jueves, 1 de noviembre de 2012

Definición del término "metacognición".

Vivimos momentos de cambios paradigmáticos, de una escuela que seleccionaba debemos construir una inclusora ¿Es esto posible sin el real involucramiento de todos los implicados? Por ello adquiere renovada importancia el conocimiento de los propios procesos de aprendizaje, para ser conciente de ellos y mejorarlos.



El término de metacognición lo introduce en el campo de la psicología John H. Flavell en la década de los 70 partiendo de sus estudios referidos a la memoria. Pese a lo apuntado en otras disciplinas como la lingüística se habla ya de por estas fechas de "metalenguaje" aludiendo a un lenguaje natural o formal que tiene por cometido describir el lenguaje. 

La metacognición de acuerdo con la definición clásica se refiere a dos dominios: conocimiento de los procesos cognitivos y regulación de los mismos. Veamos esta idea partiendo de la definición que realiza Flavell sobre la metacognición, el investigador aludido afirma que ésta se "refiere al conocimiento que uno tiene sobre los propios procesos y productos cognitivos, o cualquier otro asunto relacionado con ellos... La metacognición se refiere, entre otras cosas a la supervisión activa y consecuente regulación y organización de estos procesos en relación con los objetivos cognitivos sobre los que actúan, normalmente al servicio de una meta u objetivo concreto". A finales de esta década y comienzos de la siguiente este autor plantea una nueva distinción entre conocimientos y experiencias metacognitivas. 

Ann Brown define a la metacognición como el control efectuado de una forma deliberada y consciente de la propia actividad cognitiva. Partiendo de esta propuesta podemos afirmar que las actividades metacognitivas suponen mecanismos de autorregulación y de control que le sirven al sujeto cuando se muestra activo en la resolución de problemas. Según Brown la eficacia demostrada en la resolución de problemas presupone el conocimiento de una forma explícita del funcionamiento cognitivo. A similares conclusiones llegan Brown, Campione y Day cuando apuntan que el autoconocimiento es un prerrequisito para que tenga lugar la autorregulación. Destacar, por último, en este estado de cosas que para Brown el papel más importante en la metacognición lo desempeñan la planificación y regulación de los procesos y resultados del aprendizaje. En este apartado se va a incluir la planificación, esto es, el establecer toda una serie de metas u objetivos, el predecir de alguna forma los resultados del proceso, al tiempo que el asignar toda una serie de recursos y tiempos para cada una de las partes del proceso; el control que supone la evaluación del proceso, implicando, incluso, los oportunos cambios en la planificación; y finalmente la evaluación fruto del comparar el resultado con el proceso y los objetivos marcados. 

Muchos sentimientos y pensamientos experimentados por un estudiante mientras intenta hacerse cargo de su aprendizaje pueden ser descritos como metacognitivos, darse cuenta de que no comprende, aumentar deliberadamente su concentración para bloquear las distracciones ambientales, o usar conscientemente sus recuerdos para progresar en su aprendizaje. Lo que convierte estos pensamientos y sentimientos en metacognitivos en lugar de simplemente en cognitivos no es fácil de describir. Las descripciones son difíciles porque la metacognición es, por su propia naturaleza, un “concepto borroso”, que se hace incluso más borroso por un corpus global de investigación proveniente de investigadores de muy variopintas disciplinas, y para muy variopintos propósitos. 

Nuestro propósito en esta breve exposición es clarificar la ambigüedad que rodea el concepto describiendo las características de la metacognición que han permanecido relativamente constantes a través de diferentes disciplinas y propósitos desde que el trabajo pionero de John Flavell dio forma al concepto, y cuyo llamamiento a la investigación ha servido de inspiración para su estudio a no pocos autores. 

Detengámonos por un momento para incidir en mayor medida en la contribución del autor aludido, Flavell. El desarrollo de la memoria parece ser para este autor, en gran parte, el desarrollo de una estructuración y almacenamiento de datos inteligente, de inteligentes operaciones de búsqueda y recuperación, y de una monitorización y conocimiento inteligentes de esas operaciones de búsqueda y recuperación – una especie de “metamemoria”, quizás. Tal es la naturaleza del desarrollo de la memoria. 

