un efecto facilitador y cuáles podrían tener un efecto más bien inhibidor u obstaculizador? … ¿Cuáles serían las técnicas de aprendizaje más oportunas de cara al objetivo compartido? ¿Cómo preparar, planificar, organizarnos, desarrollar, valorar críticamente y sistematizar la aplicación de estas técnicas? ¿Cómo se interrelacionan? ¿Qué ambiente (ver punto anterior) requieren para una aplicación con calidad? ¿Cómo garantizar un enfoque de PROCESO con la debida calidad y con valor educativo en sí (el aprender en camino), además de orientarse a la construcción de un aprendizaje de calidad como producto también? … ¿Cómo ir construyendo el equilibrio entre la dinámica del proceso (velocidad), los niveles de familiarización de las personas involucradas con la temática a trabajar y la metodología a desarrollar y el nivel de profundidad alcanzable en el aprender?
Se trata del debido aprovechamiento del tiempo (para todas/os las/os protagonistas, posiblemente en ritmos diferentes), coherente con un nivel de profundidad deseado. Este punto es esencial para mantener viva el nivel de motivación de cada persona relacionada con el proceso de aprendizaje. ¿Cómo integrar constructiva y oportunamente las, cada vez más nuevas, tecnologías como soporte en el proceso de aprendizaje? … ¿Cómo trabajar la necesaria actitud que nos permita distinguir entre los simples DATOS y la INFORMACIÓN a construir? ¿Cómo lograr que esta información construida se convierta en CONOCIMIENTO primero y posteriormente en un APRENDIZAJE de calidad (cambio de actitud)? … …
Hasta aquí estos comentarios relacionados con ‘investigar y emprender para la innovación educativa’, basándonos en aportes desde una Pedagogía de la Significación y profundizando en lo que significa una concepción amplia y profunda de ‘metodología’, más allá de la aplicación de un conjunto de técnicas de aprendizaje.



Autor
Dr.C. Herman Van de Velde
herman@abacoenred.com 15 de mayo 2017,
Estelí, Nicaragua


viernes, 19 de mayo de 2017

LA UTILIDAD DE LOS CONOCIMIENTOS INÚTILES
Y es que una de las razones principales del fracaso de la educación actual en todos sus niveles lo constituye, sin lugar a dudas, su afán utilitarista y pragmatista.



