viernes, 28 de enero de 2011

Un Observatorio Internacional para la profesión docente

Francisco Imbernón, director del OBIPD: "Los cambios en la formación inicial del profesorado se justifican por las necesidades de una cultura y de una sociedad crecientemente complejas"


El Observatorio Internacional de la Profesión Docente ( http://www.ub.edu/obipd/) surge como iniciativa de un grupo de instituciones y profesionales interesados en el estudio, análisis y mejora de la práctica profesional del profesorado perteneciente a todas las etapas y niveles educativos. El observatorio es producto del trabajo colaborativo que, desde 2003, mantiene el grupo de investigación FODIP (Formación Docente e Innovación Pedagógica) del Departamento de Didáctica y Organización Educativa de la Universidad de Barcelona, dirigido por el catedrático Francisco Imbernón, con otros grupos e instituciones de reconocido prestigio de Cataluña, España, Europa y América Latina.
Según Imbernón, el Observatorio se dirige a fomentar la difusión permanente de reflexiones especializadas sobre políticas educativas y cuestiones pedagógicas de especial relevancia para el profesorado, así como la realización de diversas acciones que permitan el intercambio y la colaboración entre instituciones y profesionales pertenecientes al ámbito de la educación y formación docente. Bajo un enfoque flexible e interdisciplinar, el OBIPD pretende ofrecer información y argumentos suficientes que potencien la iniciativa y autonomía de los profesionales de la educación en el desarrollo de propuestas de investigación y formación que contribuyan al crecimiento profesional del profesorado.



Áreas de actuación

"El Observatorio Internacional de la profesión docente nace con la finalidad de ofrecer información y argumentos suficientes que potencien la iniciativa y autonomía de los profesionales de la educación en el desarrollo de propuestas de investigación y formación", explica y responde a cuatro grandes áreas de atención: Información, Diagnóstico, Investigación, Intercambio y Proyección. En el ámbito de la información, se trata de la creación y dinamización de un espacio autónomo donde sea posible la sistematización de información y documentación relevantes sobre la profesión docente en Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria Obligatoria, Educación Universitaria, Educación Superior no universitaria, Educación no formal.



Diagnóstico

Por lo que se refiere al diagnóstico, se llevarán a cabo estudios sobre la profesión docente en Europa y Latinoamérica que permitan la identificación y propuesta de nuevas líneas de innovación e investigación conjuntas. En el campo de la investigación, "pretendemos desarrollar estudios y análisis de temas emergentes y nuevas tendencias en las áreas de formación inicial y permanente del profesorado, asesoría pedagógica y formación en gestión y dirección de centros educativos", continúa.
Asimismo, el OBIPD fomentará el intercambio de experiencias y buenas prácticas, y la promoción de investigaciones dirigidas a mejorar la profesión docente en Europa y América Latina.
"En fin, pretendemos promover nuevas formas de aprender, en donde conceptos como interactividad, interacción, complejidad, identidad, colaboración, comunicación, debate y seguimiento personalizado toman mayor fuerza, así como conformar grupos de investigación universitaria internacionales donde  la indagación sobre la profesión docente se convierta en trabajo disciplinar e interdisciplinario, formar docentes universitarios capaces de intercambiar y comunicarse y, en consecuencia, actuar en un entorno virtual, para comprender las nuevas formas de enseñar y aprender y formar docentes con una nueva perspectiva de innovación docente", señala Imbernón.


Formación inicial


Desde el OBIPD, ¿cómo se puede diseñar una formación inicial y permanente, que capacite al profesorado para afrontar los nuevos retos educativos?

La formación inicial del profesorado es un primer paso en un largo proceso de desarrollo profesional continuado que, si bien no puede proporcionar una preparación completa y suficiente para el pleno y eficaz desempeño de la práctica, sí debe al menos suministrar las bases para adquirir una determinada "mirada pedagógica", proporcionar unos instrumentos y establecer un contacto con una actividad que los aspirantes sólo conocen por haberla vivido como receptores, pero sin haber reflexionado sobre ella y desde ella.
Los niveles de escolaridad para acceder a los estudios de formación inicial del profesorado y la duración de los mismos son los dos primeros indicadores para deducir la importancia que se le concede a la educación, son factores que intervienen en la selección natural de los candidatos y que evidencian ante el mundo académico y ante la sociedad el aprecio que se tiene del magisterio y de la función que desempeñan. Todo ello se traduce en la valoración de sí mismos y repercute en la calidad del sistema educativo, sin lugar a dudas. Sabemos, como ocurre en otros campos profesionales, que el contenido de esa formación y su adecuación para poder establecer puentes entre la "teoría" y la "práctica", son aspectos que le dan  valor real a la utilidad y validez de los estudios
No es necesario insistir demasiado en que los cambios en la formación inicial del profesorado se justifican por las necesidades de una cultura y de una sociedad crecientemente complejas, por tener que proyectar una nueva mirada pedagógica sobre unos alumnos y alumnas diversos y en una realidad social totalmente diferente en la que enseñar se ha convertido en una profesión nada fácil. Los avances de la ciencia, de la Psicopedagogía, los cambios en las estructuras sociales, la influencia de los mass media, los nuevos valores... repercuten en una profesión que se desempeña en un marco de incertidumbre muy diferente al marco más estable de décadas anteriores. La formación del profesorado es un valor seguro para la calidad de la enseñanza y para mejorar el nivel cultural de la población. Es hora de superar la idea de que el nivel de conocimiento suficiente de quien enseña lo marca el nivel de conocimiento que pueden alcanzar quienes aprenden.