Tradicionalmente se hace una distinción entre metamemoria y metacognición. A menudo la metamemoria es definida como el conocimiento de la memoria y del proceso de la memoria, y la metacognición es entendida como el conocimiento de la cognición, la monitorización, y control de actividades cognitivas. 

Si no se analiza atentamente la definición de metamemoria, esta distinción puede mantenerse. Sin embargo, si uno acepta la definición de memoria como “cognición aplicada”(Flavell), la distinción se ve obscurecida de forma considerable. En cuyo caso, la definición de metamemoria se convierte en conocimiento sobre cognición aplicada, lo cual aparentemente es simple metacognición. Para dificultar más aún la distinción entre ambos términos, Flavell describió como parte de la metamemoria el conocimiento de las variables que interactúan y afectan a la función de la memoria. Estas variables son: persona, tarea y estrategia. La variable de la persona incluye el conocimiento propio y de otros como almacenadores y recuperadores de información, y la habilidad de “monitorizar e interpretar” la memoria propia en situaciones de memoria específicas. Una vez más, lo que es definido como metamemoria se presenta de forma confusa con lo que se define como metacognición. Por lo tanto, la convención adoptada por nuestra parte en esta Tesis es que la metamemoria no es distinta de la metacognición, más bien, es un caso de metacognición donde el objeto del pensamiento es la memoria. 

Pasamos a exponer las bases y definiciones empíricas sobre el particular. Un rasgo sustancial en el al concepto de metacognición es la noción de pensar los propios pensamientos de uno mismo. Se puede pensar sobre lo que uno conoce (conocimiento metacognitivo), lo que uno hace conscientemente (habilidad metacognitiva), o sobre cual es el estado cognitivo o afectivo de uno (experiencia metacognitiva). Para diferenciar el pensamiento metacognitivo de otro tipo de pensamientos, es necesario considerar la fuente de estos pensamientos metacognitivos. Los pensamientos metacognitivos no surgen de la inmediata realidad externa de una persona, más bien su origen está ligado a la representación personal de esa realidad, lo cual puede incluir lo que uno conoce sobre la representación interna, cómo funciona, y cómo uno siente sobre ello. Por lo tanto, la metacognición ha sido a veces definida como pensar sobre el pensar, cognición sobre la cognición, o usando las palabras de Flavell “conocimiento y cognición sobre el fenómeno cognitivo”. 

En la descripción de Flavell a la que aludimos, la idea de la metamemoria envuelve la estructuración y almacenaje inteligentes, y la monitorización inteligente sugiere que los pensamientos metacognitivos son comportamientos mentales deliberados y planeados, intencionados, dirigidos a una meta, y orientados hacia el futuro, que puede ser usado en el logro de una tarea cognitiva. 

La idea de un pensamiento planificado y dirigido a una meta, aplicada a los pensamientos de uno para desarrollar una labor cognitiva encaja perfectamente con la concepción de Piaget de operaciones formales. Durante esta etapa del desarrollo cognitivo, las habilidades del adolescente comienzan a variar de las de los niños. Flavell escribió: “Lo que se logra realmente en el periodo de los 7-11 años, es la cognición organizada de objetos concretos y hechos per se (p. ej. colocarlos en clases, seriarlos, situarlos en correspondencia, etc. ). El adolescente también ejecuta estas operaciones de primer orden, pero hace algo más, algo necesario que es precisamente lo que convierte su pensamiento en formal más que en concreto. Toma el resultado de estas operaciones concretas, las proyecta en forma de hechos, y luego procede a seguir operando en ellas (implicaciones, conjunciones, identidad, disyunción, etc.). Las operaciones formales, entonces, son realmente operaciones ejecutadas sobre los resultados de operaciones previas (concretas). Piaget tiene en mente este atributo de “hechos sobre hechos” cuando se refiere a las operaciones formales como operaciones de segundo grado u operaciones de segundo orden”. 