En un mundo en que el “saber hacer” es el objetivo principal de la educación para garantizar un mínimo de empleabilidad y desempeño laboral, cualquier actividad o idea que se plantee es considerada superflua y estorbosa.
Gran parte del éxito del libro La utilidad de lo inútil del filósofo italiano Nuccio Ordine, radica no sólo en demostrar que la mayoría de ideas, actividades y obras científicas y artísticas se elaboraron sin pensar en una utilidad inmediata y práctica, sino que, al ser producto de la curiosidad y las inquietudes individuales, no necesitaron ninguna otra justificación que la satisfacción de encontrar o descubrir explicaciones o expresiones estéticas de la naturaleza o de la humanidad que antes no existían o sólo se vislumbraban como atisbos.
Y es que una de las razones principales del fracaso de la educación actual en todos sus niveles lo constituye, sin lugar a dudas, su afán utilitarista y pragmatista. Y hablo no sólo de los responsables de dicha educación sino de toda la comunidad educativa en la que los padres de familia ocupan el lugar más destacado. ¿En qué va trabajar mi hijo si estudia alguna de esas carreras que no sirven para nada?, es la pregunta que la inmensa mayoría de padres se formula cuando las o los jóvenes están pensando estudiar algo relacionado con las humanidades, las ciencias sociales o las artes.
Cuando se reduce la educación a la adquisición de competencias puramente laborales e instrumentales, no sólo se la despoja de su principal objetivo, esto es, la formación para alcanzar la plena humanidad y la constitución como sujeto ético y político, sino que convierte al educando en una máquina de producción material y económica cuya visión del mundo se reduce a verlo como un inmenso supermercado, y las relaciones consigo mismo a una ávida contabilidad de ingresos y egresos.
El libro de Ordine abunda en citas y situaciones en las que se da cuenta con argumentos y, pese a lo paradójico que pueda sonar, con hechos y resultados concretos, las ventajas de los conocimientos, ideas y obsesiones que en principio pudieron ser inútiles pero que terminaron siendo fundacionales y determinantes para el desarrollo de las ciencias, la filosofía y las artes. Veamos tres ejemplos.
En Cien años de soledad, el coronel Aureliano Buendía, cansado de dirigir guerras que nunca terminaban porque sin ellas el país perdería su identidad nacional, decidió dedicarse a fabricar pescaditos de oro:
Con su terrible sentido práctico, ella (Úrsula) no podía entender el negocio del coronel, que cambiaba los pescaditos por monedas de oro, y luego convertía las monedas de oro en pescaditos, y así sucesivamente, de modo que tenía que trabajar cada vez más a medida que más vendía, para satisfacer un círculo vicioso exasperante. En verdad, lo que le interesaba a él no era el negocio sino el trabajo
En el Libro del té, dedicado a describir las implicaciones para la cultura japonesa de la ceremonia del té, en la que la preparación de los arreglos florales, el kimono, la caligrafía, etc., le exige a quien la realice años de preparación e incluso toda la vida,  el escritor Kakuzo Okakura señala cómo algo tan inútil como es el gusto por las flores, nos pudo llevar no sólo a elevarnos en la escala evolutiva, sino a crear la más inútil de las artes pero sin la cual no podríamos vivir: la poesía.
Al ofrecer a su amada la primera guirnalda, el hombre primitivo se eleva sobre la bestia; saltando sobre las necesidades burdas de la naturaleza, se hace humano; percibiendo la sutil utilidad de lo inútil, entra en el reino del arte
Un agudo intérprete de las relaciones entre literatura y ciencia, Italo Calvino, considera que nada es más importante que las “actividades que parecen absolutamente gratuitas”:
Muchas veces el empeño que los hombres ponen en actividades que parecen absolutamente gratuitas, sin otro fin que el entretenimiento o la satisfacción de resolver un problema difícil, resulta ser esencial en un ámbito que nadie había previsto, con consecuencias de largo alcance. Esto es tan cierto para la poesía y el arte como lo es para la ciencia y la tecnología
En un mundo en que el “saber hacer” es el objetivo principal de la educación para que se pueda garantizar un mínimo de empleabilidad y desempeño laboral, cualquier actividad o idea que se plantee sólo por el placer de la imaginación o de la utopía, es considerada superflua y estorbosa.
Sin embargo, una educación que no tiene en cuenta o prescinde del vagabundeo intelectual y del extravío creativo, no sólo formará empleados uniformizados y homogéneos, sino tal vez, y quizás esto es lo más importante, seres tristes, frustrados y abúlicos.
Conviene, entonces, una escuela y una universidad en las que no se tengan obligaciones sino sólo oportunidades; en las que cada estudiante disponga de su tiempo y de su energía como le plazca: enfrascado en sus propios intereses y asuntos; en las que los docentes puedan trabajar con uno u otro profesor según acuerden de forma individual; o puedan trabajar solos, consultando de vez en cuando a cualquiera que consideren que les puede ayudar, de tal forma que las personas con ideas (estudiantes y profesores), disfruten de condiciones favorables para la reflexión y el diálogo. Estoy seguro de que, pese a algunas limitaciones materiales o sociales de las instituciones educativas, sus miembros estarían demasiado ocupados y demasiado contentos para darse cuenta.
En el fondo no estoy diciendo nada nuevo. Las grandes experiencias y propuestas pedagógicas, desde Sócrates y Makarenko, pasando por Summerhill y el sistema educativo finlandés, hasta John Dewey y Paulo Freire, no han dejado de considerar la imaginación, el arte y la especulación filosófica como los núcleos básicos de cualquier proceso de formación. Y si no es así, pues que vengan de una vez las máquinas y los robots y nos reemplacen, al fin y al cabo, ellas son infinitamente más eficientes y objetivas que nosotros.


Por: Jairo Hernando Gómez Esteban
Fuente artículo: https://compartirpalabramaestra.org/columnas/la-utilidad-de-los-conocimientos-inutiles

jueves, 4 de mayo de 2017

APRENDER A CUESTIONARSE LA INFORMACIÓN

Continuando en la línea de mi anterior post sobre gamificación, hoy deseo poner en cuestión la novedad del llamado Critical Thinking. De nuevo, en vez de juego, gamificación, en vez de correr, running…. pero, en este caso, ¿qué es lo que teníamos en vez de Critical Thinking? ¿y en qué consiste el Critical Thinking?

