jueves, 14 de abril de 2016

Bienestar laboral y la Educación como bienestar social


La Educación cumple una función esencial en el llamado Estado de Bienestar, de la misma manera que la salud laboral. La siguiente publicación se aboca a estos temas.


El Estado de Bienestar (EB), proceso histórico en el contexto de la sociedad burguesa europea de principios del siglo XX hasta la fecha, ha sido objeto de las más variadas discusiones de orden teórico y político. Estas discusiones tienen como punto de referencia los cambios en el aparato productivo, la reconfiguración y la transformación del Estado liberal del siglo XIX. Desde esta perspectiva, se ha desarrollado un fervor por la estabilidad del EB en aras de la socialización de los beneficios económicos del sistema.

Titmuss, señaló en la década de los sesenta, que el EB es un grupo de manifestaciones, en primer lugar, del deseo de la sociedad de sobrevivir como una totalidad orgánica y, en segundo lugar, del deseo expreso de todas las personas en el sentido de contribuir a la supervivencia de algunas personas.

Detrás del concepto del EB, hay un proceso histórico en el que se expresan las distintas posiciones de los actores sociales. Al respecto, se consideran cuatro puntos relevantes que subyacen en la formación del EB:
a) el cambio desencadenado por la aparición del capitalismo industrial en el siglo XVIII;
b) la aparición de sistemas sociales alternativos con la entrada del siglo XX;
c) el cambio de interpretación del funcionamiento de la economía y del papel del sector público en la década de los treinta; y,
d) el factor ideológico en mano de los partidos gobernantes.

Este contexto le exige al Estado, desde su suelo ético e histórico, el establecimiento de las condiciones para un nuevo orden laboral y de distribución de bienes, sin estar aislado de la formación económica que se teje (o construye) en la sociedad.

Así, el EB no puede ser entendido sólo en términos de los derechos que concede, también se debe tener en cuenta cómo las actividades del Estado están entrelazadas en la provisión social con las del mercado y el papel de la familia.

La trayectoria histórica enseña una serie de intereses políticos que marcan la diferencia entre cada una de las regiones económicas avanzadas, es decir, desde el Estado liberal hasta llegar al EB; los países han tenido que atender los fallos de mercado y de la familia con particularidades que marcan algunas diferencias en lo que concierne al gasto y la equidad individual. Frente a esta perspectiva se resume que el EB está constituido, por una parte, por el marco político consistente en el consenso para que los representantes de los trabajadores negocien con los empresarios y bajo la supervisión de las burocracias estatales, los marcos referenciales del crecimiento económico y por otra parte, por el componente netamente económico consistente en la creación de las estructuras sociales por las cuales se canalizaba una importante masa de recursos económicos que, funcionando como salarios indirectos, aumentaban en forma real el nivel de vida de los sectores asalariados.

Sobre la socialización del trabajador a las condiciones de la producción capitalista, Harvey supuso décadas atrás el control social de fuerzas físicas y mentales sobre bases muy amplias. La educación el entrenamiento, la persuasión, la movilización de ciertos sentimientos sociales (la ética del trabajo, la lealtad a la compañía, el orgullo nacional o local) y tendencias psicológicas (la búsqueda de identidad a través del trabajo, la iniciativa individual o solidaridad social), todo esto desempeña un papel y está íntimamente mezclado con la formación de las ideologías dominantes cultivadas por los medios masivos, las instituciones religiosas y educativas, las diversas ramas del aparato estatal, y afirmado por la simple articulación de su experiencia, por parte de aquellos que hacen el trabajo.

En este sentido, Offe planteó en 1990, una visión completa del asunto al afirmar que:
El Estado de Bienestar ha sido el resultado combinado de diversos factores (…) El reformismo socialdemócrata, el socialismo cristiano, elites políticas y económicas conservadoras ilustradas, y grandes sindicatos industriales fueron las fuerzas más importantes que abogaron en su favor y otorgaron esquemas más y más amplios de seguro obligatorio, leyes sobre protección del trabajo, salario mínimo, expansión de servicios sanitarios y educativos y alojamientos estatalmente subvencionados, así como el reconocimiento de los sindicatos como representantes económicos y políticos legítimos del trabajo….

Así, el éxito del EB residió en que unió a los sindicatos, la agricultura y a los elementos del mercado en un ‘compromiso histórico’. Es decir, en una alianza socioeconómica en donde cada uno de los integrantes se comprometía a cumplir con el pacto. Si bien esta coalición fue decisiva, esta varió según el tipo de régimen que se dio en cada EB.
Así, son variados los contextos de la sociedad que se ven involucrados en la renovación que implicó la búsqueda del EB impulsado desde dos grandes frentes: el económico y el político. El ámbito educativo no estuvo exento a estos cambios y tuvo sus primeras manifestaciones en los movimientos estudiantiles que, ajenos a intereses políticos, no pretendían más que la búsqueda de una mejora en el aspecto educativo, social y también económico, dada la débil situación que mantenían.

La educación como bienestar social
Nuestra sociedad muestra un gran optimismo respecto a la contribución clave de la educación en el bienestar social y económico. El interés por la calidad de la educación en las escuelas es una de las más altas prioridades en los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Este interés político por hacer a las naciones, las industrias, las compañías y los individuos más competitivos y la creencia de que las escuelas deben hacer frente a los retos de las naciones en un mundo globalizado ha suscitado un importante movimiento de reforma educativa en muchos países.

La educación al igual que la salud, constituyen la base del desarrollo económico de cualquier país, por lo que estos indicadores representan un continuo reto para los países en desarrollo. Los recursos asignados a la educación se reconocen como la inversión más rentable que se pueda hacer para impulsar el desarrollo de un país. Al respecto, el informe Panorama de la Educación del presente año (OCDE, 2009) señala en su apartado 2. ‘Beneficios sociales y económicos de la educación’ que entre la población de 25 a 64 años, sucede que a mayor nivel de formación, mayor es la tasa de ocupación, menor es el desempleo y más elevados son los salarios. Esto implica que cuanto mayor es el nivel de estudios alcanzado, mayor es también la tasa de ocupación de hombres y mujeres y menor es la diferencia que separa ambas tasas. Estas ventajas para el empleo, de los que alcanzan un mayor nivel educativo, son todavía más notables en el caso de las mujeres: aquéllas que completan la educación superior tienen tasas de ocupación muy superiores a las de las mujeres sin estudios o sólo con Educación Primaria. Por otra parte, en los países de la OCDE, cuanto mayor es el nivel de formación de las personas, más elevada es su remuneración salarial (OCDE).

El análisis anterior muestra la importancia que tiene la educación, como motor de desarrollo de los pueblos, importancia que abarca desde las políticas educativas que el gobierno aplica, hasta las condiciones (académicas, laborales, salariales, etc.) de uno de los componentes primordiales del proceso educativo: el docente.

Al respecto de esta figura, se estima medular que los administradores educativos se den a la tarea de gestionar y propiciar que el docente encuentre en su entorno laboral con un clima de bienestar integral que abarque desde las relaciones interpersonales, la comunicación, la supervisión, el mejoramiento del perfil académico, la infraestructura, la percepción salarial, para, en consecuencia, tener la posibilidad de obtener el resultado deseado sobre su tarea educativa.




Extraído de
BASES EMPÍRICAS EN PRO DEL CONSTRUCTOR DE BIENESTAR COMO PERSPECTIVA DE INVESTIGACIÓN EN EL AGENTE EDUCATIVO
Verónica Isabel Ac Avila
Universidad Anahuac
Mayab Pedro Sánchez Escobedo
Universidad Autónoma de Yucatán

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