Inhelder y Piaget  proporcionaron una ulterior elaboración en operaciones de segundo grado: “…Esta noción de operaciones de segundo grado también expresa la característica general del pensamiento formal - va más allá del marco de las transformaciones producidas directamente por la realidad empírica (operaciones de primer grado) las subordina a un sistema de operaciones hipotético - deductivas - p. ej. , operaciones que son posibles”. Por lo tanto, las operaciones de primer grado, que son pensamientos sobre una realidad empírica exterior, se pueden volver el objeto de pensamientos de mayor orden en un intento por descubrir no necesariamente lo que es real sino lo que es posible. ”El pensamiento formal es tanto pensar sobre pensar como una inversión de relaciones entre lo que es real y lo que es posible”. Refiriéndose al trabajo de Inhelder y Piaget, Flavell escribió: “otra manera de conceptuarlo sería diciendo que la operación formal constituye una especie de metapensamiento, es decir, pensar sobre el pensamiento mismo, más que en objetos del pensamiento. Los niños ciertamente no son incapaces de ésta y otras formas de metacognición.” 

Algunos años después del inicio de sus investigaciones sobre la metamemoria, Flavell  reconoció el prometedor camino abierto por esta “nueva área de pesquisas de desarrollo cognitivo”. En ese momento, trabajos sustanciales que serían luego reconocidos como básicos en la investigación metacognitiva ya habían sido presentados por otros autores. Y sus áreas de interés incluían temas tan diversos como “comunicación oral de información, persuasión oral, comprensión oral, comprensión escrita, escritura, adquisición lingüística, atención, memoria, solución de problemas, cognición social, y varios tipos de autocontrol y autoinstrucción” (Flavell). Este trabajo sobre la metamemoria se sumó significativamente al paradigma del procesamiento de la información que había emergido recientemente a través de las teorías de investigadores. Fundamental para este nuevo paradigma psicológico era la conceptualización del pensamiento como el fluir de la información dentro y fuera de un sistema de estructuras mentales. Las preguntas concernientes a cómo las estructuras se desarrollan con la edad, y cómo el almacenamiento y recuperación son controlados atrajeron la atención de un buen número de investigadores. 

El modelo de Flavell de metacognición y monitorización cognitiva se desarrolló a partir de respuestas a muchas de estas preguntas. De acuerdo con este modelo, la habilidad de una persona para controlar “una amplia variedad de empresas cognitivas ocurre a través de las acciones e interacciones de cuatro clases de fenómenos: conocimiento metacognitivo, experiencias metacognitivas, metas, y acciones o estrategias”. El conocimiento metacognitivo se refiere al conocimiento del mundo almacenado “que trata sobre las personas como criaturas cognitivas y sobre sus diversas metas, acciones, labores y experiencias”. Consiste en el conocimiento y creencias de uno sobre tres factores generales: su naturaleza propia o la naturaleza de otros como procesadores cognitivos; una tarea sus demandas, y cómo esas demandas pueden encontrarse bajo condiciones variables; y las estrategias para lograr la tarea (es decir, estrategias cognitivas invocadas para progresar hacia metas, y estrategias metacognitivas invocadas para monitorizar el progreso de las estrategias cognitivas). El conocimiento metacognitivo puede influenciar el curso de las empresas cognitivas por una deliberada búsqueda de la memoria o por un proceso cognitivo no - consciente y automático. El conocimiento metacognitivo puede conducir a una amplia variedad de experiencias metacognitivas, para Flavell experiencias cognitivas o afectivas conscientes que acompañan y atañen a las empresas intelectuales. 

La metacognición comprende “monitorización activa y regulación y orquestación consecuentes” del proceso cognitivo para alcanzar metas cognitivas. Monitorización, regulación, y orquestación pueden tomar la forma de comprobar, seleccionar e inferir, autocuestionamiento e introspección, interpretación de experiencias que continúan, o simplemente haciendo juicios sobre lo que uno conoce o no para la consecución de una tarea. Junto a las ideas de monitorización “consciente” y “activa”, regulación y orquestación de procesos de pensamiento, está la posibilidad de que pensar sobre el pensamiento de uno, a través del uso repetido, puede volverse automático, y por lo tanto no-consciente. 

El uso por parte de un estudiante, por ejemplo, de la sencilla estrategia de incrementar la concentración puede ser una elección consciente y deliberada, o puede ser una respuesta automática no - consciente desarrollada a través de años de atribuir repetidamente al aprendizaje de materias difíciles mayor esfuerzo. Si es automático y no - consciente, ¿ilustra el uso de esta estrategia un proceso metacognitivo o es simplemente cognitivo?. En un momento dado, su respuesta puede haber sido deliberada y consciente. ¿Son los pensamientos que una vez fueron metacognitivos, pero que desde entonces se han vuelto automáticos por el uso continuar aun siendo metacognitivos? Los procesos cognitivos automáticos pueden englobar conocimiento y cognición sobre el fenómeno cognitivo de uno mismo al igual que los procesos metacognitivos. 