¿Cuáles son sus objetivos respecto a la formación permanente?

Respecto a la formación permanente, actualmente se programa y se imparte mucha formación, pero también es evidente que hay poca innovación. Aunque la formación permanente ya ha sido traspasada a todas las autonomías, al margen de los cambios nominales las políticas y prácticas formativas han variado poco, o han ido a peor.
Aún predomina la formación transmisora, con la supremacía de una teoría descontextualizada, alejada de los problemas prácticos, basada en un profesorado medio que no existe. Pero la solución no está únicamente en acercar la formación al contexto, sino en generar además nuevos procesos en la teoría y en la práctica de la formación introduciéndonos en nuevas perspectivas y metodologías, por ejemplo: las relaciones entre el profesorado, las emociones y actitudes de los docentes, la complejidad docente, la capacidad de generar conocimiento pedagógico en los propios centros, el cambio de relaciones de poder en los centros, la autoformación, el trabajo en equipo y la comunicación entre colegas y la formación con la comunidad. Esto implica, porqué no, dejar de lado la formación estrictamente disciplinaria y de grandes proyectos que llevan a la "rutinización" y al cansancio de la formación permanente.
La formación permanente del profesorado no puede separarse de las políticas que inciden en los docentes. Si queremos que esa formación sea viva y dinámica hemos de unirla a una carrera profesional (en un nuevo estatuto de la función pública docente) que incluya incentivos profesionales y promoción (vertical en diversas etapas y horizontal en la misma etapa), que recompense a los que ponen más empeño en el mejor funcionamiento de los centros y de su práctica docente no únicamente de forma individual sino también colectiva.



Desaprendizaje

¿Qué aspectos formativos se deberían incorporar y cuáles reforzar?
Una nueva formación ha de establecer mecanismos de desaprendizaje para volver a aprender. Pero si esta formación provoca innovación y se da en contextos de escasez, provocará, lógicamente, reivindicación en los enseñantes. Una buena formación siempre comporta cierta reivindicación, es un índice de calidad de la formación. Esto tiene que ver con una vigilancia más grande de los gobiernos que no desean la reivindicación y, como consecuencia, establecen mecanismos de aborto de prácticas formativas alternativas o de prácticas formativas innovadoras y críticas, aunque consten en sus papeles oficiales y en sus planes de formación.
Deberíamos abandonar el concepto tradicional que establece que la formación permanente del profesorado es la actualización científica, didáctica y psicopedagógica (que puede recibirse escolarizándose mediante licencias de estudio) de sujetos ignorantes, en beneficio de la firme creencia que la formación permanente ha de generar modalidades que ayuden al profesorado a descubrir su teoría, ordenarla, fundamentarla, revisarla y destruirla o construirla de nuevo. Ello comporta un cambio radical de la forma de pensar la formación ya que no supone tanto desarrollar unas modalidades centradas en las actividades del aula, ni ver al profesor/a como un aplicador de técnicas pedagógicas, sino comprometerse con una formación orientada hacia un sujeto que tiene capacidades de procesamiento de la información, análisis y reflexión crítica, decisión racional, evaluación de procesos y reformulación de proyectos, tanto laborales como sociales y educativos en su contexto y con sus colegas.