Desde hace años, se viene indicando la necesidad de que los alumnos aprendan a aprender, hace ya mucho tiempo que la información está en la red, disponible para todos y, por lo tanto, no resulta tan importante el contenido cómo la forma de acceder a él y la capacidad de distinguir lo fundamental de lo accesorio, lo real de lo inventado o las fuentes fiables de las no fiables. Es decir, el estudiante tiene toda la información en internet, pero debe saber buscarla, discernir y decidir sobre su relevancia, para ser capaz de escoger la adecuada, de un modo crítico.
El Critical Thinking, o pensamiento crítico, supone el desarrollo de diferentes habilidades en los alumnos, entre otras, ser capaz de:
  • Analizar
  • Reflexionar
  • Formular preguntas
  • Discernir la fiabilidad de fuentes
  • Definir
  • Explicar
  • Decidir
En esta ocasión, no considero que se esté añadiendo gran contenido a una idea ya existente. Creo que se le está dando un nombre anglosajón, lo que lo hace más atractivo, y pienso que, quizás, en este caso, para lo que sirve esta nueva metodología es para aunar y aglutinar diferentes ideas y pinceladas que se encontraban presentes en la mente de muchos docentes, sin llegar a conceptualizarse y sistematizarse.
Además de eso, estimo que la aportación más interesante del Thinking hace referencia a ofrecer ideas sobre cómo desarrollar esa actitud crítica y esa reflexión en nuestros estudiantes desde el aula. En este sentido, algunas indicaciones al respecto suponen que el profesor debe:
  • Promover la reflexión con preguntas abiertas y hacer que los alumnos se cuestionen el contenido. No hay que creer todo lo que se lee y no todo lo que se nos explica tiene que ser blanco o negro, existen tonos intermedios. Mediante actividades de búsqueda de contenido, por ejemplo, se les puede ayudar a distinguir entre la objetividad y la subjetividad en las informaciones, así como a discernir su relevancia y la fiabilidad de las fuentes.
  • Crear un ambiente motivador en el que el alumno desee aprender, despertando su interés e incentivando su curiosidad, al mismo tiempo que se fomenta su creatividad e imaginación.
  • Conducir a los alumnos hacia su propio aprendizaje, favoreciendo su autonomía y actuando como intermediarios y no como transmisores de contenido, como guías hacia la construcción de su propio conocimiento.
  • Colaborar en el autoconocimiento de los alumnos, ayudándoles a aprender a aprender y a aprender a pensar. No todos los estudiantes tienen los mismos estilos de aprendizaje ni las mismas estrategias o técnicas. Debemos ayudarles a encontrar su propio camino hacia el aprendizaje. Al mismo tiempo, desarrollarán los sentimientos de empatía y tolerancia, implementando la colaboración y la cooperación entre los estudiantes, así como su capacidad de superación de la frustración y del estrés, mediante el autoconocimiento, destacando la importancia de ser positivo y abierto ante nuevos retos y dificultades que se les presenten en la vida, tanto personales como laborales.
Como ejemplos concretos para el aula, se aportan, entre otras, ideas como:
  • Contrastar noticias actuales procedentes de diversos medios, viendo distintos programas de televisión o escuchando diferentes programas de radio – para comparar puntos de vista y enfoques.
  • Establecer debates sobre temas de actualidad e interés para los alumnos – para promover la tolerancia, la empatía, el debate, la escucha activa y el respeto por opiniones diferentes a las propias.
  • Analizar páginas web y otras fuentes – comparando referencias, siendo capaces de valorar su importancia y credibilidad.
  • Definir términos y presentar contenidos oralmente por parte de los alumnos – para crear y construir un contenido propio de calidad, aportando ideas, redactando y explicando de forma adecuada, sea por escrito o de forma oral.
  • Preparar preguntas de examen por parte de los estudiantes – para involucrarlos en su propio aprendizaje, haciéndolos partícipes del mismo, promoviendo la autoevaluación y la valoración del contenido proporcionado, distinguiendo lo principal de lo secundario.
  • Analizar imágenes, fotos o lenguaje no verbal – para desarrollar diferentes estilos de aprendizaje y conocer diferentes estrategias de estudio, acercándoles el arte y haciéndoles conscientes de que el aprendizaje no solo se produce a través de la palabra.
  • Usar metodologías como el aprendizaje cooperativo, la clase invertida, la resolución de problemas o el aprendizaje por proyectos– para fomentar el diálogo, el debate, el aprendizaje por descubrimiento y la autonomía.
Creo que el fin último de cualquier metodología hoy en día debe ser la autonomía. Esa es la pieza fundamental que falta en el puzzle, los alumnos de hoy estudian para profesiones que aún no existen. Por lo tanto, no deberían estudiar para ellas, deberían prepararse para ellas, prepararse para lo impredecible y lo novedoso, sin hundirse al enfrentarse a nuevos retos y a adversidades. Eduquemos a los alumnos para la vida real, una vida que aún no sabemos cómo va a ser, eduquémoslos y preparémoslos para lo impredecible y proporcionémosles las herramientas para un aprendizaje continuo, autónomo y equilibrado.



Por: Ingrid Mosquera Gende
Fuente artículo: http://blog.tiching.com/critical-thinking-aprender-cuestionarse-la-informacion/


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