En todo caso, al ser la gente más consciente sólo de los productos de los procesos automáticos no - conscientes que de los procesos mismos, es difícil si no imposible para la gente informar sobre ellos. 

Por tanto surge la duda de si se debe usar o no el término metacognitivo para describir pensamientos que fueron metacognitivos en un momento pero que se han convertido en automáticos y no – conscientes. La respuesta a esta cuestión es en este momento un tema a debatir. Ciertamente, la naturaleza automática y no - consciente de estos pensamientos contrasta con un destacado rasgo de la metacognición, esto es, la opinión según la cual los procesos metacognitivos engloban la consciencia de uno mismo como actor en su medioambiente y como un “deliberado almacenador y recuperador de información”. Parece razonable, por tanto, adoptar la convención acuñada por muchos investigadores y reservar el término metacognición para pensamientos conscientes y deliberados que tienen otros pensamientos como objetivo. Siendo conscientes y deliberados, los pensamientos metacognitivos no sólo son potencialmente controlables por la persona que los experimenta, sino que son también potencialmente informables y por lo tanto accesibles al investigador. Esta convención será la adoptada por nuestra parte en esta Tesis. 

Realizadas estas aclaraciones podemos a continuación aludir a otras contribuciones en la definición de la metacognición que nos ocupa no menos relevantes para nuestra tesis. 

Sumándose a la contribución de Flavell a la metacognición, Kluwe clarificó más el concepto identificando dos atributos generales comunes a las actividades calificadas como metacognitivas: el sujeto que piensa tiene algún conocimiento sobre su propio pensamiento y el de otras personas; el sujeto que piensa puede monitorizar y regular el curso de su propio pensamiento, es decir, puede actuar como el casual agente de su propio pensamiento. Por lo demás usando una distinción hecha anteriormente por Ryle, Kluwe atribuyó el primer atributo al conocimiento declarativo, “datos almacenados en la memoria a largo plazo,” y el segundo atributo al conocimiento procedural, “procesos almacenados de un sistema”. 

Kluwe ayudó a hacer una distinción más aguda entre lo que es y no es metacognición – algo no siempre determinado fácilmente, como sugería la anterior polémica sobre el pensamiento automático y no - consciente. Los datos almacenados en la memoria a largo plazo y los procesos almacenados de un sistema que pueden ser encontrados tanto a niveles metacognitivos como cognitivos. Según Kluwe, a niveles cognitivos, los datos almacenados pueden corresponder simplemente al campo del conocimiento, que se refiere a lo que una persona conoce como los “dominios de la realidad” (conocimiento sobre matemáticas, interacciones sociales, historia personal), y los procesos almacenados pueden consistir simplemente en procesos de solución (es decir, procesos dirigidos a la solución de un problema específico). 

Los procesos que “monitorizan la selección y aplicación tanto como los efectos del proceso de solución y que vuelven a regular la corriente de actividad resolutiva” representan, según Kluwe el conocimiento metacognitivo procedural. Kluwe usa el término proceso ejecutivo para denominar este tipo de conocimiento procedural. Los procesos ejecutivos engloban la monitorización y regulación de otros procesos del pensamiento, y por lo tanto, se corresponden con las habilidades metacognitivas de Brown y las estrategias metacognitivas de Flavell. Los procesos de monitorización ejecutiva son los “dirigidos a la adquisición de información sobre el proceso de pensamiento de una persona” (Kluwe). Engloban las decisiones de una persona que ayudan a:

identificar la labor en que uno está trabajando en el momento,
comprobar el progreso actual de ese trabajo,
evaluar ese progreso,
y predecir cuál será el resultado de ese progreso.  

Los procesos de regulación ejecutiva son aquellos que están “dirigidos a la regulación del curso del propio pensamiento”. Engloban las decisiones de uno que ayudan a señalar los recursos que uno tiene para la labor presente, determinar el orden de pasos a tomar para completar la tarea, y para establecer la intensidad o la rapidez con que uno debe cumplimentar la tarea. 