Herramientas

Ante el desconcierto de algunos profesores que se reconocen incapaces de abordar la realidad de las aulas, ¿qué herramientas les puede ofrecer este Observatorio?
Entre las herramientas que puede ofrecer el observatorio se encuentra la generación de un espacio virtual dónde sea posible la sistematización de informaciones, documentaciones y búsquedas, que hoy en día se encuentran dispersadas. El Observatorio dará la  posibilidad de ordenarlas, clasificarlas e intercambiarlas. También el estudio sobre  temas emergentes de  la  Profesión Docente en áreas de  formación inicial, formación permanente, asesoría pedagógica, cuestiones laborales, ética profesional y  formación en gestión y dirección. Así como, un diagnóstico en relación a  la  Profesión Docente de carácter internacional que proporcione informaciones a la sociedad y  a la  comunidad de  profesionales de la educación ofreciendo nuevos elementos de referencia para el desarrollo de investigaciones sobre la temática.
Allí se encuentra un intercambio de documentación especializada, de experiencias y de buenas prácticas sobre la  temática para que se pueda disponer de criterios adicionales para reflexionar sobre la  Profesión Docente, la  formación del profesorado y  sus implicaciones.



Espacio virtual

¿Cómo se accede a la Plataforma virtual y que contenidos ofrece al profesorado?
Al observatorio se accede mediante su plataforma
www.ub.edu/obipd Los contenidos abordan la profesión docente viéndola como una forma de integrar otras formas de enseñar, de aprender, de organizarse, de ver otras identidades sociales, otras profesiones, otras manifestaciones culturales, y oírse entre ellos y oír otras voces, marginadas o no. El Observatorio quiere ser ese espejo donde se vean reflejadas todas las voces y que nos permita mejorar la profesión docente y su formación.



El Estatuto de la Función Pública Docente está en proceso de elaboración, ¿qué opinión le merece este proyecto? y ¿en qué medida beneficiaría al colectivo docente?
La actual carrera del docente es plana, o sea con poca promoción. Si cualquier docente quiere promocionar (o sea ganar más económica y socialmente) tiene que salir de la escuela o el instituto, accediendo a profesiones educativas diferentes a la de dar clases con los niños (inspector, profesor/a de Universidad, asesor psicopedagógico, orientador, administración educativa, etc.). La carrera actual no desarrolla a la persona como profesional ni a la persona como miembro de un centro educativo puesto que no mejora su situación laboral, el conocimiento profesional, ni las habilidades y actitudes de los trabajadores de la escuela. ¿Es esto justo? ¿Es bueno por el sistema educativo que personas valiosas en los centros marchen si quieren promocionar social, económica o personal (legítimo cualquiera de las tres cuestiones)? No, es penoso y lamentable.
Para nosotros la carrera del docente, su desarrollo profesional tendría que tener dos ejes: vertical y horizontal. Vertical (lo más usual en las carreras profesionales) es la posibilidad de promocionar hacia arriba, hacia cargos de nivel diferente pero de estatus supuestamente superiores (al menos, económicamente): inspección, asesoramiento externo, administración, Universidad etc. Son cargos que potencian un desarrollo profesional fuera de la escuela. La persona tiene que dejar la clase para asumir el nuevo cargo, normalmente más retribuido, sin niños y niñas y con un más grande prestigio social, dentro del prestigio social que tienen las profesiones educativas.
La promoción horizontal es aquella que permite a los enseñantes desarrollarse dentro del Sistema Educativo práctico, o sea dentro de las escuelas e institutos. Únicamente encontramos aquí el cargo de pertenecer al equipo directivo (pasajero y que muchas veces más que un desarrollo se considera un castigo) o pasar de primaria a secundaria. Se el desarrollo profesional de la maestra de educación infantil, ponemos por ejemplo, que a lo largo de su trayectoria profesional mediante formación, asistencia a Congresos, innovaciones, publicaciones, etc., tiene una promoción sin dejar la educación infantil. O sea, su estatus económico y de carrera profesional sea el mismo que aquel que un día optó para marchar, para salir de la escuela. La promoción horizontal permitiría que se quedaran muchas personas valiosas en las escuelas y ganaría el Sistema Educativo con personas de más calidad.
También, dentro de este sistema promocional horizontal, podrían encontrar profesores y profesoras que debido en su larga trayectoria educativa y cuando se hacen mayores, forman a los jóvenes o los acompañan lo sus primeras prácticas (mentores o mentoras), asumen tareas de asesoramiento a centros o asumen otras tareas no directamente relacionadas con la docencia con los niños, pero dentro de la escuela. Ganarían más ellos económicamente y ganaría mucho el sistema y la educación.
Una carrera profesional horizontal potencia un más grande desarrollo profesional de los enseñantes, sobre todo, en aquellos que quieren quedarse a las escuelas y continuar trabajando por la innovación. No puede ser que el desarrollo profesional de los maestros se realice tanto sólo verticalmente, y si quieren promocionar salgan de su hábitos de trabajo.



Autora

ROSAURA CALLEJA
http://comunidadescolar.educacion.es/

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