Por tanto, las distinciones generales entre conocimiento procedural y declarativo y las distinciones más finas entre lo que es metacognitivo o no en cada clase de conocimiento han ayudado para ulteriores definiciones de la monitorización cognitiva y metacognitiva. Quizás de forma más destacada Kluwe ha ayudado a enfatizar la importancia de la investigación metacognitiva como un medio para alcanzar un mayor conocimiento de los humanos no sólo como organismos pensantes sino también como organismos auto - regulativos capaces de asesorarse a sí mismos y a otros y de dirigir su conducta a metas específicas:

Es importante que los seres humanos se conozcan a sí mismos como agentes de su propio pensamiento. Nuestro pensamiento no es algo que simplemente suceda, como un reflejo, es causado por la persona que piensa, puede ser monitorizado y regulado deliberadamente, está bajo el control de la persona que piensa.

El que las personas puedan monitorizar y regular su pensamiento, cómo y cuándo pueden hacerlo, y si hay mayores probabilidades de éxito gracias a la monitorización y regulación dependen de la tarea, de las demandas exigidas por la tarea, el conocimiento que se tenga sobre esa labor, y los tipos de estrategias cognitivas que pueden aportar para elaborar dicha tarea. Es igualmente importante cómo uno se auto - asesora como organismo autorregulatorio, como “agentes de su propio pensamiento” (Kluwe. Por ejemplo, muchos piensan que son terribles solucionando enunciados matemáticos, porque creen que cualquier enunciado matemático les eludirá siempre. Están poco motivados para buscar una solución, e incluso menos motivados para monitorizar y regular sus intentos. También muchos se ven sobrepasados por el estrés y la ansiedad siempre que se les pide que actúen delante de un grupo de estudiantes, haciéndoseles casi imposible monitorizar y regular su actuación. Por lo tanto la valoración del estado afectivo de uno mismo sirve de portal a ulteriores valoraciones que conciernen a la tarea, sus demandas y al conocimiento necesario para lograr completarlo, así como a las estrategias para completarlo. Estos estados de motivación personal a menudo “determinan el curso de la adquisición de nuevas estrategias y, más importante, la similitud entre transferencia de estrategia y la cualidad del auto-conocimiento de la naturaleza y función del proceso mental” (Borkowski). 

La noción de auto - eficacia encuentra eco en Paris y Winograd quienes creen que la mayoría de los investigadores reconocen ahora una definición de la metacognición que “captan dos rasgos fundamentales de metacognición – autoestimación y auto-administración de la cognición”. Las autoestimaciones son las reflexiones personales de una persona sobre su conocimiento y habilidades, y sus estados afectivos que repercuten en sus conocimientos, habilidades, y características como aprendices. Tales reflexiones contestan preguntas sobre “qué sabes, cómo piensas, y cómo y cuándo aplicar conocimientos y estrategias (Paris, Winograd, 1990). La auto-administración se refiere a las “metacogniciones en acción”, es decir, a los procesos mentales que ayudan a “orquestar aspectos que solucionen un problema”. Centrarse en la autoestimación y auto-administración ayuda en la conceptualización de los aprendices como individuos que necesitan ser englobados activamente en la orquestación de la construcción de su conocimiento. 

Con esta breve revisión sobre la definición de la metacognición teníamos la intención de proporcionar una síntesis de los procesos de pensamiento que han sido asociados a este término. Ciertamente se podría decir mucho más sobre este particular. Esperemos que esta síntesis de la literatura al respecto haya mostrado que lo que comenzó en 1970 como un concepto confuso ha evolucionado con los años hasta ser definido de una forma más precisa y que el mismo puede ser localizado en multitud de campos de la investigación psicológica. Aunque no todos los investigadores estarán de acuerdo con algunos de los más confusos aspectos de la metacognición, parece haber consenso general de que una definición de la metacognición debe incluir al menos estas nociones: el conocimiento del conocimiento de uno, procesos, y estados cognitivos y afectivos.







Extraído de
Estrategias metacognitivas y de aprendizaje: estudio empírico sobre el efecto de la aplicación de un programa metacognitivo, y el dominio de las estrategias de aprendizaje en estudiantes de E.S.O, B.U.P y Universidad
Memoria para optar al grado de doctor presentada por
Pedro Mariano Bara Soro
Bajo la dirección del Doctor: Esteban Sánchez Manzano

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